La pandemia ha acentuado la violencia y el abuso sexual que sufren los menores en línea

“Cuando nos referimos a la explotación sexual de menores en línea, un tema que nos afecta a todos, hablamos de las peores imágenes y videos que puedan imaginar que circulan por internet. La covid-19 y un mayor incremento en el uso de las tecnologías han creado un espacio más amplio para los depredadores sexuales”. No puso paños calientes Guillermo Galarza, director ejecutivo de Alianzas y Programas de Capacitaciones de Protección de Menores en el Centro Internacional para Menores Desaparecidos y Explotados (ICMEC) -organización sin ánimo de lucro fundada en 1984 y ubicada en Estados Unidos- en el comienzo de su conferencia organizada por el Departamento de Derecho de la Universidad Nebrija.

En una lacra que no entiende de fronteras, Galarza apostó por referirse a los delitos cometidos contra menores con esta terminología y no con la de “pornografía infantil”. Con un enfoque centrado en las víctimas, “no se puede perder de vista que son crímenes violentos que involucran a niños reales, que el abuso sufrido por estos menores va a vivir dentro de ellos todos los días de sus vidas y que se repite cada vez que una imagen de su victimización se distribuye”. El experto del ICMEC afirmó que los consejos de los padres de antes a sus hijos de no aceptar caramelos de desconocidos en los parques se han transformado en las advertencias de tener cuidado de compartir contenidos en línea.

A su juicio, los padres han de saber lo que van a distribuir sus hijos –“cualquier cosa privada que compartas online, puede ser usada contra ellos”- ante una realidad virtual en la que ha aumentado el número de víctima de la franja de entre tres y trece años. Galarza incidió en programas de prevención, educación y conocimiento, como los del ICMEC, que gestiona la formación y capacitaciones a los gobiernos y agencias de investigación enfocados en los delitos cibernéticos contra menores.

Durante el seminario moderado por la profesora Mónica Pucci, Guillermo Galarza aseguró que en estos momentos hay alrededor de dos millones de depredadores en línea (frente a los 750.000 pedófilos que había en 2009). En su opinión, “dudo que un depredador sexual pueda cambiar”. Para reforzar su posición, citó datos del estudio Botner en el que, cotejando las entrevistas a unos 200 pedófilos de aproximadamente 30 cárceles estadounidenses, el 40 % de los arrestados eran reincidentes y el 83 % tenía imágenes de niños de 6 a 12 años.

En la sesión virtual, también trajo a colación las estadísticas de la agencia FBI sobre explotación sexual: los menores tienen un 100 % de posibilidades de chatear con depredadores, 1 de cada 5 niños recibieron propuestas sexuales o fueron abordados en el último año, 1 de cada 33 niños recibieron solicitudes agresivas con fines sexuales y el 89 % de este tipo de solicitudes se hicieron a través de chats o mensajes.

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