El CICA integra en sus análisis la pandemia de la covid-19, inesperado `global common´

Desde CICA tenían claro el tema de su LV edición: los global commons, los espacios fuera de la jurisdicción nacional de los Estados como las regiones polares, el mar, el aire, el espacio exterior y el ciberespacio. La filosofía del evento –“contribuir a un siglo XXI pacífico”- y el programa estaban cerrados con meses de antelación, pero en marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud declaró la covid-19 como pandemia y, de un formato presencial, las jornadas CICA, organizadas por la Cátedra Global Nebrija-Santander sobre Gestión de Riesgos y Conflictos y el grupo español del Movimiento Pugwash, pasaron al entorno digital y el propio coronavirus se coló en los debates y en los análisis de los expertos.

En la apertura del CICA 2020, Francisco de Paula Bisbal, director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), y teniente general del Cuerpo de Infantería de Marina, recordó que los global commons son espacios que, aunque no forman parte de ningún Estado, “conectan el mundo y su seguridad es una responsabilidad colectiva, cada vez más transversal”. Un ejemplo de esa transversalidad, en su opinión, es la pandemia de la covid-19, que “ha puesto de manifiesto las carencias de afrontar este reto de una forma coordinada y ha demostrado que los espacios globales son vulnerables”.

Después de las palabras de agradecimiento y bienvenida de Juan Cayón y Ester Mocholí, rector y decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nebrija, respectivamente, Jesús Martín Ramírez, presidente de CICA Internacional y director de la Cátedra Nebrija‐Santander en Gestión de Riesgos y Conflictos, reconoció que “estamos viviendo momentos extraños como resultado del brote continuo de coronavirus en todo el mundo” y que alcanzó a uno de los ponentes al que agradeció su generosidad a pesar “de experimentar en su propio cuerpo las terribles consecuencias de esta infección y tener que permanecer en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital unas semanas”. Agradeciendo al mundo “el continuo envío de su simpatía” a los españoles que están sufriendo esta pandemia, Martín Ramírez expresó sus condolencias a las víctimas y su homenaje “a los ciudadanos comunes, héroes sin nombre de la vida cotidiana, que, a pesar del riesgo directo de exponer la transmisión del virus a sus propias familias y vecinos, permiten a todos los miembros de la sociedad sentirse más seguros en este difícil período”.

Asimismo, el director de la Cátedra Nebrija‐Santander en Gestión de Riesgos y Conflictos instó a todos a mantener “la disciplina interna, la perseverancia y la paciencia” durante esta crisis. En alusión a los objetivos de la doble jornada del CICA, afirmó: “En esta lección de humildad, tenemos que abandonar los intereses particulares de grupos individuales de élites políticas y fortalecer a la humanidad respondiendo preguntas sobre posibles amenazas. El alcance global de una pandemia requiere soluciones globales. Esperemos que, cuando todos salgamos de esta cueva profunda, en el futuro, seamos cambiados para mejor, como se ha puesto maravillosamente en la entrañable canción Resistiré”.

Pequeños coletazos

Antes de dar paso a las conferencias y mesas redondas, Jesús Martín Ramírez confesó que cuando él y su equipo elaboraban el programa no se les había pasado por la cabeza incluir la presente pandemia, “que entonces empezaba a dar lo que algunos creíamos pequeños coletazos en el Lejano Oriente”. En la elaboración de las jornadas, el analista tuvo claro que la seguridad debía de ser tratada “desde una perspectiva global, un enfoque multidisciplinario, y un intercambio intelectual inclusivo y enriquecedor entre académicos y profesionales para alcanzar una mejor comprensión de la dinámica de la sociedad en el mundo de hoy”.

En este contexto, el exministro Josep Piqué determinó que vivimos una nueva Guerra Fría “en la que las tensiones ahora no están en las capacidades nucleares de los países sino en neutralizar los sistemas del otro”. En este papel de la tecnología como el global common del presente y del futuro, Piqué tildó de “esencial” coordinar respuestas, también ante retos como el de la covid-19, “que como pandemia no es un fenómeno nuevo en la historia de la humanidad, pero sí su rapidez de contagio por el mundo global y por los esfuerzos por evitar el colapso sanitario”. De todas formas, se mostró optimista cuando haya un rebrote o irrumpa otra pandemia, porque “reaccionaremos más rápidamente”.

Piqué consideró que “nos tiene que preocupar esa corriente de fondo” de la globalización, un fenómeno que “está aquí para quedarse, pero que tiene un enorme déficit en su gobernanza”. El exministro de Industria y Energía, de Asuntos Exteriores, y de Ciencia y Tecnología señaló que China “tiene muchas cosas que explicar” y que “resulta paradójico que se muestre ahora como un ejercicio de eficacia”. A su juicio, “salimos perdiendo” si aceptamos el debate entre las democracias y los regímenes autoritarios sobre quién resuelve mejor las crisis sanitarias. “Tenemos un problema de liderazgo en las principales democracias del mundo, empezando por Estados Unidos, pero en ningún caso tiene que ser un argumento para que cedamos a la idea de que los regímenes autoritarios son más eficaces”, añadió.

En este sentido, Piqué instó a defender los valores que surgen de la Ilustración “porque está en juego nuestra libertad, aunque tengamos que perfeccionar nuestras democracias y advertir sus carencias”. Además, resaltó la necesidad de preservar protocolos comunes e instituciones multilaterales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) a pesar de las críticas que podamos dirigirlas.

¿Cambios sustanciales?

El exministro también quiso dar su opinión sobre si después de la situación extrema generada por la covid-19 cambiará nuestra propia esencia y nuestros hábitos: “Después del 11-S mucha gente dijo que nada volvería a ser lo mismo – también escuché esto con la Gran Recesión de 2008-, claro, ha habido cambios, por ejemplo, en los controles de seguridad de los aeropuertos, pero las cosas no han  cambiado sustancialmente… ahora se dice que se viajará menos, pero se viajará más de lo que se dice, el carácter presencial humano es imprescindible, aunque evidentemente habrá controles sanitarios en el origen y en el destino”.

Ante las preguntas de los asistentes a estas sesiones online, Piqué también se refirió a la supervivencia del planeta y a las prioridades medioambientales. Si bien no se mostró a favor de “ciertas estrategias de apocalipsis a corto plazo, no quiero que mis nietos hereden un mundo contaminado y unos océanos plagados de toneladas de plástico que no es degradable”.

En la sesión de la mañana, Bartolomé Bauzá, contralmirante de la Armada Española y comandante Adjunto en la operación de la UE Atalanta, reivindicó el papel de España como un actor global que puede influir en asuntos externos y apeló a los diferentes puntos de vista –seguridad, interpretación, identidad y percepción- que hay que adoptar cuando hablamos de global commons. Precisamente, el coronavirus, por sus circunstancias y por no respetar las fronteras, “se ha convertido en un inesperado global common”.

Aunque cada espacio común tiene sus propias características, “los más frágiles son el espacio exterior y el ciberespacio, porque tanto en la mar como en el aire ya están asentadas las condiciones de uso; por supuesto pude haber problemas, por ejemplo, de aguas territoriales, pero no tienen un impacto global”.

Entre los análisis de los expertos de este foro multidisciplinar, los organizadores de CICA anunciaron que los global commons van a ser uno de los principales temas de estudio del Grupo de Investigación Nebrija sobre Seguridad, Gestión de Riesgos y Conflictos (SEGERICO) y que la editorial Springer publicará las sesiones de esta edición. Las del año pasado acaban de salir al público en un libro con 16 capítulos escritos por 24 especialistas civiles y militares de ocho países.

Espacio exterior y aire

La primera jornada del CICA 2020 concluyó con los debates de la tarde moderados por Luis A. García Segura, coordinador de la Cátedra Nebrija‐Santander en Gestión de Riesgos y Conflictos, y Carlos Espaliú, investigador principal del Grupo Nebrija de Seguridad, Gestión de Riesgos y Conflictos de la Facultad de Ciencias Sociales.

En la primera mesa redonda, centrada en el espacio exterior, Federico Yaniz, vicepresidente de Eurodefense España, recorrió la historia de las misiones especiales y las políticas estratégicas de Estados Unidos y la UE en este campo. Cumplidos los 50 años de la llegada del hombre a la Luna, Estados Unidos se prepara para la próxima misión a nuestro satélite: Artemis (2024). Según Yaniz, hemos pasado en el espacio de un mundo bipolar a una participación privada que acapara cada vez mayor protagonismo y a un número mayor de actores como Europa, India y China. De hecho, este último país se ha convertido en el primero en posarse sobre la cara oculta de la Luna.

Mientras Yaniz reclamaba la prioridad del espacio “para evitar una guerra” en el futuro, Juan Manuel de Faramiñán, profesor emérito de la Universidad de Jaén, centraba su exposición en la explotación de los minerales de los asteroides desde el punto de vista jurídico y ético. “No me opongo a ella siempre que esté regulado y sea sostenible y ecológico a través de un acuerdo que beneficie a la humanidad”.

De exoplanetas, lanzamientos orbitales –China acapara un 33% del total en 2019-, tratados sobre el espacio ultraterrestre, basura espacial, protocolos sobre tráfico de satélites y los nuevos tribunales que deberían actuar en las futuras bases lunares, entre otros temas, habló Javier Lopez Gutierrez, socio de Écija Abogados. “Me surgen serias dudas de que un Estado pueda legislar aspectos de fuera de sus fronteras, los humanos no deberíamos cometer los mismos errores de las colonizaciones en la Tierra”, opinó.

En la sesión dedicada al aire, otro de los global common, el teniente general Eduardo Zamarripa, responsable de diferentes misiones de la OTAN, elogió las operaciones aéreas como el elemento de ataque “más eficaz” al basarse en la rapidez de respuesta ante una agresión, la flexibilidad, el apoyo al ejército y a la armada, el control del tiempo real de sus misiones, el amplio radio de acción y la alta precisión de su armamento.

Por último, Marcos García-Gasco, Data Protection Officer de Airbus y profesor del Máster Universitario en Protección de Datos Innovación y Seguridad de la Universidad Nebrija, trazó un recorrido por el derecho penal aeronáutico, las compañías aéreas comerciales y la seguridad internacional en el sector de la aviación que, en cifras de 2019, contemplaba 4.100 millones de pasajeros y 65,5 millones de empleos generados. “Ahora –evidenció- el 90% de los aviones comerciales están en tierra y todo se ha desplomado por la covid-19”.

Para García-Gasco, la tecnología aplicada a la aviación como el reconocimiento facial de los pasajeros o los datos biométricos, entre los que se incluyen los niveles de estrés que se pueden obtener de los entrenamientos de los pilotos, “pueden dar una información interesante, pero hay que tener cuidado con las manos en las que cae”.

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