Universidad Nebrija

[email protected] | ISSN 1699-6569 | Publicación semestral

Comentarios al artículo: Entrenamiento en estrategias de aprendizaje de inglés como lengua extranjera en un contexto de aprendizaje combinado.
Susana Martín Leralta
Universidad Nebrijas
[email protected]
RESUMEN

El presente artículo analiza el artículo “Entrenamiento en estrategias de aprendizaje de inglés como lengua extranjera en un contexto de aprendizaje combinado”, de Jaime García Salinas y Anita Ferreira Cabrera, y reflexiona tanto sobre el papel de las estrategias en el aprendizaje de LE, como acerca de las aportaciones del aprendizaje combinado para la apropiación de la nueva lengua.

Palabras clave: estrategias del aprendiz, aprendizaje combinado, entrenamiento de estrategias

ABSTRACT

This article examines the article "Training in learning strategies of EFL in a blended learning context" by Jaime Garcia Salinas and Anita Ferreira Cabrera, and reflects on the role of learning strategies in the LE and on the contributions of blended learning for the appropriation of the new language.

Keywords: learner strategies, blended learning, strategy training

 

El artículo “Entrenamiento en estrategias de aprendizaje de inglés como lengua extranjera en un contexto de aprendizaje combinado”, de Jaime García Salinas y Anita Ferreira Cabrera, aborda el tema de la contribución de las estrategias al aprendizaje de LE y, más concretamente, la aportación que un entrenamiento explícito puede suponer dentro de una metodología de aprendizaje combinado [blended-learning].

Dada la relevancia que han cobrado en los últimos años los entornos computacionales de aprendizaje, resulta pertinente investigar la aplicabilidad y utilidad de las estrategias de aprendizaje lingüístico a estos nuevos entornos. Por ello, este trabajo contribuye indudablemente a avanzar en el campo de estudio de la competencia estratégica en LE, desde un punto de vista innovador y de máxima actualidad.

El artículo se estructura en dos grandes bloques. En primer lugar, los autores plantean los fundamentos teóricos de su intervención, destacando las aportaciones de las estrategias de aprendizaje lingüístico al fomento de la autonomía del alumno y al manejo de las plataformas empleadas en entornos de aprendizaje combinado. En segundo lugar, se presenta el estudio empírico, en el que los autores llevan a cabo un estudio experimental, sometiendo al grupo experimental a un entrenamiento en el uso de estrategias y comparando los resultados obtenidos con los del grupo de control.

Tal como indican García y Ferreira (epígrafe 1), el objetivo específico del estudio consiste en “explorar cómo el uso de las estrategias de aprendizaje permite que los estudiantes mejoren su desempeño en la lengua meta permitiéndoles trazar objetivos, monitorear y evaluar su propio desempeño, así como el aprender más eficientemente los aspectos gramaticales y léxicos de esta segunda lengua ayudándoles a regular su ansiedad y también poder buscar interacción genuina en ella”.

Para alcanzar este objetivo, los autores llevan a cabo un preciso estudio del estado de la cuestión, plantean un marco teórico oportuno, y emplean una metodología experimental para analizar las diferencias entre el grupo experimental (sometido a un entrenamiento en el uso de estrategias) y el grupo de control. La pregunta que conduce el estudio experimental es la siguiente: “¿ayudará un entrenamiento explícito y constante en la utilización de estrategias de aprendizaje a mejorar el aprendizaje de la lengua meta?”. Las herramientas empleadas en el estudio experimental son un pre-test para medir el nivel inicial de dominio lingüístico en las diferentes destrezas, un cuestionario para medir el uso de las estrategias de aprendizaje de LE (adaptado del SILL para adecuarlo al contexto de aprendizaje combinado), un post-test para medir el nivel de dominio lingüístico alcanzado al finalizar el curso de LE y una bitácora de registro (diario de aprendizaje) para los alumnos del grupo experimental.

A la hora de clasificar las estrategias de aprendizaje, los autores toman como base principal los estudios de Oxford (1990) y O’Malley y Chamot (1990), para establecer cuatro categorías: estrategias cognitivas, metacognitivas, afectivas y sociales. En este sentido, habría sido deseable una mayor precisión en la definición de las estrategias individuales que se medirían con el cuestionario y que serían objeto del entrenamiento, pues estas denominaciones corresponden a tipologías de estrategias de acuerdo con su contribución a los diferentes planos del aprendizaje, pero no constituyen estrategias individuales, concretas, que puedan medirse o ser objeto de entrenamiento.

Igualmente, habría sido esclarecedor ofrecer una muestra de la adaptación del cuestionario SILL para aplicarlo al contexto que nos ocupa, el aprendizaje combinado, puesto que fue desarrollado para contextos tradicionales de aprendizaje lingüístico.

Finalmente, en lo que respecta a las estrategias objeto del entrenamiento, de la presentación realizada por los autores resulta un tanto confuso saber si trataba de estrategias de aprendizaje lingüístico, de estrategias orientadas al manejo de una plataforma de aprendizaje, o de ambos tipos (pág. 8: “los alumnos son entrenados en el uso de estrategias de aprendizaje de lenguas adaptadas para ambientes CALL con el objeto de que puedan hacer una utilización más provechosa y efectiva de la aplicación computacional”; “Fue también en esta etapa del proceso de intervención, donde se les familiarizó a los alumnos con el uso del software de autor Jclic, el que permite una variada gama de ejercicios”). Esta confusión se hace extensible a las conclusiones, en las que se hace referencia a la utilidad de las estrategias para sacar el máximo rendimiento al entorno computacional de aprendizaje, al tiempo que se habla de los beneficios de las estrategias para la mejora de las destrezas lingüísticas. Consideramos que, si se hubieran listado las estrategias concretas que fueron objeto del entrenamiento, resultaría más ilustrativo el proceso seguido en el entrenamiento y más claras sus conclusiones. Asimismo, habría resultado de gran utilidad ofrecer una descripción de las tareas de práctica de la lengua que debían realizar los alumnos, para las que se entrenaba en el uso de las estrategias.

No cabe duda de que los autores han aplicado la metodología experimental elegida con rigurosidad y coherencia, pero, como siempre que se emplea esta metodología para estudiar las mejoras que aporta un tratamiento didáctico al progreso en el aprendizaje lingüístico, surgen preguntas que convendría esclarecer, si no con ésta, con futuras investigaciones:

  1. ¿Contribuyen las estrategias de aprendizaje lingüístico a un mejor aprovechamiento de los entornos de aprendizaje combinado o son las estrategias encaminadas a optimizar el uso de la plataforma de aprendizaje las que redundan en un mayor progreso en el uso de la LE?
  2. Si los aprendices no reciben instrucción específica sobre el uso de la plataforma (como fue el caso del grupo de control), ¿es posible que alcancen buenos resultados de aprendizaje lingüístico en un sistema de aprendizaje combinado?
  3. Dado que en un sistema de aprendizaje combinado los alumnos cuentan también con clases presenciales de LE, ¿emplean en ellas las estrategias de aprendizaje lingüístico que aplican en el entorno computacional? ¿Tendría esto alguna repercusión para el proceso de enseñanza/aprendizaje de LE?
  4. En el estudio experimental que nos ocupa, al contar el grupo experimental con 14 sesiones más que el grupo de control, ¿sería posible achacar el progreso en el aprendizaje lingüístico a la mayor cantidad de tiempo en la exposición a la lengua meta y a la reflexión sobre las tareas de práctica lingüística? ¿Qué habría sucedido si el grupo de control hubiera contado con ese mismo tiempo –14 sesiones– para el aprendizaje lingüístico sin entrenamiento estratégico?

Las conclusiones de García y Ferreira se suman a las de los estudios empíricos de los últimos años (Harris y Gaspar, 2001; Macaro, 2001; Martín, 2009) para corroborar que el entrenamiento explícito y constante en el uso de estrategias de aprendizaje de LE contribuye a una mejora de las habilidades lingüísticas de los alumnos.

El hecho de que este estudio se haya llevado a cabo en un entorno de aprendizaje combinado de la lengua, abre nuevas e interesantes líneas de investigación en las que conviene seguir avanzando. El empleo de herramientas diseñadas específicamente para ello podría ser un paso importante para este avance, así como el análisis de las características específicas de las tareas de práctica lingüística que se realizan en entornos computacionales, de cara a detectar sus posibles dificultades y a seleccionar las estrategias de apoyo que podrían contribuir más eficazmente a solventarlas.

 

Referencias bibliográficas

Harris, Vee / Gaspar, Alberto (2001): Helping learners learn: exploring strategy instruction in language classrooms across Europe. Strasbourg: Council of Europe Publishing.
Macaro, Ernesto (2001): Learning strategies in foreign and second language classrooms. London: Continuum.
Martín Leralta, Susana (2009): Competencia estratégica para la comprensión auditiva en español como lengua extranjera. Colección Monografías ASELE nº 12. Madrid: Ministerio de Educación.
O’Malley, J.Michael. / Chamot, Anna Uhl. (1990): Learning strategies in second language acquisition. Cambridge: Cambridge University Press.
Oxford, Rebecca L. (1990): Language learning strategies: what every teacher should know. Boston: Heinle&Heinle Publishers.