Ospina defiende el cultivo de las vivencias personales y la emoción en el mensaje

Ser auténtico, leer –“no sólo para aprender, sino también para identificar”-, vivir experiencias, tener una visión –“para dirigir las velas de tu barco hacia allí”-, convencer con la emoción… fueron abundantes los mensajes que dejó el abogado penalista Juan Gonzalo Ospina en la conferencia que impartió en los canales telemáticos de la Universidad Nebrija, dirigidos a los futuros líderes, pero también a los que quieren hacer del Derecho su profesión. Inspirar, ilusionar, innovar e influir positivamente en los demás, son las cuatro íes en las que resumió las capacidades de liderazgo.

Interpelado por Ester Mocholí, decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nebrija, y por las preguntas de la audiencia, Ospina, al mismo tiempo que instaba a los alumnos de Derecho a asistir a juicios y a participar en actividades fuera del aula “para descartar o afianzar lo que quieres hacer en la vida”, ahondó en la esencia de un buen dirigente: “Tiene que llegar al corazón de los que están cerca y ser una persona que haga el bien y que haga bien lo que haga”.

Para comprobar si uno mismo está ejerciendo un liderazgo en los demás, el fundador y socio director de Ospina Abogados desveló un truco: “pensar qué dirán de ti cuando no estés”. En alusión a ese legado, a referentes históricos como Gandhi y a valores como la excepcionalidad o la generosidad, afirmó que “lo único perdura, mientras que la mediocridad desaparece”.

Refiriéndose a los más jóvenes, Ospina enfrentó unos universitarios que están ávidos de conocer el oficio de la abogacía y que se consideran ciudadanos del mundo con aquellos que solo se preocupan por sus apuntes; “esto último me causa tristeza”. En este sentido, el autor de El abogado líder les aconsejó la lectura del clásico de 1936 Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, de Dale Carnegie, y de los clásicos griegos y romanos.

Juan Gonzalo Ospina, licenciado también en Políticas y profesor de Derecho Procesal Penal en la Universidad Nebrija, reivindicó su vocación y su amor por la abogacía que le llevó a los 24 años a la prisión de Soto del Real para empatizar con un cliente preso o a desechar un trabajo en una entidad bancaria “a pesar de sentirme por primera vez como un Cicerón moderno, con traje y corbata”. Precisamente Cicerón, “que marcó un antes y un después en mi vida”, su padre, con su consejo de que “comiera cultura”, y su madre, que le ponía a ver las Noticias de La 2, presentadas por Lorenzo Milá y que aportaban “un enfoque diferente de la realidad”, fueron, según confesó, algunas de las circunstancias vitales que más le marcaron. Al comienzo de su charla, también citó dos de sus hitos como abogado: ganar con 32 años un recurso de casación en el Tribunal Supremo y solicitar, en un turno de oficio, el habeas corpus de un cliente que había cometido un hurto en un centro comercial, porque era “una detención flagrante”.

Conferencia íntegra de Juan Gonzalo Ospina

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