Presentación libro "Study on the impact of artists’ mobility in European cities: the CreArt Project"

Rubio y Pérez presentan sus conclusiones sobre el impacto del Proyecto CreArt en la comunidad artística

Juan Arturo Rubio Arostegui y Marta Pérez Ibáñez han realizado un estudio del impacto en la comunidad artística y en la sociedad de CreArt, un proyecto subvencionado por el programa europeo Europa Creativa (Comisión de Educación y Cultura) que ha buscado formar redes de ciudades europeas de creación artística para fomentar el intercambio y la movilidad internacional de los artistas.

Rubio y Pérez han plasmado sus conclusiones en el libro Study on the impact of artists’ mobility in European cities: the CreArt Project y lo han presentado en la Universidad Nebrija.

Un estudio basado en datos y en la experiencia

Juan Arturo Rubio comenzó explicando la diferencia de los estudios sobre el arte porque “la experiencia del arte consiste en lo cualitativo, no en los números, eso hace diferentes estos estudios que se basan también en la experiencia y no solo en la búsqueda de datos”. Además, según dijo el director de la Escuela de Doctorado de la Universidad Nebrija, “en la cultura siempre faltan datos, y en el arte, mucho más”, pero para realizar este estudio, los autores buscaron datos primarios para tener contacto directo con los artistas participantes del proyecto.

El estudio busca reflejar el impacto que el proyecto CreArt ha tenido en la comunidad artística y luchar frente a la centralización del arte en las capitales culturales que aglutinan toda la oferta artística, “para que otras ciudades de tamaño medio tengan presencia en la industria cultural. Estas ciudades medianas se han unido en esta red CreArt para tener más fuerza”, aseguró Rubio.

El artista en el centro del proyecto

“El proyecto CreArt está enfocado en los artistas para que los talleres, debates, exposiciones y residencias artísticas tengan visibilidad y se profesionalice su trabajo”, explicó Marta Pérez. “El impacto artístico ha sido considerado como positivo por parte de los artísticas que han visto más posibilidades de profesionalización de su trabajo y de intercambio entre artistas.” El impacto digital también ha destacado entre las opiniones de los artistas quienes han visto los resultados en sus propias redes de contactos internacionales. Además, también ha aumentado el reconocimiento entre los medios de comunicación locales y entre el público.

Los autores de este estudio también han reflejado en el libro los miedos de los artísticas respecto a este tipo de proyectos como son los recortes presupuestarios, la falta de apoyo económico, la burocracia de las políticas culturales europeas y la falta de comunicación fuerte y eficaz con la sociedad.

El verdadero impacto del proyecto

En su análisis, Rubio y Pérez han resumido las fortalezas y las debilidades del proyecto CreArt. Entre los puntos fuertes de esta red, los autores encuentran el aumento del intercambio cultural y los espacios para exhibir el trabajo de los artistas. También ha aumentado el capital que los coordinadores de proyectos han podido recaudar gracias a pertenecer a la red y la relación entre la coordinación y la administración de las ciudades artísticas también ha sido más fluida. Este aumento de los programas culturales favorece la homogenización del tamaño de las ciudades, en cuanto a capital artístico, lo que permitirá aumentar el conocimiento de distintas las artes entre la sociedad.

Sin embargo, también hay puntos sobre los que seguir mejorando. Por un lado, los autores reclaman más comunicación entre los socios de esta red, así como aumentar el marketing de forma transversal en todas las ciudades participantes. También consideran necesario que existan dos figuras diferentes para la coordinación y para realizar la burocracia que estos proyectos necesitan para ponerse en marcha. Tras el estudio, los autores pudieron constatar diferentes niveles de involucración por parte de los socios, algo que debería igualarse, y aconsejan incluir más disciplinas artísticas y más lenguas en el proyecto. En cuanto a la financiación, el mayor problema que detectan Rubio y Pérez es que este tipo de proyectos siempre dependan de una financiación europea tan inestable.

En primera persona

En la presentación también participaron María Mozo, coordinadora del Proyecto CreArt; Ricardo Klein, presidente del Comité de Sociología de la cultura y las artes de la Federación Española de Sociología y profesor UV; Julio Falagán, artista y Marta Álvarez, comisaria.

María Mozo aseguró que “los artistas han sacado el máximo partido a las oportunidades que ofrece CreArt, que no es solo visibilidad, sino intercambio y red de contactos”. La coordinadora del proyecto se mostró muy satisfecha con el estudio realizado por parte de Rubio y Pérez porque “ayuda a la red CreArt a tener una opinión externa para mejorar en las siguientes ediciones del proyecto”. En estas próximas ediciones, “queremos tener una visión más participativa de los artistas”.

Estar dentro del marco de cooperación europeo ha permitido a este proyecto “crecer y dar más programaciones culturales en esas doce ciudades europeas que han participado, de las que estamos continuamente aprendiendo”. La falta de recursos humanos en la administración, sin embargo, “sigue siendo una dificultad para sacar adelante programaciones culturales y hacer una evaluación posterior de las mismas”.

Ricardo Klein destacó el valor de este tipo de proyectos que favorecen que “la política cultural de cada ciudad aumente las posibilidades de crear residencias artísticas y movilidad internacional”. Klein afirmó que “es importante que existan estas residencias para promover el intercambio y enriquecer a las artistas y construir redes de colaboración”.

El artista Julio Falagán se ha beneficiado de esta movilidad y ha realizado varias residencias artísticas en ciudades europeas y concluyó que “la movilidad de artistas es necesario que se haga en ciudades con una verdadera cultura artística, con una red de contactos y posibilidades de crecimiento e intercambio”.

Marta Álvarez estuvo de acuerdo con Falagán y añadió que este tipo de proyectos “deben proporcionar las conexiones por su propio diseño, no se pueden dejar al voluntarismo de los artistas”. También puso de manifiesto la necesidad de “buscar mayor participación de la sociedad local que ayude a mejorar la percepción de las distintas corrientes artísticas”.

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