Dos arquitectos empeñados en construir y diseñar libros en tiempos complicados

En el mes de octubre, los alumnos de posgrado se incorporan a la dinámica universitaria. En una semana de puesta de largo, el Máster en Arquitectura de la Universidad Nebrija contó con la presentación de Juan García Millán y María Fernández Hernández, arquitectos y mentes pensantes de Ediciones Asimétricas. Con su “itinerario a vista de pájaro” sobre el libro y sus lugares, ambos orientaron su charla a “sugerir imágenes y palabras para que puedan servir de inspiración y de apertura de mente en tiempos complicados”. Fernando Moral, director Departamento de Arquitectura de la Universidad Nebrija, alabó la “heroicidad” de ambos editores y les agradeció su contribución a asentar una cultura arquitectónica “sólida”.

“De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”. La cita de Jorge Luis Borges les dio pie a profundizar en los diferentes espacios del autor, del editor, del propio libro, del impresor y del lector, desde su condición de arquitectos. A través de numerosas imágenes de bibliotecas, volúmenes y mobiliario, García Millán y Fernández Hernández demostraron en remoto cómo “los buenos libros son siempre campos magnéticos de cuya atracción no se puede huir”, según ya apuntó Italo Calvino y cuyas palabras rescataron ambos editores.

Tras asegurar que los arquitectos “tienen mucha capacidad para proyectar libros” y tras sentirse identificados con la construcción de los mismos en todas las etapas del alumbramiento de un volumen, Juan García Millán y María Fernández Hernández consideraron a los editores como “los primeros críticos del libro” y destacaron la relevancia de condiciones materiales como el peso, el olor, la calidad del papel o la forma. En ese juego entre materialidad y concepto, el libro consta de “unas tripas”, a las que se le puede dotar de múltiples formas.

En la conferencia también hubo tiempo para loar la labor de los libreros, caracterizada por “la fantasía, la imaginación y la subjetividad” y los lectores, que acuden al encuentro de sus lecturas en sus bibliotecas personales o públicas y “cuyas mentes muchas veces están en otro espacio diferente a sus cuerpos”.

Como colofón a sus puntos de vista sobre el libro, los dos arquitectos terminaron su presentación con otra cita de Jorge Luis Borges, puro epítome de su amor por la lectura: “Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca.’

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