El azafrán, las conservas, los ibéricos y el aceite de oliva conquistan el mercado global

La Cátedra Global Nebrija Santander en Internacionalización de Empresas, Santander Smart Talks y Work Café Santander mostraron, a través de una jornada virtual, cuatro ejemplos de empresas familiares españolas – Verdú Cantó Saffrón Spain, Conservas Ferrer, Ibéricos Torreón Salamanca y Mueloliva- que destacan por sus estrategias en el comercio internacional. Precisamente estas compañías protagonizan los Cuadernos de internacionalización de empresas, editados por la Cátedra, en colaboración con FIAB (Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas) y que se pueden descargar en este enlace.

Antes de dar paso a los invitados y tras las palabras de Vanesa Abad (Work Café Santander), Gonzalo Solana, director de la Cátedra Global Nebrija en Internacionalización de Empresas, defendió la internacionalización, “que incluso con sus defectos nos beneficia a todos”, frente a las acciones proteccionistas. En esta confrontación en un momento “trascendental”, muchas empresas, a su juicio, se han embarcado “como auténticos héroes” en un proceso “complicado” de internacionalización.

En este contexto, Solana, socio fundador del despacho Huerta&Solana, instó a los jóvenes a conocer estos proyectos de empresas que, con sede en España, activan su comercio también fuera de nuestras fronteras. Con los Cuadernos, las diferentes actividades de apoyo y el grupo de investigadores de diferentes universidades y centros educativos que anualmente se reúne con la Secretaría de Estado de Comercio y el Servicio de Estudios del Banco de España, la Cátedra Global Nebrija cumple su objetivo de “difundir y divulgar la internacionalización de la empresa española”.

Verdú Cantó Saffrón Spain es una empresa alicantina familiar dedicada al envasado y comercialización de azafrán, especias y condimentos, cuyo nacimiento, hace más de 130 años, está estrechamente vinculado con el comercio exterior. Exporta a 44 países. Sus ventas en el exterior suponen algo más del 50% del total de su facturación. Su socio Juan Luis Durá narró la historia “divertida, romántica y aventurera” del fundador, José Verdú, que recorría a caballo el país comerciando con dinero en efectivo y armado de una escopeta de caza para mantener alejados a los salteadores de caminos y malhechores. “La impronta de hombre osado y valiente es la que debemos seguir después de cinco generaciones”, señala Durá.

El socio de Verdú Cantó Saffrón Spain lanzó un mensaje de ánimo para todos los empresarios que están atravesando dificultades. En este sentido, recordó que su empresa centenaria ya ha pasado por graves crisis -el Desastre de Cuba, la Guerra Civil, las dos guerras mundiales, la crisis de 2008…- y “seguimos en pie”. Entre otros temas, Durá recordó la importancia de tener en cuenta los diversos acervos de cada país para implantar el producto de una empresa. Todo tiene relevancia, desde la elección de los colores de los embalajes hasta los logotipos, donde Verdú Cantó tuvo que retirar en una serie de países una sirena con los hombros desnudos.

Conservas Ferrer es una pequeña empresa familiar fundada hace más de 50 años para la comercialización de la trufa. Es una de las empresas líderes españolas en producción y conservas vegetales tradicionales y artesanales. Su localización geográfica, cerca de las fronteras con Andorra y Francia, y un conocimiento básico del francés de su fundador facilitaron su inicio en la internacionalización. Sus exportaciones suponen algo más del 15% de sus ventas y se dirigen a más de 50 países.

Mariona Ferrer, directora de Ventas Internacionales, señaló que las ferias han sido “fundamentales” para encontrar mercados y clientes. Sin embargo, Conservas Ferrer no asistirá a ninguna en 2021 por la crisis sanitaria y en 2022 se plantearán la estrategia sin descartar una combinación entre lo presencial y lo virtual. La innovación es otro de los pilares de la empresa porque “nos ofrece ventaja competitiva, dinamismo, creatividad y mejora de procesos”.

Ibéricos Torreón Salamanca es una empresa familiar dedicada a la producción y comercialización de productos derivados del cerdo ibérico, radicada en Villares de la Reina (Salamanca). En estos momentos, la gestión de la empresa la lleva la segunda generación familiar. La decisión de internacionalización se produce a finales de la década de los noventa del pasado siglo, transcurridos casi 20 años desde su creación. Las ventas se realizan a través de importadores y distribuidores locales.

Laura García, directora de Exportación, incidió en cómo su empresa acometió su entrada en el mercado japonés hace unos veinte años, justo cuando ella misma aceptó el puesto que su padre le ofrecía. En su despacho se dio cuenta de que las casas japonesas eran pequeñas y que los envasados contenían pequeñas porciones de cualquier producto en los supermercados. La idea inicial de las patas de jamón exhibidas en Japón pronto la rechazaron por motivos culturales y de envasado, lo que les obligó a emprender una compra de máquinas para hacer lonchas. García consideró que, hace dos décadas Japón “estaba aún más lejos de nosotros que hoy” y recordó cómo en los primeros envíos, aunque elogiaban el producto, los japoneses se lo devolvían porque los envases presentaban “alguna arruguita”.

Mueloliva es una empresa familiar fundada hace más de 70 años para la producción y comercialización de aceite de oliva y sus derivados. Radicada en Priego de Córdoba, dispone de un sistema propio de molienda y envasado en sus instalaciones, que le otorga un valor diferenciado para competir. Sus exportaciones suponen cerca del 60% de sus ventas y se dirigen a más de 65 países en todos los continentes.

Su gerente del Área de Exportación, Alberto Cazorla, manifestó que después de cuarenta años a la empresa se le presentó en los ochenta la oportunidad de exportar aceite a granel a países como Italia. Después, a partir del año 2000 también incluyeron mercados como China, Australia, Rusia, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Canadá o Brasil. Además, fueron cumplimentando la demanda del consumidor de aceites de gran calidad; de hecho, Mueloliva ha conseguido diversos premios mundiales. Otra de sus ventajas competitivas es disponer en una sola planta de toda la cadena del proceso: almazara, almacén y envasadora.

Cazorla resumió en una frase el espíritu emprendedor de estas cuatro empresas: “En una primera acción comercial en nuevos mercados siempre hay incertidumbre, pero al final nos sentimos cómodos”.

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