UE autonomía seguridad

La UE empieza a tomar decisiones sobre su autonomía en defensa y seguridad

La denominada Brújula Estratégica para reforzar la seguridad y la defensa de la UE en el próximo decenio, aprobada por el Consejo en marzo de 2022, estuvo motivada por la agresión rusa a Ucrania. Este documento, junto con las sanciones y el apoyo presupuestario militar de la Unión Europea, conformó el eje de los debates de una jornada promovida por el Consejo Federal Español del Movimiento Europeo (CFEME) y el Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Nebrija con el apoyo del Ministerio de Defensa.

Alfonso López de la Osa, decano de la Facultad de Derecho y de Relaciones Internacionales, en sus palabras de bienvenida, ahondó en la búsqueda de una mayor autonomía estratégica de la Unión Europea, en “una mayor capacidad de garantizar nuestra defensa”. La protección del Estado de Derecho, “tan cuestionado en nuestros días” se refuerza con la Brújula, que pretende reforzar “instrumentos y recursos en Europa a la hora de garantizar esta seguridad”.

Esta autonomía, a juicio del decano, lleva a plantear nociones como la colaboración entre el sector civil y el militar, ejércitos militares conjuntos, o incluso un ejército europeo propio en el futuro. “Estamos ante un choque de dos modelos: el democrático de la UE y el tiránico de Rusia y su derecho sagrado y divino sobre los países del entorno”, afirmó.

“Escenario bélico enquistado y eclipsado”

La mesa redonda sobre los avances en materia de Política Exterior y de Seguridad Común (PESC), moderada por Carlos López Gómez, profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Nebrija, abrió el debate del encuentro de defensa. Álvaro Mella, graduado en Relaciones Internacionales y colaborador del CFEME, tildó el contexto general de “ardua encrucijada” y de “escenario bélico enquistado y eclipsado ahora por la guerra en Gaza”. La invasión rusa, que “ha cambiado la mentalidad europea poniendo un “especial énfasis” en el apoyo armamentístico y en los once paquetes de sanciones contra Rusia, ha provocado, en su opinión, una pérdida de influencia del país euroasiático en el resto del mundo, “aunque no podemos subestimar la resiliencia de los rusos”.

Además de este “brutal” despliegue de medidas de la a UE “para parar a Putin”, se han producido hechos tan relevantes como la celebración del Consejo de Asuntos Exteriores en Kiev el 2 de octubre y la proclamación del estatuto de candidato a Ucrania para la entrada a la UE. Para Álvaro Mella, este compromiso es “histórico y definitivo e implica la unidad de los Estados miembros a pesar de las dificultades”.

Durante el primer coloquio, Julio Guinea, profesor de Unión Europea e Historia de la Universidad Rey Juan Carlos y de la Universidad Nebrija, se mostró escéptico ante las medidas adoptadas “a marchas forzadas” por la UE para esta agresión porque, una vez pasado el conflicto, la colaboración en defensa “puede volver a desinflarse como un suflé”.  Basándose en las evidencias históricas, el investigador manifestó que la Unión Europea ha tenido una PESC “sobre el papel” que no ha reflejado una estrategia “muy común”.

Con la salida de Reino Unido de la UE, “Europa despierta del beso de Blancanieves y se empiezan a buscar fórmulas de cooperación estructurada permanente”. A partir de la pandemia y sobre todo de la guerra de Ucrania, según Guinea, la defensa está en el centro, aunque “se deba seguir trabajando en una voz única”.

Sanciones a Rusia

Mientras Paula García Andrade, profesora adjunta de Derecho Internacional Público y Derecho de la Unión Europea de ICADE, disertó sobre las medidas restrictivas de la PESC hacia Rusia como el límite de acceso a los mercados financieros, las sanciones energéticas, el embargo de petróleo y la prohibición de entrada a ciudadanos rusos -acciones que afectan ya a más de 1800 individuos y empresas rusas-, Mercedes Guinea, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y miembro de la Comisión Ejecutiva del CFEME, distinguió entre “la UE” y su voz única ante la agresión a Ucrania, y “los UE”, un actor “compuesto y plural” como en su posición frente a la guerra entre Israel y Gaza.

En la confrontación entre “la imposición de la fuerza de Rusia” y las normas de la UE, la guerra de Ucrania ha afectado a los europeos “de arriba abajo”, aunque, según la profesora de la UCM, por primera vez en la historia, la Unión Europea se alinea con una de las partes en un conflicto interestatal, “ha roto el tabú” de la utilización del presupuesto comunitario para la compra de ayuda militar y ha eliminado los visados a los rusos, entre otras novedades. “La respuesta ucraniana supone un cambio en los modos de trabajo de la UE, parece que por primera vez se comporta como un actor político, pero esto de momento solo pasa con Ucrania, porque en la cuestión palestina e israelí no hay política de la Unión Europea”, sintetizó.

Origen pacífico y falta de liderazgo

Adela Alija, directora del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Nebrija, moderó la segunda mesa redonda de la jornada sobre el desarrollo de la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD).

En este panel, José Luis Calvo Albero, coronel de Infantería del Ejército de Tierra y director de la División de Coordinación y Estudios de Seguridad y Defensa del Ministerio de Defensa, afirmó que su origen “eminentemente pacífico” pesa mucho en una UE donde “subsiste una idea de paz y una idea de que lo militar y la defensa no encaja bien en la Unión”. La falta de liderazgo en su seno, la oposición de Estados Unidos a la política común europea y unas fuerzas de seguridad que requieren de un sistema de control, un sistema de inteligencia y un sistema logístico de enseñanza son otras tres dificultades que, según él, afrontan los 27.

Por su parte, Luis Norberto González, catedrático de Derecho Internacional Público de Universidad de Salamanca y secretario general del CFEME, señaló que la UE necesita “un aparato y una maquinaria adecuada” para componer esa autonomía estratégica. Pasos en esa dirección son el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz, generado antes de la guerra de Ucrania, y el mecanismo de la abstención constructiva. “Estos cambios, sin ser drásticos, redundan en esa autonomía”, recalcó.

La guerra en Ucrania está llevando a la Comisión a aprobar instrumentos como el EDIRPA -las nuevas normas para impulsar la adquisición común en la industria de defensa de la UE- y los relativos a la producción de municiones, dos circunstancias que destacó en su intervención Luis Norberto González.

“Un recreo sin profesores”

En la mesa redonda, Carlos Javier Frías, general de Brigada y director de la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra, significó que el actual escenario de multipolaridad nos sitúa en “un recreo sin profesores” y una disyuntiva en la que a muchos estados miembros la OTAN “les da la vida garantizando la seguridad” y la UE “les da la prosperidad”.

Por último, Francisco Aldecoa, catedrático de Relaciones Internacionales de la UCM y presidente del CFEME, manifestó que la diplomacia europea, el clima y la forma de tomar decisiones “han cambiado notablemente” en este año y medio desde la agresión rusa. La “envergadura” de la compra de armas y una mayor aceptación entre las instituciones de la UE y entre los ciudadanos europeos sobre la necesidad de una política común de defensa son ejemplos, a su juicio, de esta transformación.

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