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Resumen: el
objetivo del trabajo es
analizar el artículo Las
inferencias en
la comprensión lectora: una ventana hacia los procesos
cognitivos en segundas
lenguas de Inmaculada Escudero
desde la perspectiva de un enfoque
sociocultural.
Palabras claves: Lenguas
Extranjeras, Comprensión
lectora, Inferencias, Literacidad.
Abstract: The objective of
this study is
to analyze the article Las inferencias en la
comprensión
lectora: una ventana hacia los procesos cognitivos en segundas lenguas
of Inmaculada Escudero
from the perspective of a sociocultural approach.
Keywords: Foreign Language, Reading Comprehension, Inferences, Literacy.
Presentación
Abordo
el comentario del texto
de Escudero sobre las inferencias des de
mi formación como filólogo, como investigador en
língüística aplicada y como
coordinador del grupo de investigación consolidado sobre literacidad
crítica o sobre las
prácticas letradas y la comprensión
lectora de la ideología —como prefiero denominar.
Aunque trabajé durante bastantes
años en expresión escrita dentro de un paradigma
psicolingüístico, con mucha
influencia de la psicología cognitiva (en Describir
el escribir, Construir la escritura o
Enseñar Lengua),
mi investigación actual se centra en la lectura y adopta una
orientación sociolingüística (en Tras
las
líneas, Prácticas letradas
contemporáneas
o Para ser
letrados), que
prioriza los aspectos sociales y
culturales de la lectura por encima de los cognitivos.
Por
supuesto, no reniego de mis trabajos anteriores, me sigue interesendo
la orientación cognitiva, como probará este
comentario, y sigo considerando que
investigar sobre el componente cognitivo en el uso y el aprendizaje del
lenguaje es una tarea central (Parodi 2005). Pero en estos momentos me
siento
más cómodo dentro de un paradigma sociocultural
por varios motivos:
a)
porque
resulta más coherente y consistente con una realidad
plurilingüe y
multicultural;
b)
porque
permite dar cuenta de manera más detallada de las
particularidades sociales en
el uso del lenguaje, a lo largo de la geografía y la
historia;
c) porque
incluye una dimensión crítica que considero
irrenunciable en las circunstancias
políticas actuales —que permite destacar la
búsqueda de justicia e igualdad—, y
d) porque
no excluye ni rechaza ninguna de las aportaciones relevantes que vienen
de la
psicología (cognitivismo, socioconstructivismo, etc.) o de
la lingüística
(análisis de género discurso, análisis
crítico del discurso, lingüística
sistémico-funcional, etc.).
En
resumen, una perspectiva sociocultural resulta plenamente compatible
con el estudio de las inferencias y con una concepción
cognitiva del lenguaje.
Quiero
también mencionar que el estudio de las inferencias o de los
mecanismos cognitivos superiores que desarrolla el lector para
construir las
interpretaciones más complejas, “altas”
o
“calientes” —según la
terminología—
es una cuestión de sumo interés para los estudios
sobre
la comprensión de la
ideología, puesto que la capacidad de poder inferir el
sesgo, la
intención
escondida o el punto de vista del autor de un texto no deja de ser un
tipo de
inferencia proactiva, elaborativa, proyectiva y compleja (ver Cassany
2006: 88).
Además,
algunas de las investigaciones que desarrollamos en el grupo Literacitat Crítica (ver web)
muestran
diferentes contextos y ejemplos de discursos, situaciones de lectura e
interpretaciones e inferencias, que sugieren tanto la centralidad de
esta
cuestión en la enseñanza y el aprendizaje de la
lectura, como su diversidad
además de las enormes dificultades metodológicas
para debe superar la
investigación al respecto.
Prácticas
letradas plurilingües
Una
manera sencilla pero clara de explicar las diferencias más
importantes que hay entre un enfoque
psicolingüístico de la lectura y otro
sociocultural consiste en afirmar que el primero entiende leer como un
verbo
“intransitivo y el segundo como un verbo
“transitivo”. Desde lo cognitivo,
leemos y punto. Desde lo sociocultural, leemos carteles, poemas,
normas, webs,
etc. y en cada caso estamos haciendo cosas distintas.
El
objeto de investigación de los psicólogos
cognitivos es la mente
humana, que adopta los mismos componentes (y supuestamente los mismos
procesos
cognitivos) en todas las personas y en sus actos de lectura. Para la
psicología
cognitiva, todos leemos siempre del mismo modo o, en cualquier caso,
las
diferencias que se pudieran encontrar entre lectores, textos o
situaciones
diferentes son pequeñas, menores o irrelevantes en
comparación con el
procedicimiento o la mecánica de la lectura que subyace a
todas estas
variaciones. Así se asume que la actividad cognitiva
requerida para leer en español,
inglés o árabe es la misma, del mismo modo que
los procesos inferenciales
empleados para interpretar una noticia, un soneto o un anuncio son
iguales. Eso
es lo que defiende Escudero en la introducción del
artículo —aunque con algunas
matizaciones como veremos:
“En el caso
del lector
de L2/ELE, se da por supuesto que los procesos
se han adquirido con relación a su L1, aunque ello implique
una adaptación
(quizás incompleta) a las nuevas circunstancias, a veces un
tanto extrañas y
diferentes para él.”
La
autora formula así el axioma de que los procesos cognitivos
(y la
capacidad de hacer inferencias) se adquiere en la lectura en L1 y se
transfiere
a la L2/ELE, aunque haya “una adaptación a las
nuevas circunstancias, a veces
un tanto extrañas y diferentes”. Se presupone, en
consecuencia, que los
procesos son esencialmente los mismos al margen de lo que se lee y de
que se
haga con una L1 o una L2.
Al
contrario, desde una perspectiva sociocultural se parte de otro
axioma: la lectura varía a lo largo de las comunidades, las
épocas, las
personas y las situaciones. Puesto que leer no es solo un acto
cognitivo
(descodificar, formular hipótesis, inferir, etc.) sino
también una tarea social
(se asumen roles, se muestran identidades, se interactúa, se
ejerce el poder al
leer), cada comunidad ha desarrollado históricamente
diferentes maneras de usar
los artefactos letrados o textos. Denominamos práctica
letrada a cada una de estas maneras tipificadas de usar el
lenguaje escrito y las entendemos imbricadas en el resto de
prácticas sociales
comunicativas, como la conversación, la
interacción no verbal, etc. Cada
práctica letrada usa un artefacto (un texto) diferente, con
recursos
lingüísticos distintos, en un contexto particular e
irrepetible, que exige
asumir roles e identidades ad hoc, y que sirve para
desempeñar algún propósito
o acción social que contribuye a la actividad diaria y que
implica el ejercicio
del poder.
Por
ello, no se puede asumir que el dominio de la capacidad de
descodificar o de hacer inferencias permita sin más poder
comprender y usar
todos los textos, o todas las prácticas letradas. El
aprendizaje de una
práctica lectora determinada (por ejemplo, leer libros de
texto de primaria o
cuentos infantiles) no habilita automáticamente para poder
desarrollar otras
formas de lectura (leer libros de texto especializados de secundaria,
editoriales de periódico o normas y leyes). Sin duda, puesto
que leer es una
actividad experiencial y acumulativa, la práctica previa o
el poso de
experiencias lectoras ya realizadas prepara para leer con
más competencia en
contextos nuevos, pero no garantiza que se adquieran los conocimientos
y las
habilidades específicas que requiera un nuevo tipo de texto.
Quizá
el dominio del proceso lector, tanto en los aspectos más
mecánicos
y superficiales como en los más “altos”
o estratégicos, entre los que
encontraríamos la inferencia, permita comprender textos
nuevos, pero en este
hipotético caso ignoraríamos también
para qué sirve, qué debemos hacer y
cuándo
y cómo debemos hacerlo: los libros de texto sirven para
aprender sobre una
disciplina y demostrarlo en una evaluación final; los
editoriales de periódico
para conocer la opinión ideológica de un rotativo
sobre los temas de
actualidad, y las normas y las leyes establecen nuestros derechos y
deberes en
nuestra comunidad democrática. Sin duda desplegamos
comportamientos diferentes
antes y después de leer cada uno de estos tipos de texto.
La
variación entre las prácticas letradas se produce
tanto dentro de una
misma comunidad idiomática, como en el ejemplo anterior,
como entre comunidades
idiomáticas diferentes. Dicho de otro modo, las maneras de
leer en español,
italiano, inglés, francés o alemán
varían mucho más allá de las
diferencias en
la estructura y el léxico del idioma, por las diferentes
formas de usar los
textos que se han desarrollado en cada una de las comunidades que usan
estos
idiomas para comunicarse. Si no se conversa del mismo modo (temas,
tonos,
turnos, humor, etc.) en un pub británico, un bar de tapas
andaluz o una casa cervecera
bávara, tampoco son iguales las maneras de quejarse, los
editoriales
periodísticos o los exámenes universitarios.
Carmen Pastor (2005) ofrece un
buen ejemplo de las diferencias retóricas que podemos
encontrar en una misma
práctica letrada democrática, la de quejarse, en
Alemania y en España (ver
también su artículo en este
monográfico).
Veamos
un par de ejemplos mexicanos (Cassany, 2006: 148) que ejemplifican
de modo gracioso cómo dos comunidades hispanas alejadas
geográficamente
utilizan los artefactos letrados de modo diferente, hasta el punto de
provocar
dificultades de comprensión:
1.
Se
ponchan llantas gratis. Cartel grande
de lata en una puerta de garaje privado en Distrito Federal
(México), en letra
de imprenta y con una señal de tráfico de
prohibido aparcar. En la variedad
mexicana, ponchas es
“pinchan” y llantas,
“neumáticos”.
2.
Ningún
producto es botana. Ojo.
Aviso en papel con letra
manuscrita puesto encima de varias bolsas repletas de frutos secos, en
el
mercado popular de Coyoacán (Distrito Federal). En la
variedad mexicana y en un
registro coloquial, botana
significa
algo así como “para picar”.
En
España y en la mayoría de países
occidentales encontramos carteles que
desarrollan la misma función informativa y amenazadora que
el ejemplo 1 en México,
si bien son oficiales o regulados por las instituciones
públicas, mientras que
el ejemplo mexicano es privado, una iniciativa particular de una
familia que
estampa este cartel en la puerta de su garaje. Las señales
de tráfico españolas
tienen símbolo internacional de prohibido aparcar y,
además, el icono de una
grúa que se lleva un coche, que actúa como
amenaza para los infractores, pero
en ningún caso se usa el humor (se
ponchan) o el sarcasmo (gratis)
como en México. De hecho, el cartel resulta incomprensible
para los españoles y
para los europeos que puedan leer en ELE, hasta el punto de que las
guías
turísticas de México informan de su significado
en el apartado de alquiler de
autos.
De
modo parecido, en España y en Europa es raro encontrar un
aviso como
en el ejemplo 2. De darse una situación parecida en un
mercado o en un
tenderete, lo más corriente sería un escueto
“No tocar”. La mención a la botana y este ojo
final sugieren también interpretaciones
humorísticas o
irónicas, en Mexico. En conjunto, estos dos ejemplos
muestran que las formas de
usar los textos, de leer y escribir, y de usar el lenguaje y el humor,
varían
de un lugar a otro, incluso entre comunidades que comparten una misma
lengua.
También permiten vislumbrar que las inferencias que
serían capaces de construir
lectores nativos españoles, mexicanos y franceses o alemanes
que sepan ELE son
muy diferentes.
En
resumen, cabe situar esta diferencia entre la orientación
psicolingüística o la sociocultural en un marco
más global: aprender a comunicar
en L2 no radica solo en adquirir el léxico y las estructuras
lingüísticas del
idioma meta, sino en aprender también todos los
conocimientos y las habilidades
pragmáticas y socioculturales necesarias para poder
participar de modo efectivo
en las prácticas comunicativas propias de la comunidad que
usa esta L2, que son
diferentes de las que tenemos en nuestra comunidad de habla nativa.
Entonces,
en el caso de la lectura (y de las inferencias), debemos aprender
cuáles son
las prácticas letradas propias de esta comunidad, en
qué contextos se usan, con
qué propósitos, qué formas de
cortesía y que roles exigen, etc. —más
allá del
problema de si la capacidad de hacer inferencias se transfiere o no de
nuestra
lengua materna a la L2.
Las
inferencias en L2
A
la luz de estas diferencias en el uso de los textos escritos que
encontramos entre distintas comunidades de habla, cabe preguntarse:
¿las
inferencias son universales? Si éstas se basan
exclusivamente en procesos
cognitivos y en el uso de capacidades que están inscriptas
biológicamente en el
cerebro humano, podemos deducir que son universales y, en consecuencia,
que son
esencialmente las mismas al leer cualquier texto. Al contrario, si
aceptamos
que las inferencias dependen ¾aunque
sea en parte¾ de
elementos culturales
(información, prácticas comunicativas, uso del
humor o la cortesía, etc.)
resulta mucho más difícil sostener que pueden ser
universales; parece más
plausible aceptar que en cada situación de lectura, en cada
práctica letrada,
dentro de cada comunidad idiomática, se construyen
inferencias particulares,
relacionadas con los textos, los recursos
lingüísticos y los procedimientos de
construcción del conocimiento empleados.
Comentemos
algunos ejemplos al respecto:
3.
Ayer
cené muy temprano con mi ex. Llegamos
al restaurante hablando, nos
sentamos hablando, vino el camarero enfadado.
Si
asumimos que el ex del
ejemplo tercero se refiere a una expareja, en la mayoría de
lectores hispanos
entendería que cenaron un hombre y una mujer divorciados o
separados. Pero hoy
en España y en algunos otros países se acepta el
matrimonio homosexual y, en
consecuencia, también se podría inferir que el
texto se refiere a dos mujeres o
a dos hombres. De modo parecido la expresión “muy
temprano” se puede referir a
tiempos notablemente diferentes: en España
difícilmente se puede cenar antes de
las 21h en la mayoría de sitios, mientras que en otros
lugares de Europa se
puede hacer casi a partir de las 17h.
Finalmente,
todavía resulta mucho más abierta la
interpretación de por
qué el camarero estaba “enfadado”.
Algunos lectores españoles o mexicanos
podrían interpretar que el camarero está enfadado
porqué la pareja se sentó en
una mesa sin pedir permiso, puesto que así lo exige el
protocolo para ir a un
restaurante en estos países. Pero esta
interpretación no es plausible en
Argentina u otros lugares, dónde uno elije la mesa sin
más por su cuenta. En
resumen, puesto que las inferencias se basan en el conocimiento previo
y puesto
que este varía culturamente según las
experiencias y las formas de vida de cada
comunidad, las inferencias también varían a
través de la lectura.
Por
supuesto, se puede defender
con buenos argumentos que pese a que
lectores de diferentes comunidades construirían significados
distintos para un
mismo texto, las inferencias que elaboran esos lectores tienen unas
mismas
características, utilizan unos mismos procedimientos
cognitivos y, en
definitiva, son ejemplos distintos de una misma competencia inferencial
abstracta que puede ser investigada, enseñada y aprendida.
Dicho de otro modo,
que se puedan hacer inferencias diferentes en un texto no
devalúa la idea de
que existan unos mismos procedimientos de construcción de
inferencias, que
puedan ser investigados, enseñados formalmente y aprendidos,
para el beneficio
de los aprendices de idiomas.
En
este sentido, los ejemplos anteriores pertenecen a la
categoría de
inferencias elaboradas, estratégicas, proactivas o hacia
delante y más globales
que locales, según las clasificaciones de Escudero.
Sería interesante preguntarse
si encontraríamos también estas mismas
variaciones culturales entre lectores de
diferente adscripción cultural con textos que exigieran
inferencias no
obligatorias, necesarias o automáticas, en línia
y lógicas, de las que resultan
imprescindibles para construir un significado coherente de un discurso.
Quizás
en este caso resultaría mucho más
difícil encontrar ejemplos.
Para
terminar,
veamos otro par de ejemplos que intentan explorar este
último punto:
4.
Soy
catalán pero no tacaño.
5.
Soy
catalán pero insolidario.
En
4 y 5 solo cambia el adjetivo (tacaño
por insolidario), de modo que un
mismo recurso lingüístico (la conjunción
adversativa pero entre adjetivos)
provoca las inferencias en cada ejemplo. En 4
el lector infiere que supuestamente “todos los catalanes son
tacaños excepto el
yo” enunciador, y del mismo modo en 5 que supuestamente
“todos los catalanes
son insolidarios excepto el yo”. Hasta aquí nos
encontraríamos con el
“procedimiento” constructor de la inferencia, que
utiliza una estructura
sintáctica bastante estudiada por los lingüistas
(Portolés 1998: 51) y que los
psicólogos de la comprensión
clasificarían como una inferencia local,
elaborativa, no automática, en línea y
probablemente no obligatoria.
Pero
creo que ese procedimiento
constructor de la inferencia no puede dar
cuenta de las importantes diferencias de significado que hay entre 4 y
5, como
mínimo para un lector español. En 4, tacaño
remite al estereotipo de que los catalanes son trabajadores, serios y
cicateros, de modo que el lector interpreta la afirmación
como una opinión
personal en referencia a los rasgos personales. En cambio, en 5 insolidario
inevitablemente remite a
cuestiones políticas de fondo, como la balanza fiscal entre
comunidades
autónomas españolas, las negociaciones
políticas y económicas entre el gobierno
central en Madrid y el autonómico catalán, la
organización del estado (estatuto
de autonomía, consideración de Catalunya como
nación o no, etc.) y a algunas
opiniones que se han vertido en los últimos años
al respecto.
Por
todo ello, el ejemplo 5
tiene una interpretación muy diferente al 4:
parece un discurso de ámbito político,
entresacado de una columna editorial o
un panfleto electoral. No se puede comprender este ejemplo sin activar
este
tipo de inferencias, creo que no podríamos dar por acertada
o plausible otra
interpretación que evitara estas inferencias ¾como mínimo en
España y en
2009-2010. Una palabra bien elegida (por sus connotaciones, porque fue
pronunciada previamente en la comunidad por otras personas y los
hablantes lo
recuerdan, por la fuerza y el valor particulares que ha adquirido,
etc.) puede
provocar inferencias muy poderosas.
Un
estudio de caso
Núria
Murillo (2009) explora los procesos de comprensión de la
ideología
de dos universitarias francesas con un buen nivel de ELE que tienen que
encontrar información sobre las lenguas habladas en
España en Internet para
preparar un artículo divulgativo en su país de
origen. Invitadas a leer
diferentes webs (foros libres, el
rincón
del vago, artículos científicos, webs
propagandísticas, etc.), las
aprendices deben elegir los datos más fiables y responder
varias preguntas como
cuántas lenguas hay en España, cuántos
dialectos, etc.
Los
resultados sugieren que las lectoras, pese a tener una buena
competencia en español, tienen dificultades importantes para
completar la tarea
y, de hecho, fracasan en algunos puntos importantes. Por ejemplo, son
incapaces
de apreciar las diferencias entre las webs seleccionadas: una web para
estudiantes como el Ricón del Vago, con escaso rigor y
fiabilidad, contra una
web institucional de un organismo público, con datos
empíricos y precisos, o un
foro de discusión con opiniones anónimas contra
un ensayo firmado por un
científico reconocido. Sencillamente, al no estar habituadas
a leer en la red
en español ¾aunque
sí en francés¾
desconocen las fuentes de información (webs, recursos,
principales foros,
etc.).
Respecto
a las inferencias, los resultados muestran que las lectoras son
incapaces de desprenderse de las connotaciones y los valores que
atribuyen a
términos como “dialecto”,
“lengua” o
“diversidad” que aprendieron en francés
en
su comunidad, al leer textos españoles que se refieren a
otra
realidad. Las
lectoras acaban proyectando su “concepción
francesa”
sobre la diversidad lingüística
a la situación española y entienden los textos y
resuelven las tareas con unos
resultados que resultan sorprendentes para un ciudadano
español.
En pocas
palabras, las lectoras tratan al andaluz como una variedad del mismo
nivel que
el catalán o el gallego, puesto que tiene una
denominación diferente y es
conocida, y consideran todas esas hablas (sean
“dialectos”
o “lenguas”) con
relación al castellano/español, que es la lengua
oficial
de España, de modo
parecido al orden con que muchos franceses establecen entre el
francés como
lengua nacional y el resto de idiomas (alsaciano, bretón,
catalán, euskera,
etc.) como “dialectos” o
“patois” con
importancia muy diferente ¾cuando
está claro que la concepción española
de la diversidad lingüística va por otros
derroteros.
En
definitiva, este estudio revela varios puntos interesantes:
1.
Confirma ,como
sugería Escudero,
que al leer en L2 utilizamos todos nuestros conocimientos
lingüísticos, nuestra
competencia en L1 y toda nuestra experiencia lectora previa; pero
2.
Muestra
como la adherencia a estos conocimientos previos acaba siendo un
inconveniente
para para elaborar las inferencias propias en un discurso construido en
otra
comunidad (si las lectoras hubieran podido prescindir de las
concepciones
francesas lengua, dialecto
u orden lingüístico
quizás hubieran podido entender el caso español
de modo más cercano a la realidad);
3.
Ejemplifica
que la lectura en Internet, donde confluyen textos y
prácticas lectoras muy
diferentes en una misma pantalla, incrementa la complejidad en el
proceso de
construir significados y de elaborar inferencias,
4.
Sugiere
que la enseñanza de la lengua en L2/ELE debe incorporar
información cultural
sobre los artefactos letrados que se usan en la comunidad que habla la
lengua
meta (información sobre las webs disponibles, los
periódicos, las colecciones
de libros, etc.).
En
resumen, estos ejemplos pretenden explorar tanto la complejidad de los
procesos inferenciales superiores que usamos al leer, como la necesidad
de
adoptar una perspectiva más amplia que incorpore aspectos
socioculturales. Sin
duda, conocer los mecanismos cognitivos que empleamos al construir
inferencias
nos ayudará a entender de manera más profunda la
actividad mental lectora, pero
una perspectiva que se centre solo en estos aspectos resulta claramente
insuficiente, sobre todo si estamos hablando de la lectura en L2/ELE, o
sea, de
lectores que proceden de diferentes culturas, con experiencias lectoras
diferentes y con conocimiento previo también diverso.
Epílogo
A
través de diferentes ejemplos y de algunas investigaciones
he querido
ejemplificar algunos puntos básicos de un enfoque
sociocultural de la lectura,
mostrando sus diferencias y su complementariedad con una
orientación más
psicológica, centrada en la cognición humana. Me
parece muy importante tomar
conciencia de que en un mundo plurilingüe y pluricultural como
el actual, la
lectura no puede prescindir de las particularidades culturales y
sociales.
También
he querido destacar el hecho de que al leer en una L2 no solo
estamos usando un idioma distinto, con léxico y sintaxis
diferente, que debemos
descodificar, sino que estamos participando en unas
prácticas letradas
construidas históricamente en otra comunidad de habla, que
pueden tener
parámetros (propósitos, roles, identidades,
estructuras, procesos
inferenciales, etc.) diferentes a las prácticas que
conocemos o en las que
hemos participado previamente. Aprender a leer en L2 consiste en
apropiarse de
los artefactos escritos en este idioma, que usan los ciudadanos de esta
comunidad,
para realizar tareas sociales que nos importen a nosotros en la misma
comunidad.
Finalmente
hemos visto que las inferencias pueden tener una base
cognitiva común, pero que se construyen con datos y
elementos culturales y
sociales, situados en lugares y sitios concretos, de modo que
resultaría
temerario y excesivamente abstracto y simplista abordar la
enseñanza de la
lectura en L2 basándonos únicamente en estos
procesos. Ahora bien, la
investigación cognitiva sobre los procesos inferenciales
puede y debe ayudarnos
a comprender mejor cómo se produce la comprensión
en L2 y, en definitiva, a
ayudar a las personas a usar mejor los artefactos letrados ¾en
una época digital y globalizada en la que cada
día leemos más, en más lenguas y
con artefactos más variados, y en la que cada día
es más difícil comprender.
¡Que así sea!
Bibliografía
Cassany,
Daniel. 2006. Rere les línies.
Sobre la
lectura contemporània. Barcelona:
Empúries. Versión castellana: Tras
las líneas. Sobre la lectura
contemporánea. Barcelona. 2006.
Literacitat
crítica. http://www.upf.edu/dtf/recerca/grups/grael/LC/
Murillo, Núria.
2009.
“La lectura crítica en ELE y en línea.
Análisis de la comprensión crítica de
los discursos virtuales.” Trabajo de fin de máster
en la modalidad de investigación.
UPF. http://www.upf.edu/dtf/recerca/grups/grael/LC/
Pastor, Carmen. 2005.
“Estudio
transcultural del texto argumentativo: La carta de queja en
español y en alemán.
DEA de la Universidad Antonio de Nebrija. Madrid. http://www.upf.edu/dtf/recerca/grups/grael/LC/biblio/estudiotranscultural.pdf
<17-10-2009>
Parodi, Giovanni.
2005. Comprensión
de textos escritos. Buenos Aires: Eudeba.
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