Entrevista a Alberto Utrera

“Tuve mucha suerte de coincidir con gente siempre dispuesta a grabar y probar cosas nuevas”

Entrevistamos a Alberto Utrera Lucía, antiguo alumno de Nebrija. En su etapa como alumno presentó un total de cuatro cortometrajes al Festival AdN y ganó, entre otros, el Premio a Mejor Cortometraje gracias a su corto Sonidos del Alma.

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¿En qué edición del festival participaste? 

Cursé la carrera entre 2001 y 2005 si no recuerdo mal. Participé en el Festival todos los años que estuve estudiando, pero no sabría decir exactamente qué ediciones fueron.

¿Formaste parte de la organización del festival? Si es así, ¿de qué te encargabas?

Uno de los años participé en la organización ayudando con la localización y con los videos que se pusieron durante el evento. Se celebró en los Cines Verdi de Madrid.

¿Fue premiado alguno de los cortometrajes que presentaste al festival?

Presenté un total de 4 cortos: Sin Cobertura, que ganó el premio a Mejor Minicortometraje AdN; Sonidos del Alma, que ganó el Premio a Mejor Cortometraje AdN; Sobran las Palabras, que se llevó el Premio a Mejor Montaje AdN y por último El Viaje, ganador del Premio a Mejor Cortometraje Antiguo Alumno.

¿Cómo surgieron las ideas de estos cortometrajes?

Las ideas surgieron de formas muy diferentes. En el caso de Sin Cobertura quería simplemente contar una historia muy sencilla, para probar cómo era la experiencia de hacer un corto y experimentar los diferentes procesos por los que hay que pasar. Sonidos del Alma nació en clase de Guión. La base de aquella idea era contar una historia en la que no se hablara. No me refiero a muda, simplemente en la que no se hablara. Cuenta la historia de una niña sorda que graba los sonidos del mundo con un pequeño walkman y a lo largo del corto el espectador iba escuchando cómo imaginaba ella que sonaban las cosas. El Viaje surgió a partir de la experiencia de una amigo en Méjico probando el peyote. Me contó una serie de situaciones y sensaciones que me llamaron mucho la atención y de allí surgió la idea de este corto que hoy por hoy a mí es el que más me gusta.

¿Qué papel/es desempeñabas en estos cortometrajes?

En todos fui director, guionista y editor. Lógicamente ayudaba con todo lo que podía a mis compañeros. Tuve mucha suerte de coincidir en aquella época con gente siempre dispuesta a grabar y probar cosas nuevas.

¿Cómo ha cambiado tu vida desde la etapa universitaria hasta ahora?

Ahora veo las cosas de una forma mucho más calmada y con un perspectiva mayor. Cuando salí de la universidad hace casi 10 años pensaba que me comería el mundo en un espacio de tiempo muy corto. Con el paso del tiempo y sobre todo con las experiencias vividas en todos los lugares que he trabajado desde entonces, he ido comprendiendo que no se trata de comerse el mundo, sino de ser fiel a lo que uno quiere hacer y cómo quiere hacerlo. Se trata de disfrutar de esta profesión que es realmente muy especial y un auténtico regalo para los que tenemos la suerte, al menos de momento, de poder dedicarnos a ella.

¿A qué te dedicas ahora?

Soy Director/Realizador de ficción y publicidad. Fundé la productora MoA Studio hace tres años con la que hemos realizado campañas para clientes como Loewe, Mercedes, Tous, Philips, TVE, Santillana, Ebay…. Hemos trabajado también con agencias de Londres y Alemania, lo que es un paso importante porque salir fuera siempre es bueno, aunque la competencia se multiplica.

¿Puedes contarnos alguna anécdota que recuerdes del cortometraje, de la gala o de cuando recibiste el premio?

Una anécdota que recuerdo fue precisamente de un corto que empezamos y nunca terminamos en primero de carrera. Escribimos un guión larguísimo de terror para rodar en mitad del campo. Recuerdo que subimos generadores al bosque a pulso porque no se podía llegar en furgoneta. Cámaras, catering, luces…. Fue una paliza auténtica. Grabamos unas 13 horas sin parar. Nos fuimos a dormir y al volver a la mañana siguiente nos habían robado los dos generadores. Fue un momento realmente muy duro. Lo que hicimos fue pensar entre todos otra historia y la rodamos en casa de una compañera de clase. El corto resultante fue terrible pero al menos para mí, fue el claro ejemplo de lo que se trata este oficio: Insistir. Trabajar. Hacerlo mal. Mejorar. Hacerlo Peor. Mejorar. Y seguir, seguir, seguir, seguir y seguir empujando.