Santo Tomás 2021

La celebración de Santo Tomás de Aquino pone en alza el valor económico del español

En este curso 2020-2021 nada está siendo como otros años. La celebración de Santo Tomás de Aquino no ha sido una excepción y ha sido adaptada a las especiales circunstancias que estamos viviendo porque la Universidad Nebrija no ha querido que esta fecha de celebración para la educación universitaria pasara desapercibida.
Con un cortejo muy reducido y con el público siguiendo el acto en streaming, se reunieron en el Salón de Grados del Campus de Madrid-Princesa los decanos, el rector, José Muñiz, el presidente de la Fundación Antonio de Nebrija, Manuel Villa-Cellino, y el catedrático de Economía Aplicada de la Facultad de Ciencias Sociales, José Luis García Delgado, encargado de impartir la lección magistral de este año.

El acto comenzó con el nombramiento de los miembros de nuestra comunidad universitaria que han merecido distinciones y reconocimientos por su desempeño durante el curso pasado.

El español: un bien común

José Luis García Delgado, tituló su ponencia El español, lengua internacional: proyección y economía de un patrimonio común y en ella destacó la importancia de este bien común. “El español es el producto más internacional de España y de todos los países que lo tienen como lengua propia por la riqueza y la irradiación de su patrimonio cultural, por el número de sus hablantes y por el soporte que supone para multitud de actividades económicas”, comenzó explicando García Delgado.

La importancia del español como lengua global se ha incrementado en el siglo XXI por varios motivos. Por un lado, “con en la normativización consensuada, gracias al programa de política lingüística panhispánica desarrollado con la participación de todas las Academias de la Lengua Española”.

Por otro lado, con su creciente penetración en territorios como Estados Unidos y Brasil. “En Estados Unidos, la primera década ha sido testigo de un aumento de la población hispana que cabe calificar de histórico por su magnitud”. Consecuencia de ello es que el voto de la minoría latina para las elecciones de Estados Unidos es cada vez más importante y considerado como clave en algunos estados. García Delgado aportó un dato más: “El español encabeza la relación de las lenguas que se cursan como extranjeras en el conjunto de las Universidades de Estados Unidos”.

El valor económico de la lengua

En los últimos años el español ha adquirido un valor intangible más: el valor económico. “Compartir una lengua equivale a operar con una misma moneda”, afirmó García Delgado, quien calificó la lengua como “un activo económico capaz de añadir valor a las transacciones internacionales” porque una lengua de uso común y extendido como es el español “agiliza la negociación entre las partes contratantes, propiciando entornos de afinidad en los mercados”.

Un análisis realizado por García Delgado y Alonso y Jiménez, muestra que “el español multiplica por cuatro los intercambios comerciales entre países hispanohablantes, y que compartir el español multiplica por siete los flujos bilaterales de inversión directa exterior”. Además, el uso de esta lengua común ha ayudado a implantar e internacionalizar empresas españolas en Latinoamérica y facilita la labor directiva en esta internacionalización a la hora de elaborar y dirigir el organigrama de las empresas en el exterior. En resumen, “altos réditos que aporta el español como lengua en la actividad económica”.

Nuevos retos que afrontar

Pero no todo son resultados que recoger, según explicó García Delgado, es necesario detectar los puntos débiles y seguir asumiendo retos y mejorando para aumentar la influencia del español en diversos campos.

Un primer reto es aumentar el reconocimiento del español como lengua de trabajo en distintos foros y organismos multilaterales. “Es cierto que el español constituye una de las seis lenguas consideradas como oficiales en Naciones Unidas, pero en la práctica su utilización es muy reducida”, aseguró el catedrático.

Por otro lado, el español presenta una debilidad como lengua de comunicación científica. Esta utilización está vinculada “decisivamente al papel que la lengua tenga en la producción y trasmisión de conocimiento” por lo que el reto será seguir aumentando las aportaciones en español a la comunidad científica.

La era digital también impone su propia lengua y el español no debe quedarse atrás en el ámbito tecnológico y de la inteligencia artificial. “Cosechar logros ahí exige investigación y músculo industrial, pero también formación y habilidades; técnicas y contenidos; ingeniería y creatividad cultural. Una tarea crucial para hacer del español instrumento básico del trabajo en el tiempo que ha llegado”.

La riqueza del plurilingüismo

En el objetivo de aumentar la presencia del español en diversos campos no implica la pérdida de otras lenguas. “El plurilingüismo siempre es riqueza”, afirmó García Delgado, “quien ama una lengua, las ama todas”.

El catedrático recordó que “la promoción de las lenguas minoritarias a escala de toda la comunidad hispanohablante no ha de redundar en un peor dominio de la lengua mayoritaria, el español, que abre puertas y posibilidades en una economía y una sociedad globales”.

Para alcanzar estos objetivos, García Delgado pidió “una cultura lingüística que valore el plurilingüismo. Necesitamos una política lingüística a largo plazo”.

Aquí podéis consultar el texto íntegro de la lección magistral del catedrático José Luis García Delgado.

En el equilibrio está la virtud

El rector José Muñiz, puso la mirada en el objetivo que tiene la Universidad Nebrija en formar a sus alumnos con una visión global y con conocimientos especializados, al mismo tiempo que mejora la relación simbiótica entre Universidad y Empresa.

Muñiz recordó que el éxito profesional no es solo una consecuencia de los conocimientos académicos impartidos, sino que tiene que venir acompañado de un gran esfuerzo por parte de los alumnos. “Pero también sabemos que la fórmula no funciona en el vacío, que viene influida por otras variables que hay que tener en cuenta, y que, aunque clásicas, han dado en llamarse modernamente competencias transversales, o con el término anglosajón soft skills”. Cuestiones tales como las habilidades sociales, la inteligencia emocional, la responsabilidad, las ganas de seguir aprendiendo, o la capacidad de trabajar en equipo, son imprescindibles, en palabras del rector, para el éxito profesional de los alumnos hoy en día.

El dilema entre la excesiva especialización de los alumnos es también una cuestión habitual entre la Academia. “Por un lado, la especialización es necesaria para dominar un campo específico y poder profundizar en él con rigor, pero, por otro, el futuro es cambiante e incierto, así que una cierta generalidad y amplitud de miras viene bien para afrontarlo con éxito”, aseguró Muñiz.

Los futuros profesionales que hoy se forman en las aulas de Nebrija tendrán que responder al interés de los empleadores. ¿Se debe, entonces, formar a los alumnos exclusivamente con lo que pide la empresa? “La relación entre la universidad y las empresas es algo más compleja, interactiva y simbiótica, un juego en el que todos ganan. La universidad gana porque pone a sus alumnos en contacto con el mundo real en el que tendrán que desarrollar su actividad profesional. Las empresas que colaboran con la Universidad Nebrija ganan porque, por un lado, tendrán la oportunidad de conocer sobre el terreno el funcionamiento profesional e intelectual de nuestros alumnos, profesores e investigadores, y por otro, porque tienen la oportunidad de añadir al suyo propio el valor de la Universidad Nebrija”.

Este equilibrio es el que tiene como objetivo la Universidad Nebrija y una relación fluida entre Universidad y Empresa es fundamental para encontrarlo y seguir formando a los exitosos profesionales de mañana.

Podéis consultar el texto íntegro del discurso del rector aquí.

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