Educación y TIC: el binomio docente del futuro
La introducción de herramientas TIC en el aula supone un inmenso impacto en la práctica diaria, tanto de docentes como de aprendientes, especialmente cuando las TIC se conceptualizan como una herramienta que apoya e impulsa un cambio real en el enfoque pedagógico.
Es difícil imaginarse futuros contextos de aprendizaje que no estén complementados con las TIC. La diseminación de las mismas en las sociedades modernas y su uso por los “niños digitales” (Jukes, 2004) deja patente que estas herramientas afectarán todo el proceso de enseñanza aprendizaje tanto en el presente como en el futuro. Los docentes y aprendientes del siglo XXI necesitan ser conscientes de la necesidad de un cambio en sus roles, de la gestión y organización del aula así como de la adquisición de una serie de habilidades TIC básicas.
Numerosos estudios (Cox, 1997; Gibbs, 1999; Lewin et al., 2000) sostienen que los logros educativos se ven positivamente influenciados por la implementación de las herramientas TIC pero no solo por su uso en el aula. De hecho, parece que el uso de las TIC en casa es un factor más decisivo en el logro académico en determinados casos que el propio uso de los ordenadores en el aula.
De la misma manera, las recomendaciones de la UNESCO, el Consejo de Europa y la ACTFL, en sus propuestas basadas en un enfoque comunicativo centrado en la acción; señalan a las nuevas tecnologías como el medio ideal para el desarrollo de las competencias de los aprendientes como ciudadanos del siglo XXI. Éstas ratifican la necesidad de implementar nuevos métodos de enseñanza-aprendizaje adaptados a las transformaciones socioculturales de esta revolución tecnológica.
Pese a que es difícil medir los logros académicos de nuestros aprendientes en el ámbito académico, la gran variedad de herramientas permiten a los profesionales del sector educativo adaptar sus estrategias de enseñanza a los diferentes estilos de aprendizaje.
Las características inherentes a estas herramientas tales como conectividad e interacción nos muestran su gran potencial para la creación de ambientes de aprendizaje cooperativos. Es esencial permitir a nuestros aprendientes seleccionar, manipular, razonar, debatir, crear y divulgar información. Como docentes tenemos que sacar el máximo partido a todas estas opciones para impulsar la igualdad de oportunidades, el pensamiento crítico y la autonomía de los aprendientes como responsables de su propio proceso de aprendizaje.
El vertiginoso crecimiento del progreso tecnológico garantiza que este tipo de herramientas proliferarán en el aula. Se prevé que serán numerosos los beneficios tanto para docentes como aprendientes y entre ellos encontramos el apoyo de espacios de trabajo compartidos asi como recursos, un mejor acceso a la información, la promoción de nuevas formas de enseñanza y aprendizaje, etc.
Estas herramientas también demandan un nuevo patrón en el rol del docente, el cual además de su método de enseñanza en el aula, tendrá que adquirir otras habilidades y responsabilidades.
Es esencial ser proactivos y construir una comprensión más sólida de las futuras necesidades de aprendizaje y de los entornos más adecuados a este propósito. Una investigación prospectiva sobre las TIC y el aprendizaje ayudaría a entender y acoger las alternativas ofrecidas por ellas en las metodologías docentes del siglo XXI para un mejor aprendizaje, para una mejor evaluación de los resultados y los logros de dichos procesos, para una mejor docencia y para una óptima inclusión social.
Rubén Alves, profesor del Centro de Estudios Hispánicos de la Universidad Nebrija
Cox, M. (1997) The Effects of Information Technology on Students’ Motivation. London: NCET and King’s College London.
Gibbs, G. (1999) ‘The Impact Of Training Of University Teachers on their Teaching Skills, their Approach to Teaching and the Approach to Learning of their Students’.
Jukes, I.J. (2004) Understanding Digital Children (Dks) Teaching & Learning in the New Digital Landscape. The InfoSavvy Group.
Lewin, R. et al. (2000) Introduction: The quest for global citizenship through study abroad. In The handbook of practice and research in study abroad: Higher education and the quest for global citizenship, ed. R. Lewin, xiii-xxii. New York: Routledge.