Repositorios y recursos de información científico-académica en acceso abierto

El desarrollo de las tecnologías de información y comunicación ha propiciado nuevas formas de generación, movilización y distribución de la transmisión científica. Asistimos a iniciativas nacionales e internacionales que reclaman la libre circulación de  información y su acceso abierto, es decir, la posibilidad de consultar una publicación de forma  libre y gratuita en Internet público, que permita descargar, copiar, distribuir, imprimir y usar legalmente cualquier documento  sin barreras económicas o técnicas, con la única limitación de reconocer a los autores el control sobre la integridad de sus trabajos y el derecho de ser debidamente  citados. En fin, el desarrollo de todo un proceso en la transferencia del conocimiento científico-académico, que ha desembocado en la proliferación de revistas de acceso abierto y repositorios.

¿Cómo localizar y acceder a esa información fiable, y no quedarnos con la primera consulta en Google?

A través de los repositorios, que constituyen un depósito cuya finalidad es recopilar, organizar, preservar y favorecer la difusión de documentos digitales  (artículos de revistas, actas de congresos, tesis doctorales, trabajos fin de máster, entre otros), fruto de las actividades de una institución.  Casi todas las universidades y centros de investigación  desarrollan sus propios repositorios, de manera que mencionarlos aquí sería excesivo, porque además de los institucionales, están los temáticos o disciplinares. Destacamos el de la Comunidad de Madrid, debido a que incorpora no sólo la investigación desarrollada en sus instituciones, sino también de  aquellas que no disponen de repositorio propio, hayan  o no recibido financiación de la misma: Emi + d archivo.

Con el fin de facilitar la localización de los repositorios y aumentar su visibilidad, aparecen registrados en relaciones organizadas de directorios nacionales e internacionales, que permiten el acceso a cada uno de los repositorios mediante consulta, por ejemplo,  por países, materias, idiomas o contenidos. Entre los nacionales, seleccionamos BuscaRepositorios ROARRegistry of Open Access Repositorios, y OpenDOARDirectory of Open Access Repositories.

Procede señalar aquí que el recurso a los repositorios será de poca ayuda si  cada necesidad de información requiere  consultas separadas. Gracias a su interoperabilidad, que facilita  el intercambio de datos entre ellos y con otros sistemas, se proporcionan servicios añadidos, a través de los recolectores, que  permiten consulta simultánea en varios repositorios mediante un único formulario de búsqueda e incorporan enlaces que conducen al texto completo de los documentos.  Podemos citar, Recolecta, recolector de repositorios españoles de la Red de Bibliotecas Universitarias (REBIUN) y la Fundación para la Ciencia y la Tecnología (FECYT); OAISTER, recolector de registros multidisciplinares de libre acceso; CORE, COnnecting REpositories,  servicio internacional  que recolecta repositorios de diferentes lugares del mundo; Hispana, directorio y recolector de recursos digitales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y OpenAire, recolector de repositorios españoles.

Por otra parte, existen recursos que solamente recogen revistas científicas que cumplen con las directrices del acceso abierto, de gran calidad e impacto, como REDIB, Red Iberoamericana de Innovación y Conocimiento Científico, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; SciELO, Scientific Electronic Library Online, especialmente de América Latina y el Caribe, con amplio contenido en Ciencias de la Salud,  y las que aparecen registradas en DOAJ, Directory of Open Access Repositories Journal, directorio multidisciplinar con revistas científicas y académicas a texto completo y en diferentes idiomas.

Finalmente, también llega el acceso abierto a las monografías  académicas, mediante  DOAB, Directory of Open Access Book, que ofrece la posibilidad de realizar búsquedas básicas o avanzadas para acceder al texto completo.

Sin ánimo de ser exhaustivos, te hemos presentado una selección de los recursos con contenido científico-académico que, para facilitar su localización y acceso, nuestro Servicio de Biblioteca ha integrado en su Catálogo-OPAC ~ Web Portal de la Red. Los encontrarás a través de Recursos weben  Recursos y herramientas útiles para el investigador, específicamente en el apartado Repositorios científicos, desde el que se obtiene una descripción y enlace de cada recurso.

Quedan otros recursos de mucho interés, por ejemplo, los referidos exclusivamente a tesis doctorales. Serán tema para otro post.

 

Cristina Palma

Servicio de Biblioteca

Cultura y comunicación 2.0: Evolución de las narrativas digitales como canal de difusión

Nadie duda hoy en día de cómo ha evolucionado la comunicación en todos los sentidos durante los últimos años. El papel como soporte del texto escrito ha dejado paso a la pantalla, en la que ese texto convive, dialoga, incluso a veces lucha por la supervivencia, con contenidos en muchos otros formatos, contenidos audiovisuales, multimedia, imágenes estáticas o dinámicas, que completan no sólo el canal por el que un mensaje llega hasta nosotros, sino también el impacto que genera en nosotros esa forma de comunicación e incluso cómo es percibido el mensaje. Nuestro día a día está hoy condicionado tanto por la información que nos llega como por la que nosotros transmitimos, tanto por los canales que utilizamos para recibir dicha información, ya sea a nivel personal o profesional, como por los que elegimos como más idóneos para colocar nuestro mensaje, para comunicarnos con nuestro entorno, para hablar de nosotros, de nuestra actividad. De la simbiosis entre canales y mensajes, situándonos en el centro de esta red de nodos y conexiones, surge y evoluciona cada día la comunicación que rige en nuestro mundo globalizado y digital. A nivel profesional, la elección de canales es tan importante como la elección de mensajes y de discursos, y el necesario equilibrio entre unos y otros ha de ser lo que nos lleve a conseguir nuestros objetivos, ha de primar a la hora de diseñar nuestras estrategias, sobre todo nuestras estrategias en la comunicación digital.

En la docencia de materias relacionados con el ámbito cultural, conocer dichas dinámicas es vital, ya que el contacto directo con nuestros alumnos, el lugar de enlace entre el mundo profesional y el ámbito académico, nos obliga a conocer el medio digital en profundizar y a movernos por él con soltura. Y si, como vemos, el mundo de la textualidad escrita ha pasado por mutaciones drásticas en los últimos años, que nos han llevado actualmente a relacionarnos con los recursos digitales de una forma más natural, más orgánica, la siguiente fase en la que hoy estamos inmersos nos habla ya de nuevos lenguajes y códigos de símbolos a los que no podemos ser ajenos, ya que nacen de nuestra propia identidad híbrida, digital y analógica combinadas. Y en esos nuevos lenguajes, el diálogo se manifiesta como elemento determinante de las nuevas dinámicas de comunicación, un diálogo expandido hacia todos los canales transmedia, expresándose en todos los dialectos de la nueva comunicación y llegando a objetivos distintos de muy distintas maneras. En este ámbito se desarrollan las narrativas digitales, el inbound storytelling y las modal stories, que se han introducido con fuerza en la comunicación 2.0 y reinan en las estrategias de difusión de contenidos, sobre todo en el sector cultural.

El pasado 28 de octubre tuvo lugar una jornada de debate en la Biblioteca Nacional sobre este tema, sobre cómo las nuevas formas de relato digitales, de marcado carácter multimedia e interactivo, están posicionándose como en el centro de la comunicación cultural, abarcando todos los canales transmedia y trascendiendo el ámbito de la comunicación como lo hemos conocido hasta ahora. Con un marcado carácter práctico, tuvimos ocasión de conocer modos y estrategias de storytelling cultural desarrollados actualmente tanto por algunas de las más destacadas instituciones culturales de nuestro país, como la propia Biblioteca Nacional, como por parte de empresas de comunicación y marketing, gestores implicados en el emprendimiento y la creatividad, proyectos dinamizadores y profesionales del sector, que aportaron su experiencia, sus casos de éxito, y también sus reflexiones sobre este mundo de la comunicación digital.

Tras una interesante charla de Carlos Scolari, experto en la materia y profesor del Departamento de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, que nos puso sobre la pista tanto de la rápida y profunda transformación de los canales y de los lenguajes digitales como de lo que podemos esperar para el futuro más próximo, que ya casi es presente, tuvimos ocasión de moderar la primera mesa redonda, “La narrativa digital y la comunicación cultural”, que pretendía definir conceptos y avanzar en experiencias y estrategias. Contamos con la participación de Lucía Ybarra contándonos su experiencia en la Factoría Cultural en el apoyo al emprendimiento cultural, para el que el desarrollo de óptimas estrategias de comunicación es vital; Juan Gasca, director de Thinkers.co, desarrolladores de dinámicas comunicativas digitales para las más variadas empresas y proyectos, siempre enfocados en definir cómo y a quién comunicar y por qué vías; y Arantxa Alviz, de Utopic-us, que nos adentró en uno de sus proyectos, Zinc Shower, en el que la comunicación por canales transmedia alcanza su máximo exponente. Las siguientes mesas redondas profundizaron en los campos de la educación, la comunicación colaborativa, etc., siempre planteando una crítica constructiva y un debate amplio y profundo. La necesaria definición de objetivos, a quién nos dirigimos y con qué mensaje, y cómo queremos llegar a nuestro público, demostró ser uno de los aspectos imprescindibles a la hora de diseñar buenas estrategias de comunicación transmedia, junto a la elección de los canales adecuados en función de esos objetivos y de las características de esos mensajes. Y por último, la imperativa necesidad de discernir dónde poner los límites, cómo evitar la “infoxicación” comunicativa, en una sociedad profundamente inmersa en el mundo digital.

Marta Pérez Ibáñez

Marta Pérez Ibáñez

Profesora de Mercado del Arte en Universidad Nebrija e Instituto Nebrija de Competencias Profesionales

Construcción de confianza en entornos online

El proceso enseñanza-aprendizaje representa un desafío poliédrico para los docentes. Uno de los aspectos clave radica en la interpretación por parte del enseñante de las características particulares de cada grupo de clase. Esto le permitirá adaptar las estrategias y actividades que se adapten mejor a cada caso, y también encontrar las formas más adecuadas para relacionarse con los estudiantes de cada grupo de clases. Aunque el grado de desconocimiento sobre cada grupo de clase se puede minimizar mediante una prospectiva previa, esta labor no suele ser sencilla. La falta de comunicación entre docentes, la falta de tiempo, apoyo o, incluso, de formación para esta tarea, dificultan disponer de un diagnóstico con tiempo suficiente para incorporar esta información al diseño de cada curso. Por lo tanto, el proceso de conocimiento de un grupo se suele concretar a lo largo del propio desarrollo del curso.

Gran parte del éxito de un curso –medido tanto por sus resultados como por la satisfacción expresada por los alumnos– depende de la capacidad para establecer un vínculo de confianza entre docentes y alumnos. Cuando en una relación interdependiente existe riesgo de que alguna de las partes dificulte o haga imposible alcanzar los objetivos perseguidos, aparecen dudas sobre las intenciones o comportamientos de la otra persona. Cuando ésta es la persona de quien se depende, se genera desconfianza. Por el contrario, se establece confianza cuando quien detenta el poder en una relación no ejerce un control exhaustivo sobre las acciones y decisiones de quien es más vulnerable. La confianza, según Abarca (2004), es un estado sicológico, y representa una disposición positiva respecto de las actitudes del otro. Es producto del conocimiento previo, pero se proyecta dinámicamente al futuro: la confianza cambia según avance la relación (Conejeros, 2010). Las relaciones estructuradas en base a la confianza permiten simplificar las relaciones sociales y generar redes para el desarrollo personal y social.

La confianza es, por lo tanto, un pilar fundamental es para una actividad educativa democrática basada en el respeto y la tolerancia, y se lleva mal con sistemas educativos autoritarios y paternalistas. Una comunicación deficiente puede ser causa de pérdida de confianza. El establecimiento de la confianza se puede enseñar, aprender y desarrollar, aunque lamentablemente los sistemas educativos suelen carecer de modelos que incluyan la gestión de la confianza. Este pilar fundamental no suele recibir la atención que tienen otros aspectos de la actividad educativa.

Por otra parte, los conocimientos actuales en neurosicología y en inteligencia emocional han permitido reconocer la importancia de percibir, asimilar, comprender y regular las propias emociones y la de los demás (Goleman, 2001). El manejo adecuado de esta inteligencia tiene implicaciones beneficiosas en la salud física y mental (Martínez, 2011), y directas implicaciones en el establecimiento de una relación de confianza educando-educador. La memoria emocional guarda registro en la amígdala cerebral de los recuerdos con alto impacto emocional, tanto traumas o momentos felices, quedando el recuerdo del clima emocional en el que se produce el hecho (Ressler, 2003). Por esta causa un «mal comienzo» de un curso suele tener consecuencias desastrosas para todo su desarrollo. La primera impresión, puede determinar el devenir, el éxito o el fracaso, de un curso y de la relación entre docentes y estudiantes.

En una clase presencial, en el aula, existen múltiples oportunidades de comunicación entre profesores y alumnos. El contacto visual y el lenguaje corporal pueden facilitar la comunicación y el establecimiento de confianza mutua. El docente puede verificar de primera mano la participación activa de los miembros del grupo en las actividades, dándole información sobre la repercusión del trabajo en cada uno. Existen, por lo tanto, muchas oportunidades para que el docente tome medidas para reorientar el enfoque de las clases o para determinar las necesidades especiales de apoyo de cada alumno. Las clases no presenciales, en cambio, presentan desafíos particulares para los docentes, adicionales a los demás aspectos de la actividad. El formato online requiere una adaptación completa de la estructura, materiales, actividades, etc., involucradas, pero, además, impone formas diferentes de comunicación. Un grupo de cierto tamaño de personas situadas en contextos geográficos dispersos, incluso con diferencias horarias, con formación y culturas heterogéneos, representan un desafío para el desarrollo productivo de una clase de estas características. Pese a lo esperable, muchos alumnos no disponen de webcam, y hasta de micrófono. Por lo tanto, la mayoría de los alumnos de la clase resulta invisible para el docente. La comunicación escrita ‒el chat‒ es lenta y poco interactiva… en fin, no es un panorama sencillo ni tranquilizador, sobre todo cuando se afrontan las primeras clases.

¿Cómo se puede gestionar una clase de estas características, despertar motivación y generar confianza? En primer lugar, debemos ser conscientes de que las clases no presenciales se utilizan básicamente para cursos de posgrado, con grupos de alumnos mayores. Estos presentan, normalmente, una capacidad de automotivación suficiente como para afrontar estos estudios, que suelen realizar simultáneamente con sus responsabilidades laborales, familiares, etc. y tienen una gran capacidad de trabajo autónomo. La clave estará, como ya se ha dicho, en establecer múltiples oportunidades de comunicación, lo más fluida y bidireccional posible ‒o más bien multidireccional, facilitando también el diálogo entre los miembros del grupo, dado el déficit de presencialidad entre ellos‒.

Por otra parte, en muchos casos se trata de personas que están desempeñando su actividad profesional en el ámbito del posgrado que están realizando. Esto suele transformarlos en estudiantes exigentes con los docentes, pero también perfila oportunidades para establecer relaciones de confianza y colaboración, con aquellos que estén dispuestos. Proponerles debates o preparar una presentación sobre un tema que en los que sean especialistas, darles oportunidades de expresarse como profesionales en su ambiente de aprendizaje, son buenas estrategias para establecer y fortalecer relaciones de confianza. Los debates permiten expresarse y opinar, pero también son un medio idóneo para que docente observe, evalúe y proporcione oportunidades de mejora a los estudiantes.

Dadas las características del formato, esto no es sencillo ni exacto, ya que algunos estudiantes muy capaces carecen de vocación o de solvencia técnica para la participación activa en estos grupos. Sin embargo, siendo frecuente en muchos cursos establecer entre sus objetivos el desarrollo de competencias tales como trabajo en equipos o comunicación, es imprescindible definir estrategias para que los alumnos desarrollen estas capacidades, pese a las dificultades del formato. Tampoco es infrecuente que surjan conflictos entre miembros de grupos. Esta situación, particularmente sensible por el formato, brinda oportunidades al docente para conocer mejor a sus alumnos y darles oportunidades de aprendizaje.

Toda situación que les permita constatar que los intereses del docente se alinean con los suyos, genera confianza. Cuando éste es percibido como alguien comprometido en el aprendizaje del grupo y no en aplicar mecánicamente una receta, y que manifiesta capacidad de diálogo ‒escuchar, preguntar y mostrar interés frente a las necesidades y sensibilidades del grupo‒, contribuye a reforzar la confianza en la labor del docente. En este formato se hace evidente, más aún si cabe, la necesidad de que el docente aplique un criterio basado en la observación y la capacidad de investigar a partir de los datos que recibe.

GuillermoFilippone

Guillermo Filippone

Profesor del Máster Universitario en Formación del Profesorado de ESO y Bachillerato, FP y Enseñanza de Idiomas

Moleskine, la libreta digital

En el mundo digitalizado en el que vivimos, todos nosotros, en mayor o menor medida, hemos tenido que adaptar o cambiar nuestros hábitos básicos de trabajo, comunicación, interacción y búsqueda de información. En concreto, los docentes, también debemos “actualizarnos” y subirnos al tren de la digitalización, fundamentalmente para hacer que la escuela no quede rezagada y evolucione al mismo ritmo que las demás áreas de la sociedad.

Muchos profesores intentan que sus clases resulten modernas y atractivas para el estudiante, pero se limitan a hacer lo de siempre, aunque, eso sí, con un formato diferente. Evidentemente estos cambios no afectan al proceso de enseñanza-aprendizaje en absoluto y la gran mayoría de las clases siguen siendo iguales que hace años, pero, por ejemplo, en vez de utilizar una transparencia, ponen una PPT, o en vez de entregar una fotocopia con el típico ejercicio de huecos, lo proyectan y completan con una pizarra digital. Diríamos, desde el saber popular, que “es el mismo perro con distinto collar”.

Por otra parte, el docente muchas veces se siente abrumado por el exceso de programas, herramientas, software educativo, gadgets y aplicaciones que hay en el mercado para “facilitarle” la labor del día a día en el aula y le resulta imposible aprender lo que cada vez llega más y más rápidamente, produciendo, en muchas ocasiones, una ansiedad y complejo de inferioridad considerables.

En mi caso, creo que intento con más o menos éxito, diferenciar “lo que está de moda” de “lo que me conviene”. Me explico:

Soy una persona al corriente de los avances del mundo tecnológico y las TIC forman parte de mi vida diaria. Sin embargo, sigo utilizando la pizarra de rotulador, cuadernos de papel y las tarjetitas de siempre, al lado de herramientas de autor como Constructor o Cuadernia, software como Camtasia o Aumentaty Author, programas como Powtoon o Adobe Presenter, cuadernos digitales como Moleskine Smart Writing Set. La cuestión principal es que no debemos usar estos medios sin una justificación real y auténtica, sin que aporten realmente algo distinto al aula, al alumno y, por supuesto, a su aprendizaje.

Por eso hoy voy a hablar brevemente de la Moleskine Smart Writing Set, un conjunto de elementos que, según podemos leer en la página de Moleskine:

“…is a system made up of three objects – the special Paper Tablet notebook, the smart Pen+ and a companion App – that enable you to digitally edit and share what you create on paper in real-time without taking a photo, uploading files, or scanning documents”.

Y el video explicativo lo podemos ver aquí.

“¡Parece cosa de brujería!”, que diría María Barranco en la famosa película de Almodóvar, ¿no es cierto?

Pues aquí tengo mi set de Moleskine, que ya he utilizado para realizar una actividad sobre las frases hechas relacionadas con el cuerpo humano:

Moleskine

El paquete se compone de una libreta digital y una pluma que se carga con un cable de móvil:

Libreta digital y pluma_Moleskine

¿Y cómo funciona?

En primer lugar, hay que descargar en el móvil la app que necesitas para sincronizarlo con la pluma y la libreta mediante bluetooth. La app se llama Neo notes y la puedes descargar para Apple o para Android.

Después debemos sincronizar la pluma y la app, con lo cual mientras vamos escribiendo o dibujando en la libreta, esos trazos se ven en el teléfono (o tablet) al mismo tiempo:

Moleskine 01

Libreta y móvil, respectivamente.

Puedes cambiar el color de los trazos, moverlos, etc. y después enviarlo por email o compartirlo en redes sociales o con tu propio ordenador:

Moleskine 03
Opción de compartir: teléfono y libreta, respectivamente.

¿Y cómo podríamos utilizar la Moleskine en nuestras clases? Aquí van algunas ideas:

  • Hacer cuadros o esquemas.
  • Tomar notas a mano, que digitalizaremos después.
  • Crear imágenes propias, sin el consabido miedo a los derechos de autor.
  • Formar grupos de trabajo y enviarnos documentos al instante.
  • Enviar tareas a los estudiantes.
  • Compartir trabajos o imágenes en redes sociales.
  • Diseñar y dejar volar la imaginación.

En próximas entradas os contaré mis experiencias con la Moleskine…¡el futuro está aquí!

Paz Barlomé

Paz Bartolomé

Profesora del Centro de Estudios Hispánicos