Mi lugar preferido – Caracas. Estefanía Torres.

LA MÁGICA CARACAS

Estefania

Muchos dicen que Caracas es una ciudad caótica y con un nivel de contaminación altísimo. La verdad es que no se equivocan, es así; y forma parte de su encanto. Caracas es una ciudad que no enamora a cualquiera, hay que aprender a quererla y esa tarea aunque a veces sea muy complicada, vale la pena.

Caracas es un valle, está rodeado de una de las montañas más importantes de Venezuela: Él Ávila. Desde pequeños nos enseñan a amarla y respetarla como a nuestra propia madre porque es ella quien protege todos nuestros sueños y vela por nuestra seguridad día y noche.

Es la montaña que colorea el paisaje con verdes vistosos y marrones intensos. Es ella la que se viste de flores primaverales todo el año; siempre está de buen ánimo y nunca despierta con menos color.

Momentos especiales hemos vivido junto a ella. Lo que para los musulmanes es ir a la Meca al menos una vez en su vida, es para nosotros ir de ruta al Ávila. No tiene precio. Despejar la mente y el cuerpo del caos caraqueño e ir a conectarte con ella por las mañanas, pedirle que te dé un respiro y te deje descansar en sus ríos y rocas es mágico.

De día y de noche nos tiene a todos en su regazo. Vela por Caracas con mucho ímpetu. De pies a pico es inmensa. No importa dónde estés, siempre podrás girar la cabeza y verla ahí sentada, esperando guiarte hacia el norte hasta el curioso punto de confiar más en ella más que en cualquier aparato electrónico o señalización urbana.

Él Ávila es alucinante, pero no lo es todo en Caracas; hay más cosas que deben ser gritadas a los cuatro vientos: el clima. ¿Os imagináis viviendo en un sitio con 20 grados centígrados todo el año? Yo sí. Aunque tener estaciones le da un sabor distinto a la vida, tener un abrazo calentito estable es único. Poder hacer planes sin depender del clima, tener la playa y la montaña a la misma distancia de casa: 50km.

Tener ese clima es aún más importante que una temperatura agradable; implica que las cosechas y los terrenos son fértiles y productivos la mayoría de los meses del año. Nos regala sembradíos variados todo el tiempo. No hay que esperar a que llegue la temporada de nada, siempre está ahí para atacar tu antojo.

Indiscutiblemente las cosas que más echas de menos cuando dejas Caracas son esas: nuestro querido Ávila y nuestro añorado clima tropical.

 Estefanía Torres Gómez

 

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