Taller de español para inmigrantes

El poder de las palabras para favorecer la integración de las personas

Los alumnos del Máster en Didáctica del Español como Lengua Extranjera organizaron -junto a su profesora, Rocio Santamaría y la coordinadora de la Cátedra Global Nebrija-Santander de Español como Lengua de Migrantes y Refugiados, Margarita Planelles- un taller de español para las personas en situación de calle del Centro de Acogida Temporal San Blas de Cruz Roja, centro conveniado con el ayuntamiento de Madrid.

El objetivo de esta actividad era promover la práctica de la lengua española y el desarrollo de la competencia intercultural necesaria para favorecer su integración en la vida cotidiana. Para ello, los alumnos construyeron cinco rincones relacionados con la vida en la ciudad para enseñar el vocabulario y expresiones en español más utilizadas en cada ocasión. Así, el aula se dividió en una mesa para las compras de ropa o zapatos, otro para la compra de comida, uno dirigido a los deportes, una mesa para cuestiones médicas y una última para ubicarse en la ciudad.

Rocío Santamaría comenzó la jornada afirmando que “es muy especial poder compartir con vosotros esta mañana”. Todos los participantes en el taller estuvieron comunicativos, quisieron formar parte de todas las actividades y demostraron sus ganas de aprender el idioma para poder acceder a una vida mejor. Los alumnos pudieron poner en práctica distintas metodologías aprendidas en el aula, pero, sobre todo, tuvieron la bonita experiencia de conocer a personas que han vivido historias muy diferentes, pero que tienen el mismo deseo en la vida.

En la primera actividad, los alumnos formaron dos círculos con los participantes para ir girando y conocerse entre todos ellos. Preguntas como: ¿Cuál es tu nombre? ¿Cuántos años tienes? ¿De dónde eres? O ¿qué es lo que más te gusta hacer? se repitieron durante unos minutos y les permitieron encontrar muchos puntos en común entre ellos.

Después, pasaron a trabajar en las mesas de una manera muy lúdica y que permitía la interacción constante y la práctica de la lengua entre alumnos y participantes. Las bromas y las risas estuvieron presentes en todo momento.

La prueba final fue un rosco con el abecedario y con cada letra los alumnos del Máster definían un concepto de los aprendidos en las mesas o rincones. Los participantes no fallaron en ninguna ocasión, demostrando así que la actividad había sido un éxito y que su implicación había sido completa.

Para los alumnos de la Universidad Nebrija poder poner en práctica estas actividades supone un aprendizaje constante, pero, además, este tipo de experiencias les ayudarán a formarse como grandes personas.

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