La Policía Judicial, una función versátil de la Guardia Civil contra el crimen organizado

Las capacidades, misiones y el propio origen y esencia de los cuerpos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional siguen generando confusión entre la ciudadanía, más allá de su servicio público. En año 1978, la Guardia Civil se desligó de las Fuerzas Armadas para definirse como una fuerza de seguridad, aunque de naturaleza militar, al contrario que la Policía Nacional, de naturaleza civil. Ambos cuerpos dependen del Ministerio del Interior, aunque la Guardia Civil, que protege el 84% del territorio nacional, también depende del Ministerio de Defensa.

Estas aclaraciones, apuntadas por el comandante de la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil (UTPJ) Miguel Fayos, formó parte de la jornada El ADN de la Guardia Civil: proximidad y protección al ciudadano, que organizó Andreea Marica, directora del Máster Universitario en Seguridad y Defensa de la Universidad Nebrija. De lo general a la particular, Fayos analizó ante los universitarios la lucha de la Guardia Civil contra el crimen organizado representado por delitos como el contrabando, la estafa, el robo con fuerza, el narcotráfico, el blanqueo de capitales y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.  Además, la amenaza “trasnacional, flexible y opaca”, la capacidad “desestabilizadora”, el empleo de la tecnología, el aprovechamiento de la crisis migratoria y de refugiados y la vinculación con el terrorismo son, en su opinión, las caras de las bandas organizadas mundiales, que recalan en España, dada la “ideal” posición geoestratégica de nuestro país.

Para combatir estas redes, “la Guardia Civil utiliza su versatilidad”, dentro de los planes estratégicos de la Unión Europea. En este sentido, Fayos alabó la coordinación de España en materia de seguridad y la creación de unidades específicas como la operativa contra los delitos medioambientales y el CITCO (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado), división que “muchos países de nuestro entorno quisieran tener”.

Ante el crimen organizado, “el eBay de los malos”, Fayos situó los esfuerzos de la policía judicial, “que no es un cuerpo policial, sino una función que desarrollan todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado “en su servicio a la sociedad”.

Por su parte, el capitán de la Guardia Civil José Manuel Quintana desentrañó la Sección de Análisis de Comportamiento Delictivo (SACD), integrada en la UTPJ, que, nacida en 1994, cuenta en su plantilla con tres doctores y licenciados en Psicología y dos licenciados en Criminología. Estos profesionales, que personifican el desarrollo de la psicología criminalista en España, son requeridos para la resolución de los casos más complejos.

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