Acto de apertura curso 2020-2021

“Nunca soplan vientos favorables para quien no sabe a dónde va, pero en Nebrija lo sabemos”

El inicio de curso 2020-2021 en la Universidad Nebrija se completa con el tradicional acto de apertura en el que se reúne el claustro académico, patronos e invitados para poner el foco en el reto que supondrá el nuevo curso.

Un repaso a los logros del curso 2019-2020

El rector inauguró el acto dando paso a Sara Izquierdo, la recién incorporada secretaria general, quien hizo un repaso por los hitos del curso 2019-2020 con la memoria de la Universidad: “Durante este tiempo hemos hecho un ejercicio de esfuerzo para ser pioneros en la puesta en marcha de una nueva modalidad docente híbrida compatible con los momentos que vivimos. Hemos conseguido que nuestros alumnos puedan seguir aprendiendo en un espacio común sean cuales sean sus circunstancias. Es un esfuerzo de un claustro muy preparado y de una Universidad volcada con sus alumnos”.

La Universidad también ha querido hacer hincapié en la formación del claustro y del personal de la Institución intensificando el número los cursos necesarios para que la comunidad Nebrija se mantenga al día en el uso de herramientas necesarias para manejar esta modalidad de presencialidad híbrida.

La investigación ha sido uno de los puntos más reforzados durante el pasado curso y prueba de ellos son los 37 proyectos de investigación que han estado vigentes, de los cuales 20 eran nuevos de este curso 2019-2020. Además, se han abierto dos nuevos doctorados que amplían la oferta de la Universidad.

El reconocimiento de nuestra Institución ha sido recompensado con buenas clasificaciones en los rankings más prestigiosos, manteniendo una competitiva segunda posición en empleabilidad en el U-Ranking de la Fundación BBVA.

La secretaria general quiso tener un momento en recuerdo al profesor Antonio López-Neira quien falleció este verano y ha dejado en sus compañeros y alumnos un grato recuerdo.

Carlos Espinosa de los Monteros, vicepresidente del Patronato de la Universidad, dirigió unas palabras a los asistentes en las que valoró los logros de la universidad privada en España: “Un alumno en esta Universidad viene a aprender, a vivir experiencias y al acabar poder trabajar en lo que aspira. Es el deber del claustro seguir respondiendo a las expectativas de los alumnos”.

Invertir en educación para crecer como sociedad

La lección inaugural de este año estuvo a cargo del profesor investigador principal Santiago Budría, quien coordina el grupo de investigación de Economía, Bienestar, Empresa e Internacionalización (ECEMIN) en esta Institución. Bajo el título Universidad y capital humano: Una inversión vital, Budría realizó un análisis y explicó cómo la inversión en una sólida educación superior permite a las personas una mejora sustancial en su vida profesional y una mayor estabilidad y satisfacción personal a lo largo de su vida.

Budría comenzó analizando los factores de crecimiento económico de la sociedad y cómo los modelos han llevado a los investigadores a la conclusión de que “el capital humano es un motor de crecimiento colectivo e individual”. Debido a esto “a lo largo de los últimos años las sociedades han realizado inversiones muy significativas para la mejorara del nivel educativo medio de sus poblaciones y, en especial, para el aumento del número de trabajadores con estudios universitarios”.

El investigador mostró evidencias de cómo la inversión en educación superior mejora el nivel de las personas en el mercado laboral, lo que lleva a afirmar que “la rentabilidad de la inversión en educación sería de un 8% por cada año de educación”.

Además, la inversión en educación logra reducir un poco –aunque no eliminar- la brecha salarial de género y aporta estabilidad frente a los procesos de digitalización y robotización que están afectando a puesto de trabajo que requieren una cualificación más baja: “Los trabajadores sin estudios universitarios han visto empeorar su posición relativa a lo largo de los últimos años”.

Budría también puso el foco en las consecuencias económicas que la pandemia por la covid 19 va a tener en nuestro país. “En la crisis de la covid hemos visto cómo desigualdades laborales y sociales, normalmente asumidas, se han afiliado y vuelto más descarnadas tras la diferenciación entre trabajadores esenciales y no esenciales”. Las primeras investigaciones, según Budría, muestran que “los trabajadores que han sufrido los mayores ajustes laborales han sido los trabajadores menos cualificados”.

Los nuevos desafíos

Santiago Budría presentó un escenario con tres nuevos desafíos a los que hacer frente en los próximos años. En primer lugar, la automatización. Los cambios en los procesos de producción con la robótica o la inteligencia artificial “están alterando la demanda de capital humano por parte de las empresas”. Las empresas demandan ahora competencias más variadas y esto beneficia a los trabajadores con una educación superior.

En segundo lugar, el desajuste educativo. A pesar de que la generación actual de jóvenes es la mejor formada de las últimas décadas “observamos que existe en el mercado laboral una proporción de graduados que no ha conseguido un trabajo que esté acorde a su formación”. Este desajuste educativo tiene consecuencias no solo a nivel salarial, sino a nivel de satisfacción personal, por lo que “debemos proporcionar a nuestros estudiantes las competencias que van a necesitar una vez aterricen en el mundo laboral”.

En último lugar, las desigualdades laborales siguen siendo una realidad en el mercado profesional: “La mayor igualdad educativa no se ha traducido en una mayor igualdad laboral y en el grupo de trabajadores con estudios universitarios existe una gran polarización”. Según el investigador “el nivel formal de estudios es en realidad un indicador impreciso del capital humano. Esta evidencia ha motivado la aparición de líneas de investigación muy prometedoras, preocupadas en identificar competencias y habilidades entre individuos, y analizar cuál es su grado de utilización y demanda por las empresas”.

Son muchos los factores que influyen en el éxito de una persona en el mercado laboral y en la vida personal y Budría terminó su ponencia afirmando que “necesitamos más datos y más modelos cuantitativos avanzados para seguir midiendo estos factores y llegar a conclusiones útiles para la sociedad”.

Una mirada hacia el nuevo curso

El nuevo rector, José Muñiz, fue el encargado de cerrar el acto con sus palabras con las que dio las gracias por el buen curso de la Universidad a su predecesor, Juan Cayón, y aseguró que se seguiría trabajando en la misma línea. “Nunca soplan vientos favorables para quien no sabe a dónde va, pero en Nebrija lo sabemos”, aseguró Muñiz. Haciendo hincapié en los tres pilares –docencia, investigación y gestión- el rector afirmó que “atraeremos a los mejores profesores, gestores y alumnos”. Con la base en la meritocracia y en la formación integral de conocimientos técnicos, pero también de valores y capacidades personales “haremos frente a un futuro que por naturaleza es incierto, líquido y cambiante y más aún en estas circunstancias”.

El rector explicó que “tenemos que estar preparados y preparar a los alumnos para navegar por ese mar desconocido con herramientas y sin temor y contamos con vuestra ayuda para seguir mejorando”.

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