Caros docentes:
Permítanme la osadía de inmiscuirme en sus quehaceres para enviarles unas palabras en estas fechas tan señaladas. Distan mucho sus celebraciones navideñas de las mías, más austeras y reservadas, pero comparten el espíritu armónico y comunitario. Llevo mucho tiempo observando su trabajo y, de docente a docente, he de reconocerles que me es sumamente grato, pues no se me escapa el esfuerzo, la energía y el empeño que en él depositan.
Admiro la pasión humanista y sabiduría de la Facultad de Lenguas y Educación; la transformación y modernidad inmarcesibles de la Facultad de Comunicación y Artes; la seriedad y espíritu emprendedor de la Facultad de Economía y Empresa; el rigor y la disciplina de la Facultad de Derecho y de Relaciones Internacionales; la innovación y especialización de la Escuela Politécnica Superior; y la versatilidad y el compromiso con el conocimiento de la Facultad de Ciencias de la Vida y de la Naturaleza. Me maravillo de vuestro alumnado, receptor de vuestras enseñanzas y siempre dispuesto a llevarlas más allá, y del cuidado y cariño que mostráis hacia ellos.
Soy conocedor de los homenajes y festejos que se están organizando en torno a mi persona durante este quinto centenario. Pero siento que dicha cortesía debiera ser al contrario.
Yo mismo soy quien les ha de agradecer su labor del día a día, lección a lección, alumno a alumno, a los que acompañan desde el primer momento en las aulas hasta convertirse en alumni con la superación de su investigación final; que creo que ahora se llama Trabajo Fin de Grado. Pero no estoy seguro.
Gracias por retomar mi Legado y expandirlo.
Nos vemos en las aulas.
Elio Antonio de Nebrija
Grammaticus