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Resumen:
En
este
artículo se
exponen algunas
conclusiones de un estudio contrastivo sobre la forma de quejarse por
escrito
en la cultura alemana y la española, así como del
análisis del comportamiento
de los alemanes al redactar quejas en español,
en concreto,
si llevan a sus
textos en ELE las convenciones retóricas de su propia
cultura o si adoptan las
de la cultura española.
Descriptores: Proyectos
de
investigación,
Educación escolar, Comprensión lectora.
Abstract: This article
presents some findings of
a contrastive study on how to complain German and Spanish people and
behavior analysis
of the Germans to draw complaints in
Spanish, in particular,
whether they take their texts ELE rhetorical
conventions
of their own culture
or
whether to adopt the Spanish ones.
Keywords: Research
projects, School education, Reading.
1.
Introducción
En nuestro
mundo actual,
la movilidad y las nuevas tecnologías han originado un gran
crecimiento en la accesibilidad a textos de comunidades diferentes a la
nuestra: textos en otros idiomas, textos de otras etnias o religiones,
de otros puntos de vista, en otros soportes, etc. Sin embargo, tal y
como apunta Cassany (2010: 19) nuestra comprensión de esos
textos con códigos que ignoramos resulta parcial.
Este
autor explica la situación del siguiente modo:
“Con
las TIC y la globalización accedemos a
discursos
procedentes de otras comunidades, elaborados desde
parámetros
culturales muy alejados a los nuestros. Incluso si se trata de una
buena traducción, solo accedemos a la superficie del
discurso y
tenemos que aportar el conocimiento cultural de fondo, lo que saben los
lectores de la comunidad original y que nosotros
difícilmente
conocemos puesto que pertenecemos a otra comunidad cultural.”
(Cassany 2008: 75)
Esa
fue
precisamente mi experiencia en el tema relacionado con las
investigaciones de
las que hablaré en este artículo. Como Jefa de
estudios del Instituto Cervantes
en Alemania, una de mis tareas consiste en atender y responder las
quejas
escritas que puedan llegar del alumnado. Recuerdo que cuando
empecé con esa
tarea, aunque llevaba ya tres años viviendo en el
país y no tenía problemas en
la comprensión de los textos alemanes (o mejor dicho, en la
comprensión de su
superficie), había algo que me incomodaba y que no acababa
de “atrapar” en esos
escritos. Incluso cuando, esporádicamente, llegaban
redactados en español.
Del mismo modo, al
comentar y gestionar las quejas con mis colegas, profesorado
hispanohablante,
surgía también entre ellos ese mismo
“no se qué”, que nos hacía
entender y en
muchas ocasiones darle la razón al autor del texto, pero que
al mismo tiempo
nos causaba un rechazo difícil de apoyar racionalmente.
Paralelamente, iba
registrando de forma inconsciente la reacción a los mismos
textos por parte del
personal auxiliar alemán del centro.
Doce años llevando
a cabo esa tarea y un par de investigaciones después, estoy
convencida de que
la explicación se halla en las convenciones
retóricas y culturales del género
de la queja en el ámbito alemán y sus diferencias
con las convenciones en el
ámbito español. Convenciones ajenas acomodadas
entre los renglones de los
textos que leemos desde la mirada de nuestras propias convenciones, en
una
lectura que puede llevar a desencuentros culturales. Lo cual, en el
caso
concreto de la queja, puede ocasionar que el autor no consiga el fin
último de
dicha práctica letrada: convencer al lector para que
resuelva su problema, y
por tanto, fracasar en la construcción de su texto.
2. Marco
teórico
A
las
aproximaciones a la lectura y la escritura desde una perspectiva
lingüística y
psicolingüística se ha sumado en los
últimos años la perspectiva sociocultural
o sociolingüística, a la que nosotros nos
adherimos.
En
el acercamiento lingüístico se
da un tipo de lectura literal, en la que el lector
se limita
a
descodificar y el lector a codificar la lengua. Según esta
perspectiva, el
significado está encerrado en el texto y es
único. Si el lector domina las
reglas del código escrito:
léxicas,
ortográficas, morfosintácticas y discursivas,
podrá acceder al significado
contenido en el texto. Un significado
inmutable, único y atemporal al que accede quien
domine las
reglas de
descodificación. Para la lectura en una lengua extranjera,
por tanto, nos
entrenamos en el plano lingüístico.
En la aproximación psicolingüística
se da una lectura inferencial, en
la que el lector no solo
descodifica el significado explícito sino también
lo no dicho, lo implícito. Es capaz
de descubrir “las citas
calladas” (Cassany 2010: 24), de reconocer las elipsis, de
vislumbrar lo que
esconden las connotaciones, de rellenar los huecos
semánticos del texto a
través de una serie de tareas llamadas procesos
cognitivos. El significado se construye en la
interacción entre el texto y
la mente del lector, que lo recibe repleta de conocimientos previos
individuales. Así, no se da un significado único
y global sino un significado particular y
parcialmente
diferente al de otras personas, que varía
según lector y según tiempo y
espacio. Para la lectura en una lengua extranjera, entrenamos el
desarrollo de
procesos cognitivos como hacer hipótesis sobre el
significado, verificarlas,
recuperar implícitos, inferir significados
léxicos a través del contexto, etc.
La perspectiva sociocultural
complementa a las dos
anteriores, promueve una lectura crítica,
de construcción de una opinión propia
diferenciada de la del texto, y entiende
el hecho de leer y escribir como prácticas sociales de
interacción entre
personas:
“Literacy
is
primarily something people do; it is an activity, located in the space
between
thought and the text. Literacy does not just reside in
people’s heads as a set
of skills to be learned, and it does not just reside on paper, captured
as
texts to be analysed. Like all human activity, literacy is essentially
social,
and it is located in the interaction between people.” (Barton
y Hamilton 1998:
3)
El
acercamiento
sociocultural entiende que el discurso escrito comprende las siguientes
características:
-
Está situado,
es decir, tiene un autor que vive en un lugar y un momento de la
historia, con
una perspectiva determinada de ver la vida, llamada ideología;
-
El significado
tiene su origen en la comunidad cultural
a la que pertenece el autor y el lector del texto, ya que cada
comunidad
desarrolla unas formas de actuación social y de ver la vida
propias;
-
Cada
comunidad desarrolla sus propias convenciones
retóricas. La Retórica
contrastiva es la disciplina
que estudia las diferencias retóricas entre comunidades y
que sostiene (a) que
el lenguaje y la escritura son fenómenos culturales, (b) que
por tanto cada
lengua posee unas convenciones retóricas que le son
únicas, y (c) que las
convenciones lingüísticas y retóricas de
la lengua materna interfieren con la escritura
en la lengua extranjera. En palabras de Ulla Connor (1996: 5):
“Contrastive
rhetoric is an area of research in second language acquisition that
identifies
problems in composition encountered by second language writers and, by
referring to the rhetorical strategies of the first language, attempts
to
explain them. Initiated almost thirty years ago by the American applied
linguist Robert B. Kaplan, contrastive rhetoric maintains that language
and
writing are cultural phenomena. As a direct consequence, each language
has
rhetorical conventions unique to it. Furthermore, Kaplan asserted, the
linguistic and rhetorical conventions of the first language interfere
with writing
in the second language.”
-
Se da diversidad de interpretaciones.
No existe
un solo significado sino significados “situados, locales,
caducos,
individuales. En consecuencia, cada texto provoca innumerables
variaciones de
significado entre las diferentes personas y comunidades”
(Cassany 2008: 29).
Cada lector, por tanto da lugar a un significado particular y parcial.
Así que
necesitamos el diálogo y el intercambio de significados con
otras personas
para, a través de la suma de interpretaciones, llegar a una
comprensión menos
parcial y más cercana a los diversos efectos que causa un
mismo discurso.
La unidad básica de
la perspectiva sociocultural es la práctica
letrada, es decir, las diversas formas en que usamos la
lectura y la
escritura dentro de una comunidad y en la vida cotidiana. En palabras
de Barton
y Hamilton (1998: 6):
“The
basic unit of
a social theory of literacy is that of literacy practices. Lite-racy
practices
are the general cultural ways of utilising written language which
people drawn
upon in their lives. In the simplest sense literacy practices are what
people do
with literacy.”
Para leer y
escribir en una lengua extranjera necesitamos aprender cómo
se usa cada género
en la comunidad de ese idioma. Como apunta Gee, conseguiremos leer y
comprender
el texto extranjero cuando aprehendamos las practicas letradas que
desarrolla,
y en las que interactúa, cada comunidad:
“a
way of reading a
certain type of text is only
acquired, when it is acquired in a “fluent” or
“native-like” way, by one’s
being embedded (apprenticed) as a member of a social practice wherein
people
not only read texts of this type in this way but also talks about such
texts in
certain ways, hold certain attitudes and values about them, and
socially
interact over them in certain ways.” (Gee 1996: 41)
3. La transferencia de
convenciones retóricas
En un trabajo de
investigación (Pastor 2005) en el marco del Diploma de
estudios avanzados en
lingüística aplicada a la enseñanza de
ELE de la Universidad Antonio de Nebrija
analizamos, desde los presupuestos de la Retórica
contrastiva, las diferencias y similitudes entre textos
escritos en español
y alemán en el género de la queja desde tres
puntos de vista: lingüístico,
retórico y sociopragmático.
El corpus se basaba
en 30 quejas escritas: 10 escritas en español por
españoles (ELM) en
situaciones reales, 10 escritas en alemán por alemanes (ALM)
en situaciones
reales, 10 escritas en español por alemanes (ELE) como tarea
de clase.
El objetivo era
aportar evidencias sobre las posibles diferencias en el uso de los
patrones
discursivos de ambas lenguas y observar si se apreciaba una
transferencia a la
interlengua de los estudiantes de sus convenciones alemanas cuando
redactaban
en ELE.
En ese estudio
observamos varias diferencias entre ambas lenguas y también,
que el alumnado
alemán tendía a transferir sus hábitos
de escritura y se acomodaba poco a las
convenciones españolas. Así, se
mantenía cercano a las convenciones alemanas en
los siguientes puntos:
- Inclusión más consecuente de
los
elementos de la estructuración epistolar (mem-brete, asunto,
fecha, saludo,
despedida) que el español.
-
Mayor uso de técnicas argumentativas
que
el español (el doble de media).
-
Tono
más explícito y directo que el
español.
-
Registro
más formal que el español.
Asimismo, llamaba
la atención otro aspecto en el comportamiento del alumnado
alemán, que mantenía
una misma actitud tanto al escribir en alemán (ALM) como en
español (ELE), y
que era diametralmente diferente a la de los autores
españoles (ELM).
Se trataba de la
observación de que tanto españoles como alemanes
tendían en sus textos reales a
remitir sus quejas a una persona concreta cuando disponían
de su nombre, es
decir, en el membrete del destinatario o en la línea de
atención (“Att.”) se
incluía dicho nombre cuando se tenía. Sin
embargo, mientras todos los
alemanes empezaban en tales casos sus textos con un saludo dirigido
directamente a esa persona, todos los
españoles evitaban
sistemáticamente incluir su nombre e iniciaban sus quejas
con un saludo neutro
como: “Muy Sr. mío:” o
“Estimados señores:”.
Tal vez este
comportamiento español responda a una estrategia para
atenuar la amenaza a la
imagen del destinatario que supone quejarse o criticar. El
español no renuncia
a enviar su queja a la persona con la que ya ha hablado a fin de que
los
trámites se agilicen, sin embargo evita hacerle directamente
responsable. Más
bien opta por presentar su crítica como algo achacable a la
empresa
destinataria y no al lector del mensaje, en un movimiento que evita
ofenderle o
atacar su imagen social
—tal y como
la entienden Brown y Levinson (1987)— y con ello perderle
como aliado.
El alemán, en
cambio, inicia sistemáticamente sus quejas saludando a su
persona de contacto y
haciéndola responsable de asumir su problema. El alumno
alemán de ELE lleva a
sus textos españoles esa estrategia.
El alumno, en
cambio, asumía la característica
española de incluir una mayor variación en las
fórmulas convencionales del saludo y la despedida.
Así, mientras los alemanes
usaban en ALM casi siempre las mismas fórmulas: “Sehr geerhter Damen und
Herren,” y “Mit
freundlichen Grüßen”,
los españoles hacían un mayor despliegue
de fórmulas: “Estimados
señores:”, “Muy
señor nuestro:”, “Ilm. Sr.
Xx:”, ningún
saludo; “Atentamente,”.
Curiosamente, el
alemán que en su lengua utilizaba
sistemáticamente el masculino y el femenino
en el saludo cuando no sabía quién
sería su lector :“Sehr
geerhter Damen und Herren,”, abandonaba siempre
esta
corrección política tan usual en el mundo
germánico, para pasar a un saludo en
español solo en masculino: “Estimados
señores:” Esto posiblemente se deba a la
asimilación automática con que se aprenden las
fórmulas convencionalizadas.
Posiblemente, el alumno alemán recibió y
aprendió durante su instrucción varias
formas para realizar la función de saludar y despedirse en
español, y además, recibió
solo modelos en masculino, que utilizaba sin pensar en su contenido ni
en las
señales ideológicas de este cambio.
Pero en general, el
alumnado alemán de nuestro estudio mantenía un
perfil fuertemente “alemán”
diferenciado del español: inclusión consecuente
de los elementos del envoltorio
epistolar (membrete, fecha, saludo, despedida), recurso a diversas
técnicas
argumen-tativas, tono explícito y directo, registro muy
formal.
Esto, unido al
hecho de que el alemán elegía quejarse por
escrito en situaciones en las que
probablemente el español hubiese elegido la queja oral (o la
evitación),
nos lleva a preguntarnos qué nivel de éxito puede
tener una alemán cuando manda
una queja escrita según sus parámetros culturales
(aunque en muy buen nivel de
lengua), a un ámbito español cuyos
códigos culturales desconoce.
¿Corre un riesgo la
estudiante alemana que envía una queja escrita por la
suciedad de sus
compañeros de piso a la academia que le ha organizado curso
y estancia en
España, de que no se ocupen de su problema porque la
interpreten de arrogante
(tendencia a la explicitud) o de pesada (queja escrita en vez de
negociación
oral)?
¿O puede correr igual suerte la
estudiante alemana que envía una queja escrita,
sin contacto oral anterior, directamente a la jefa de estudios porque
su
profesora no había previsto que la novela a leer en el curso
está agotada en la
librería y ha tenido que leer los primeros
capítulos en fotocopias
proporcionadas por dicha profesora?
La lectura de estos
casos desde la cultura española puede malinterpretarse y
estigmatizarse. No
solo por cómo se ha escrito la queja, sino por el simple
hecho (1) de quejarse
o (2) de enviar la queja por escrito. El éxito del texto
puede fracasar, porque
su autor puede haber elegido una práctica letrada adecuada
en su entorno
cultural, pero no en el de la comunidad receptora.
Es importante tener
en cuenta que Alemania es un país cuya oficina de defensa al
consumidor se creó
ya en abril de 1953 y que, a diferencia de España y de la
gran mayoría de
países del mundo, cuenta nada menos que con un ministerio
para la protección
del consumidor: Bundesministerium
für
Ernährung, Landwitschaft und Verbrauchcherschutz (Ministerio
de
alimentación, agricultura y protección del
consumidor). Estamos pues hablando
de un comunidad con una larga tradición
democrática, con muchos años de
práctica en la defensa de sus derechos y de una fuerte
tendencia a gestionar
por escrito los trámites legales y administrativos de su
día a día. De hecho,
los alemanes del corpus incluían más adjuntos que
los españoles, y me fue muy
fácil encontrar alemanes que hubiesen escrito reclamaciones
y las hubiesen
conservado. Al igual, por cierto, que mucha bibliografía
alemana sobre la
redacción (y “beneficios” para emisor y
receptor) de las quejas.
España, en cambio,
empezó a reconstruir su democracia a finales de los
años 70, saliendo de su
Transición a mitad de los 80. Las organizaciones de defensa
al consumidor nacieron
también en esas fechas y el español ha ido
acostumbrándose poco a poco a sus
derechos de ciudadano, como indicaba el presidente de la
Organización de
Consumidores y Usuarios (OCU) en una entrevista publicada en El
País el
25.09.2005:
“vivíamos
en una cultura del “usted no sabe con quién
está hablando”, y hemos pasado a pedir la hoja de
reclamaciones y que estas se
encuentren en todos los establecimientos.
[…]
Ha aumentado
también
su calidad, están cada vez más
documentadas [las reclamaciones]; se ha generado el hábito
de guardar el
contrato o el recibo. Por un lado, el ciudadano es capaz de aportar las
pruebas
necesarias, y por otro, también las empresas son cada vez
más sensibles.”
Incluso en estos
tiempos de cambio, me resultó infinitamente más
difícil encontrar españoles que
hubiesen escrito una queja escrita (aunque mi red social
española es mayor que
la alemana), y mucho más que hubiesen archivado y conservado
dicha reclamación.
Y a eso hay que añadir, que en el ámbito
español lo que solían darse eran
formularios, no textos completos enviados espontáneamente
por el consumidor. Y
por lo que respecta a la bibliografía, todavía ha
sido más difícil. De hecho, y
a diferencia de Alemania, no he encontrado ninguna obra
específica española
sobre la redacción de la queja, solo manuales de
redacción de cartas
comerciales con un apartado, o algún consejo en sitios de
Internet.
¿No queda
justificada la inclusión en la enseñanza de
lenguas extranjeras de esta dimensión
cultural para que el alumnado esté atento a esas
señales, que a menudo lanza
sin saber, y decida entonces en consecuencia qué modelo
adoptar?
Nuestra opinión de
que este aspecto es relevante tanto para quien lee como para quien
será leído
en otra cultura, nos llevó a ampliar el estudio con un
corpus mayor y más representativo.
En este momento
estamos trabajando con un corpus de 400 quejas auténticas,
200 escritas por
españoles y 200 por alemanes, que corroboran hasta ahora las
características
apuntadas en este artículo sobre la queja escrita en
español y en alemán.
3. Conclusiones
El éxito de la
comprensión de las prácticas letradas entre
diversas culturas requiere, no solo
el dominio del código escrito y el desarrollo de procesos
cognitivos, sino
también una mirada crítica sobre unos discursos
que se presentan situados,
originarios de una comunidad cultural
concreta, con sus
propias convenciones retóricas
y
expuestos a diversas interpretaciones
necesitadas de interacción social para alcanzar la
comprensión de un
significado menos parcial y más plural.
El análisis de las
prácticas letradas en otras lenguas, y la lectura
crítica de estas, ayudará a
nuestro alumnado a moverse con éxito en su
comprensión y redacción. Especialmente
en culturas como la española y la alemana, en la que una
similitud superficial
en la forma de ciertos géneros (como puede ser la queja
escrita), funciona del
mismo modo en ambas culturas. Al fin y al cabo, y tal como apunta Gee,
una de
las formas clave de los humanos para interpretar el mundo es la
búsqueda de
similitudes:
“We try
to understand something new in terms of how it
resembles something old. We attempt to see the new thing as a type,
thus, like
other things of the same or similar type. And very often a great deal
hangs on
these judgments” (Gee 1990: 53)
Así que dejar los
propios códigos para aventurarse en los ajenos no es tarea
fácil, aunque sí
posible como apunta Hofstede (1999: 33):
“Cada
persona lleva dentro de sí modelos de
pensamiento, sentimiento y actuación potencial que ha
aprendido a lo largo de
su vida. […] tan pronto como ciertos modelos de pensamiento,
sentimiento y actuación
se han establecido en la mente de una persona, esta debe desaprenderlos
para
poder aprender algo diferente, y desaprender es más
difícil que aprender por
primera vez.”
De
ahí la
relevancia de incorporar también estos aspectos de lectura
crítica y de visión
sociocultural en la enseñanza de ELE. Nuestra propia
experiencia es que el
alumnado no solo se muestra muy interesado con materiales que incluyen
esta
dimensión (Pastor 2007), sino que genera en ellos una
visión crítica de su
propia actuación en la comunidad ajena.
Recuerdo
perfectamente la sorpresa de mis alumnos alemanes la primera vez que
trabajamos
la redacción de la queja con la inclusión de
actividades para reconocer
estrategias de cortesía positiva o negativa (Brown y Levison
1987) en sus
reclamaciones. Sus reflexiones sobre cuáles utilizaban ellos
y cuáles pensaban
que utilizarían los españoles. Su absoluto
interés por las respuestas que grabé
a españoles a los que les hice la misma pregunta sobre los
alemanes. Y sus
comentarios sobre las decisiones que pensaban adoptar a partir de
ahí para la
redacción de quejas: tan diversas y particulares.
Respetar y fomentar
esa diversidad también me parece importante. Es decir, no
pretender que una vez
analizadas las características de la comunidad
española, el aula se convierta
en un estudio de imitación de “lo
español”, si es que eso existe. En mi
opinión
es fundamental y más productivo, hacer hincapié
en la revisión crítica, el
intercambio de interpretaciones y la reflexión personal
sobre los patrones de
la comunidad ajena observados.
Es decir, dejar que
el alumno decida si escribe una queja destinada a un lector
español como lo
haría un alemán, o como lo haría un
español, u otras posibilidades, como señala
Caragarajah (2003: 159-160), que divide en cinco grupos la forma en que
un escritor
se relaciona con el discurso que escribe en la LE:
1. Adaptación (Accomodation):
El
escritor va cambiando el propio estilo por el de la LE. Renuncia a las
retóricas y convenciones de la LM para adoptar las de la LE.
2.
Evitación
(Avoidence): Se
somete de forma acrítica y sin discusión a las
convenciones discursivas de la
LE, pero no consigue textos coherentes por su falta de competencia
lingüística
y escritora.
3. Oposición (Oppositional):
Elige voluntariamente oponerse al discurso de la LE e incorpora en el
texto
tradiciones de su LM de forma ideológicamente premeditada.
Esta estrategia
resulta ideológicamente efectiva pero
retóricamente inefectiva, puesto que no
negocia lo suficiente con las convenciones establecidas para crear un
espacio
alternativo.
4. Transposición (Transposition):
Recurre a recursos retóricos tanto de su LM como de la LE
para construir un
tercer discurso, que es diferente a los otros dos. Es una estrategia
efectiva
tanto ideológica como retóricamente.
5. Apropiación (Appropiation):
Toma posición de las convenciones de la LE para sus propios
propósitos. Crea un
espacio en el que puede incorporar convenciones de su propia LM en la
LE.
También efectiva tanto ideológica como
retóricamente.
En definitiva, crear
puentes para una interpretación menos sesgada de las
prácticas letradas de
otras culturas. O lo que es lo mismo, para que una española
como yo llegue a
comprender por qué en Alemania existe un refrán
como Klagen sind Chancen (Las
quejas son oportunidades).
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Cassany, Daniel (2010).
“Prácticas
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desarrollo” Congreso Leer.es,
Ministerio de Educación, Madrid. 13-11-2009. En
línea: www.leer.es
Cassany, Daniel (2008).
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Gee,
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Madrid: Alianza editorial
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Pastor, Carmen (2007). “Argumentar
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Fremdsprachliche
Unterricht Spanisch. , n° 17. Hannover: Erhard Friedrich Verlag, pp.
42-49
Las
quejas del corpus de
este estudio se recogieron de personas españolas y alemanas
que hubiesen
escrito alguna reclamación, la conservaran y estuvieran
dispuestas a ponerlas a
nuestra disposición. Los temas por tanto de estas eran
variados. Solo el tema
de las quejas en ELM son comunes puesto que se trataba de una tarea de
clase.
Esta carta y la que se cita a continuación forman parte del corpus de este estudio (Pastor 2005).
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