“Estudiar Publicidad me ha servido para ser un buen dibujante de historietas y, sobre todo, para ser un profesional”

Tirso Cons, antiguo alumno de Publicidad de la Universidad Nebrija, ha recibido el Premio del Público a mejor dibujante de Cómic Europeo 2012 por “La Casa de los Susurros”.  Con un estilo personal cargado de numerosas influencias, se ha hecho un hueco en el mercado francobelga y tiene muchos y variados proyectos sobre la mesa.

Has recibido el Premio del Público a mejor dibujante de Cómic Europeo 2012. ¿Te lo esperabas? ¿Cuánto trabajo hay detrás de este premio?

Esperar un premio en unas votaciones populares es como esperar que te toque la lotería. No se me pasó por la cabeza hasta que vi publicado que estaba entre los “más votados” en una publicación de Facebook.

A esto hay que añadir que soy un autor que trabaja exclusivamente para el mercado francobelga del cómic. Mis obras llegan a España casi siempre tarde (La Casa de los Susurros, en concreto, se publicó entre 2007 y 2011), por lo que es complicado aspirar a ser popular o conocido por estos lares. Ganar este premio fue una gran sorpresa. Me hizo especial ilusión.

En cuanto al trabajo, como en todos, hay muchas horas detrás. Incluso cuando no hay ningún reconocimiento más que el hecho de poder dedicarme a esto, sigo teniendo la misma ilusión, porque este trabajo me apasiona.

¿Qué tienen tus dibujos? ¿Cómo los definirías?

Intento que tengan vida, plasticidad. No me preocupo mucho por la formalidad, lo justo para encontrar un equilibrio. Además, mi dibujo trata de adecuarse a la historia, al proyecto, y estos tratan de adecuarse a mi momento vital, a lo que me apetece en ese período profesional o vital.

Definirlo es un poco complicado porque cada uno hace lo que puede. Como me dijo una vez el maestro Carlos Giménez: “El dibujo es como la caligrafía, en tus defectos y tu adaptación a ellos está tu estilo”. Y creo que a veces eso es lo que acaba de dar carisma a un dibujo.

En el mercado que mejor conozco, el francobelga, a los dibujantes españoles nos denominan a veces como los “dibujantes bastardos”. Y no peyorativamente, sino al contrario. ¿El motivo? Porque al haber desaparecido parte de la cultura de la historieta española, una nueva generación de autores crecimos a medio camino de todo, con influencias muy dispares y sin complejos ante ninguna de ellas… cayendo en nuestras manos Tintin, Corto Maltés, Spiderman, el Manga y los animes como Dragon Ball, etc. Esto nos hizo adquirir características de cada una de las “escuelas” sin complejos y al servicio de nuestro interés particular, lo que ofreció una variedad estilística que sorprendió al mercado.

¿En qué autores te inspiras?

Me inspiran o me gustan muchos y muy diferentes autores, aunque no creo que de una manera directamente en mi obra. Nos vemos influenciados por muchas cosas y muy diferentes a lo largo de nuestro desarrollo. Por citar algunos: Mignola, Miller, Moebius (Giraud), Otomo, Toriyama, Franquin…

¿Puedes citar tres títulos imprescindibles en el mundo del comic?

Esta pregunta es muy complicada, porque dependerá del hábito de cada lector, de los intereses y de muchos otros factores. Si quisiera redescubrir el comic, creo que elegiría obras como Arrugas, de Paco Roca, o Paracuellos, de Carlos Giménez. Son obras accesibles, claras y maravillosas.

Yo tengo mis fetiches, como Ideas Negras, de Franquin, y muchos otros. Leo muchas cosas. Por suerte, actualmente en España se está publicando (aunque en tiradas muy pequeñas) una grandísima variedad de títulos y estilos. Mucha gente que ha olvidado el medio, por considerarlo infantil, descubrirá la profundidad que pueden alcanzar muchas creaciones. Solo hay que acercarse a ellas, interesarse y descubrirlas.

Empezaste a dibujar desde muy pequeño, pero más tarde abandonarías este hábito para centrarte en otras aficiones y no sería hasta 2003 cuando decides recuperarlo. ¿Por qué decides volver a dibujar?

Dibujar me ha fascinado siempre, desde crío. He crecido expresándome así. Fui de casualidad al festival Expocómic de Madrid y me reencontré con mi antigua afición. En aquel momento estaba trabajando en Publicidad y, la verdad, no me sentía realizado.

En Expocómic pude descubrir a muchos profesionales firmando sus ejemplares. Hablé con Randy Stradley, editor del material de Star Wars que estaba invitado en el festival. Charlamos un rato y quedamos en vernos al día siguiente para enseñarle algunos de mis trabajos. Me volví a casa, dibujé lo que quedaba del día, la noche entera y hasta la mañana en que fui a verle con una carpeta de dibujos. Los miró, charlamos y me animó mucho. Me dijo que me faltaba un empujoncito y que podría convertirme en profesional. Aquello resonó en mi cabeza como un reto y me lancé.

Tu carrera como dibujante comenzó con trabajos para el sector de la Publicidad, un área que conoces bastante bien…

Sí, estaba trabajando en Contrapunto BBDO y ante mis nuevos objetivos me reuní con Antonio Montero y le propuse seguir en la agencia, pero como ilustrador. Pasé al departamento de producción gráfica, encargándome de ilustrar y hacer storyboard y también, de buscar dibujantes e ilustradores para todo lo que no podía hacer. Me sirvió para foguearme. Aprendí y me apoyaron mucho desde la agencia, sobre todo, Itxaro Vicuña y Carlos Sanz de Andino.

Mi primer contrato en Francia lo compaginé con la agencia. Curraba más horas que un reloj. Como funcionó bien y se me abrieron más puertas, dejé la agencia y empecé a dedicarme en exclusiva al comic. Aunque nunca dejé de hacer algunos freelance para publicidad, pero pocos, casi exclusivamente con creativos que conozco.

Estudiaste Publicidad en Nebrija, ¿por qué elegiste esta Universidad?

Yo quería estudiar Publicidad. Era lo que más me apetecía. Aunque también quería entrar en Bellas Artes… pero me rechazaron en la facultad de Pontevedra. No daba el nivel artístico o mejor dicho, no daba el perfil artístico. Fue lo mejor que me pudo pasar.

Para mis padres, que siempre han hecho todos los esfuerzos del mundo por ayudarme, Publicidad era la opción más costosa, pero también, la mejor. La Nebrija, estaba en Madrid, la ciudad a la que quería venir. Así que tuve varias visitas y entrevistas, y finalmente todo pudo salir según lo previsto. Y encantado.

¿Te ha servido estudiar Publicidad en tu faceta como dibujante?

Mucho más de lo que cabría esperar. Pero no como dibujante en sí. Es más, sigo siendo un dibujante bastante mediocre y limitado (al menos técnicamente) pero me he ido adaptando bien para conseguir ser un buen dibujante de historietas y, sobre todo, para ser un profesional. Y más allá de eso, para ser un autor, un creador, un “producto” en sí mismo.

He sabido venderme muy bien, después de conocer y analizar el mercado en el que quería introducirme: el mundo editorial. Ver qué necesidades tenía y cómo ocuparlas me hizo avanzar muy rápido. Además, en ese momento tenía una determinación feroz.

Hoy en día me sigue sirviendo. Entender la profesión en su estructura de mercado ayuda a anticiparse, a entender y a saber negociar con estrategia. Con el tiempo descubrí todo el poso que habían dejado muchas asignaturas de la carrera y profesores como Diego Rodríguez-Vila, Antonio Cobelo y Marta Sanz.

¿Por qué tu trabajo está muy ligado al mercado francés?

Porque fue el mercado que me abrió las puertas. Y porque había un mercado real. En España se leen muy pocos cómics. Bueno, en realidad se lee muy poco en general. Algo que parece que está cambiando.

La historieta ha subido ante la caída general del mercado literario. Dentro de esa catástrofe, las cifras de la historieta aumentan. A pesar de este aumento, las cifras siguen siendo insuficientes para vivir de esto en España. Comparando tiradas, podemos hablar de 1000 o 1500 ejemplares aquí frente a 15.000 o 20.000 en el mercado francés.

Además, es un mercado que se adecúa más a lo que me gusta, del que he leído más, y que me permite hacer el tipo de historias con las que disfruto como creador.

El Premio del Público a mejor dibujante de Cómic Europeo 2012 puede ser un buen escaparate para el mercado nacional…

Sinceramente ni lo sé ni me preocupa. Un escaparate es un cristal transparente. De lo que tengo que preocuparme es de poner tras él un montón de buenas historietas, que al final son las que hacen girar todo.

¿Qué proyectos tienes en mente? 

Ahora estoy centrado en los trabajos que tengo en la mesa, que son muchos. Demasiados, diría yo…

Estoy dibujando un thriller para Delcourt, con guión de Sylvain Runberg (que acaba de adaptar también Millennium, de Stieg Larsson) y también una serie de tres libros para Glénat sobre un guión de David Muñoz (guionista de La Casa de los Susurros o de películas como El espinazo del Diablo) y mío. Una serie de aventuras en el S.XVII con viajes a lo largo y ancho del mundo… Tengo el cupo cubierto hasta finales de 2015.

Por otro lado, como nuevo proyecto tengo el sello 3pintamonas S.L., una pequeña editorial creada junto a dos amigos, Elisa Couto y Raul Mariño, con la que pretendemos rellenar un hueco del mercado. Nada ambicioso. Iremos pasito a pasito, divirtiéndonos juntos y tratando de dar salida a cosas que de otra forma nunca verían la luz.

 

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