“Con la carrera en la Nebrija todas las grandes multinacionales de publicidad y comunicación nos abrían las puertas”

Charlamos con Belén Pedrajas, antigua alumna de Publicidad y Relaciones Públicas de la promoción 2003.

Estudiaste Publicidad y Relaciones Públicas, ¿ya tenías claro que querías estudiar eso o fue casualidad?
Pues fue bastante casual, no sabía qué estudiar. Me atraían las Ciencias de la Comunicación. Dudé entre Periodismo y Publicidad, pero finalmente me decanté por Publicidad y fue un acierto.

¿De dónde eres, de Madrid o te viniste a estudiar aquí?
Soy de Tenerife, vine a estudiar la carrera aquí en el 98 y de momento sigo aquí. Eso sí, escapándome muy a menudo a mi querida isla.

¿A qué te dedicas actualmente?
Actualmente tengo una agencia inmobiliaria especializada en público extranjero, nos dedicamos principalmente al mercado chino y estamos en proceso de expansión para Europa, empezando por Reino Unido.

Especializada en el sector inmobiliario. ¿Cómo surge esta especialización?
Sí, desde el 2008 estoy enfocada en el sector inmobiliario. La oportunidad surge cuando en Vallehermoso, uno de los principales clientes que llevaba en Adtiviti, agencia para la que trabajaba, me ofrece cubrir el puesto de Jefe del Departamento de Publicidad. Me apeteció probar la experiencia en el lado del cliente, y a pesar de que los años de agencia los recuerdo como los más divertidos profesionalmente, me gustó trabajar en el lado del cliente y me fascinó el sector inmobiliario. Desde el punto de vista de Marketing y Ventas, ¿qué compra es más importante que la de tu hogar?

¿Cuándo decides emprender y por qué?
Lo decidí el año pasado tras mi paso por Wanda para el proyecto del Edificio España. Uno de mis compañeros y amigo, de nacionalidad China, me dijo: ¿montamos algo? Y en ese momento lo vi claro, teníamos ya la suficiente experiencia y know how, las ganas para hacerlo y por delante un mercado muy atractivo pero también complicado, al que teníamos acceso.

Cuáles son las ventajas y desventajas de crear tu propia empresa
Una de las grandes ventajas de las que siempre se escucha hablar es que empiezas a ser dueño de tu tiempo, y sinceramente eres menos dueño de tu tiempo que nunca, ahora pertenece a la empresa, a tus clientes, a que todo salga bien, pero eres tú quien decide si merece la pena dar ese tiempo o no. La mayor desventaja es la incertidumbre y el riesgo económico que supone, te lanzas al abismo porque crees en tu proyecto, y ésta es la parte bonita, el proyecto es tuyo, y todo lo que haces lo haces para desarrollar tu idea, y merece la pena lucharlo. Eres tú quien toma decisiones, a veces acertadas y otras inevitablemente equivocadas, pero son tus decisiones, tu estrategia, lo que realmente consideras que es mejor, y esto te da una responsabilidad y experiencia de la que se aprende mucho.

Nebrija. ¿Cómo fueron tus años de estudiante? Cuéntame alguna anécdota que recuerdes con cariño.
Sinceramente, era muy estresante cuando llegaba el momento de las notas, siempre he sido mala estudiante.

Durante los años de universidad falleció mi padre y recuerdo con mucho cariño el apoyo que recibí por parte de la universidad, aún guardo un telegrama que me mandaron a casa que me sigue pareciendo conmovedor.

¿En qué puntos crees que te han ayudado tus años en Nebrija a tu desarrollo profesional y personal?
Profesionalmente me abrió las puertas a una de las mayores agencias de publicidad, Ogilvy. Con la carrera en la Nebrija todas las grandes multinacionales de publicidad y comunicación nos abrían las puertas para empezar. Y personalmente me ha dado muchísimo, compañeras de clase, de batalla y de vida, Luna Aranguiz, Raquel Madrigal, Carmen Sierra, Ana Tejedor, Elisa Vila y Paola Zarraluqui, sin su amistad y apoyo incondicional, nunca hubiera llegado hasta aquí. Las largas noches de WorkCenter ultimando trabajos merecieron la pena.

¿Qué les dirías a los futuros Nebrijos que están a punto de terminar sus estudios? ¿Algún consejo?
Sí, que busquen un trabajo que les guste, aunque se gane menos y se trabaje más, al final del camino merece la pena.

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