Entrevista a Ignacio Sepúlveda

“El Festival AdN resultó ser un antes y un después en mi carrera como cineasta.”

Entrevistamos a Ignacio Sepúlveda Barrientos, antiguo alumno de Nebrija. Participó activamente en la XIV edición del Festival AdN y el cortometraje que presentó en esa edición, Ironías de la vida… se alzó con 3 de los premios principales.

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¿En qué edición del festival participaste?

Participé en las ediciones: XIV, XIII y XII

¿Formaste parte de la organización del festival? Si es así, ¿de qué te encargabas?

Participé en el equipo creativo de la XIV edición. Escribí el guión con la ayuda de Nicolás Grijalba.

¿Fue premiado alguno de los cortometrajes que presentaste al festival?

En la XII Edición recibí el Tercer Premio de Jurado y el Premio de Público por Un Poema. En la XIII Edición recibí el Premio del Público por ¡La Juventud de Hoy!

En la XIV Edición recibí el Premio a mejor Guión, Premio a mejor Dirección y Premio a mejor cortometraje por Ironías de la vida…

¿Cómo surgieron las ideas de estos cortometrajes?

Ironías de la vida… se me ocurrió pensando en la palabra “minusvalía”. Pensé que era una palabra que usamos mucho, incluso demasiado. Sin embargo, parece que nadie se ha parado a pensar que significa. En el diccionario, “valía” es la estimación o aprecio que merece una persona por sus cualidades. ¿Una persona con parálisis en las piernas tiene menos cualidades que una persona sin parálisis? Minusválidos son todos aquellos que tratan a una persona, con parálisis en las piernas, de “minusválido”.

Discapacitado, me resultó peor aún. Discapacitado significa no capacitado. Ya no es que sea menos válido, sino que directamente no vale. El discapacitado hoy en día es aquel que no se esfuerza, aquel que no saca lo mejor de sí mismo y sobre todo aquel que es incapaz de ayudar a los demás.

Con Ironías de la vida quise contar una historia sencilla que mostrase la invalidez y la validez de dos personas con parálisis en las piernas. Es una historia que habla de la resignación de una persona frente a la autosuperación de otra.

¿Qué papel/es desempeñabas en estos cortometrajes?

Los escribí y dirigí.

¿Cómo ha cambiado tu vida desde la etapa universitaria hasta ahora?

No ha cambiado mucho porque sigo estudiando, pero ahora en Estados Unidos.

Sin embargo, el Festival AdN resultó ser un antes y un después en mi carrera como cineasta. Tener la posibilidad de mostrar tu trabajo frente a cientos de personas y poder experimentar sus sensaciones es algo verdaderamente indescriptible. Animo a todos los que ahora sois estudiantes de Nebrija que rodéis sin parar: algunas veces sale muy bien y otras menos bien, lo peor es no arriesgarse.

El Festival AdN fue el punto de partida y el escaparate perfecto para que hasta la fecha Ironías de la vida… haya participado en casi treinta festivales nacionales e internacionales y haya ganado siete premios. Es más, la beca que he conseguido para estudiar en Los Ángeles fue en gran parte por el portfolio que creé en la Universidad.

¿A qué te dedicas ahora?

Ante todo me dedico a escribir. Estoy moviendo un guión largometraje por productoras a la par que estudio un master en Los Ángeles.

¿Puedes contarnos alguna anécdota que recuerdes del cortometraje, de la gala o de cuando recibiste el premio?

Del rodaje de Ironías de la vida… recuerdo que como se rodó en un centro de mayores, la dirección del centro organizó una actividad curiosa para sus pacientes durante los dos días que estuvimos ahí. De cuatro en cuatro y por duración máxima de 30 minutos, los ancianos del centro se sentaban en cuatro sillas dispuestas como butacas de cine frente al autentico caos que es un rodaje. Ver un rodaje nada tiene que ver con disfrutar de la película terminada en el cine que es lo que supongo que muchos pensaron. Así que, lo que empezó como todo un éxito, entre los ancianos que no podían esperar su turno, terminó siendo un total aburrimiento.