Investigación
La Universidad Nebrija analiza los retos para democratizar la música culta y atraer nuevos públicos
La lectura por ocio durante la infancia puede aumentar hasta casi tres puntos el interés cultural en la edad adulta
La Universidad Nebrija acogió esta semana el Seminario Nacional Los públicos de la música culta en el siglo XXI, organizado en el marco del proyecto de investigación MadMusic-CM 3. Centrado en el estudio de los espacios, géneros y públicos de la música en Madrid, Barcelona y Valencia, el encuentro reunió a investigadores y profesionales de la gestión cultural para debatir sobre uno de los grandes desafíos de las políticas culturales contemporáneas, entre los que destacada la democratización del acceso a la música culta y atraer nuevos públicos.
“La universidad está para tender puentes entre investigación, creación y difusión”, destacó Álvaro Bustinduy, vicerrector de Investigación de la Universidad Nebrija, durante la jornada, en referencia al papel de la investigación universitaria como herramienta para comprender las transformaciones culturales y aportar conocimiento útil para el sector.
El seminario se centró, especialmente, en las políticas sociales y culturales que están detrás del gusto por la música culta y qué obstáculos, simbólicos, educativos o institucionales, dificultan su democratización. Las sesiones abordaron desde el papel de la educación y la socialización familiar hasta el impacto de la digitalización y los algoritmos en el consumo cultural.
Entre los datos presentados por los investigadores José María Aranda y Juan Arturo Arostegui, de la Universidad Nebrija, destaca que la lectura por ocio durante la infancia incrementa en casi tres puntos (+2,94) el interés cultural en la edad adulta respecto a quienes nunca desarrollaron ese hábito lector. En el caso de la práctica lectora de los padres, la diferencia se sitúa en +1,90 puntos, lo que confirma el peso decisivo de la socialización cultural temprana.
Los investigadores mostraron además que este efecto se reproduce de forma especialmente intensa en actividades culturales vinculadas a la alta cultura. Por ejemplo, la diferencia de interés entre quienes tuvieron hábitos lectores frecuentes en la infancia y quienes no los tuvieron alcanza +2,58 puntos en exposiciones, +2,51 en teatro, +2,43 en artes escénicas y +2,20 en ópera. En música clásica, el estudio sitúa esta práctica dentro de un “núcleo cultural estructurado caracterizado por una fuerte dependencia del capital cultural familiar”, subraya José María Aranda.
La investigación reveló, además, que la lectura “socializa musicalmente”. Según los análisis presentados la relación entre hábitos lectores y consumo cultural se mantiene tanto en el interés por la música clásica como por la zarzuela, la ópera o el ballet, aunque con intensidades distintas.
Uno de los casos analizados durante el encuentro fue precisamente el de la zarzuela, definida por los investigadores como un “caso híbrido” dentro de la música culta. Los datos indican que aproximadamente un tercio de la población declara no tener ningún interés por este género. Sin embargo, incluso entre las personas socializadas culturalmente desde la infancia, el interés por la zarzuela tiende a concentrarse en niveles medios y no en grados elevados de afinidad, algo que los investigadores relacionan con posibles fenómenos de distanciamiento generacional y con la percepción de la zarzuela como una forma cultural tradicional o anticuada.
“Las personas son las que dotan de sentido a las instituciones”, recordó Juan Arturo Rubio Arostegui, director del seminario, al defender la necesidad de situar a las audiencias en el centro de las políticas culturales de las instituciones españolas y de repensar los modelos tradicionales de relación entre instituciones y ciudadanía.
La investigación también puso el foco en algunos de los desafíos actuales de la gestión cultural. Entre ellos, la escasa incorporación de la cultura del dato en las organizaciones culturales, la dificultad para innovar en el desarrollo de audiencias y la vulnerabilidad de la música culta dentro del ecosistema digital y algorítmico. Según los investigadores, los repertorios de música clásica y zarzuela cuentan con públicos reducidos y menor peso estadístico en los sistemas de recomendación de las plataformas digitales, lo que dificulta su visibilidad frente a otros consumos musicales más masivos.
El seminario combinó metodologías cuantitativas y cualitativas, incluyendo análisis estadísticos avanzados, modelos de ecuaciones estructurales y entrevistas en profundidad a asistentes habituales de conciertos y espectáculos de música culta. Este enfoque permite medir patrones de consumo cultural y cómo las personas construyen el sentido de su relación con la música, la identidad cultural y la experiencia estética.
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