“Tengo muy buenos recuerdos de Nebrija. ¡Me lo pasé pipa!”

Entrevista con Laurie Campbell, alumna del Centro de Estudios Hispánicos en 1985 y 2016.

Cuando las hojas empezaron a cubrir las calles, esta alumna canadiense apasionada por las lenguas decidió volver al Centro de Estudios Hispánicos de la Universidad Nebrija, donde hace 30 años comenzó a bautizar de nuevo el mundo, a recorrerlo en alas de un verbo que hasta ese momento no existía. La conversación con Laurie fue una evocación a nuestros orígenes, a lo que fuimos y a lo hoy somos.

En 1985, ¿por qué al Centro de Estudios Hispánicos de Nebrija?

En ese año, en otoño, mi marido me dijo: “No tienes un empleo a tiempo completo y no está bien tener huecos, ¿por qué no estudias español si tanto te gusta?” Cuando supe que él hablaba en serio, entonces, hablé con el jefe del departamento de español de UNB Canadá y, aunque en aquella época era raro porque los estudiantes viajan en primavera y verano, me recomendó a un amigo. No sé cómo encontró Nebrija, puesto que era su primer año, pero fue lo mejor que me podía haber pasado. Tengo muy buenos recuerdos de Nebrija. ¡Me lo pasé pipa! (Risas)

¿Cómo era entonces el Centro de Estudios Hispánicos?

Entonces solo había una clase en la Calle Zurbano, 41 con muy poquitos alumnos. ¡Me he sorprendido gratamente que después de 30 años haya tantos! En aquella época durante las pausas íbamos al bar a tomar tapas o café con los profesores y compañeros de clase. En esos ratos, conocí mucho a los profesores e hice muy buenos amigos.

Es difícil llegar a España y tener un nivel bajo de español, ¿algún consejo para los alumnos que vienen por primera vez con un nivel elemental?

¡Claro que sí! A los 18 años de edad fui a Francia para estudiar francés y usaba una frase comodín que luego años después usé en Madrid para salir de situaciones complicadas. Solo cambiando los verbos, podía hacerme entender. Esta es la frase: «Si lo hubiera sabido, te habría dicho que no». (Risas)

Ahora que puedes comparar lo que fuimos y lo que somos, ¿en qué hemos cambiado?

Bueno, en aquella época el volumen de alumnos era mucho menor, ahora puedo hablar con gente de muchas nacionalidades y eso me gusta. Echo de menos salir con los profesores de tapas o a tomar un café, aunque hay muchas actividades para hacer ahora también y son muy interesantes. Las clases, inmejorables, antes y ahora. Los profesores me encantan y aprendo de cada una de sus formas de enseñar. En solo dos semanas y media de las tres que voy a estar, he notado mi evolución.

Laurie, además del Curso Semanal de Español, has tomado clases One to One, ¿qué te parece este tipo de clases? ¿Qué te han aportado?

Sí, el profesor me encanta. Son clases en las que yo he podido elegir lo que quiero mejorar y he pedido una más porque en tan solo dos he aprendido técnicas de fonética y pronunciación que me han ayudado muchísimo a complementar estas semanas de estudio.

¿Recomendarías estos cursos semanales a un amigo/a, a hijos de tus amigos, etc.?

¡Sí, sí, sí! ¡Por supuesto!

¿Alguna frase o expresión de las que has aprendido estas semanas que seguro no vas a olvidar?

Aprendí una expresión que resumiría mi estancia en Nebrija y en Madrid. Es un poquito fuerte, pero es útil para usarla en la calle: ¡Ha sido cojonuda! Perdón. (Risas).

Entrevista realizada por María Victoria Castillo, profesora del Centro de Estudios Hispánicos.

 

 

2 Comentarios

  1. Por cosas así merece la pena seguir trabajando con la misma pasión que el primer día

  2. Totalmente de acuerdo, Ana. Es fantástico poder leer una historia así… Y también que las personas, aun después de tanto tiempo, sigan teniendo tanto cariño y entusiasmo por las lenguas. ¡Maravilloso!
    Muchas gracias, Vicky, por la entrevista.

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