Enrique Radigales, ganador del Premio Universidad Nebrija a la Creación Artística

Enrique Radigales (Zaragoza, España, 1970) ha sido el ganador del primer Premio Universidad Nebrija a la Creación Artística. Su obra Domingo (2016) “trata formal y conceptualmente temas como la memoria personal, la memoria digital y la problemática de los desechos informáticos, además de ser una pieza bellísima” según palabras del jurado.

El segundo premio recae sobre  Elisa Pardo (Madrid, 1988) con la obra Museo (2014), una instalación que parte de la recogida y catalogación de escombros de edificios derruidos. La instalación específica Desprendimientos – Madrid (2017), de Raúl Hidalgo cuyo material son los sedimentos de ocho secadores industriales de Madrid, ha recibido un accésit nominativo

El Premio ha sido fallado por un jurado de expertos en arte actual y miembros de la comunidad universitaria formado por Borja Baselga (Director de la Fundación Banco Santander), Carlos Delgado (Crítico de arte en el ABC Cultural y comisario), Maribel López (subdirectora de ARCOmadrid), Javier Martín (asesor de arte de la Comunidad de Madrid), Andrea Pacheco (comisaria y directora de la residencia para artistas Felipa Manuela), Diana Angoso (directora del Máster en Mercado del Arte Universidad Nebrija) y Pilar Vélez Melón (Ex rectora de la Universidad Nebrija).

Las tres obras seleccionadas forman parte de la exposición colectiva “Nada sobra”, que comisariada por el alumnado del Máster en Mercado del Arte y Gestión de Empresas Relacionadas de la Universidad Nebrija, se muestra en el Centro Cultural Galileo de Madrid del 12 de Mayo al 10 de Junio.

El Premio Universidad Nebrija a la Creación Artística, un certamen al que se accede por invitación, surge ligado a dicha exposición. Los responsables de la selección de artistas que participan en ella y en el Premio son un grupo de alumnos del referido Máster bajo la orientación de profesorado experto en arte contemporáneo y de la dirección del título; en concreto, del comisario y critico de arte Sergio Rubira (director académico del proyecto), Daniel Silvo (artista, comisario y director e Atelier Solar) y Lola Iglesias experta en arte contemporáneo y comunicación cultural.

Ésta selección previa ha tenido en cuenta criterios profesionales como la trayectoria del artista, el estudio de su proyección de futuro y atiende a una temática determinada: la presente edición surge de una analogía entre profesiones informales como los cartoneros o cirujas argentinos y aquellos artistas que recuperan materiales de desecho para darles una nueva vida.

La dotación es de mil novecientos euros para el primer premio y de novecientos euros para el segundo. Las dos obras premiadas serán cedidas a la incipiente Colección Universidad Nebrija, que con este distintivo pretende contribuir a la dinamización cultural, en concreto impulsar la creación artística más joven.

La entrega del premio tendrá lugar durante la inauguración de la exposición “Nada Sobra”, el jueves 11 de Mayo en el Centro Cultural Galileo de Madrid, en donde se podrán ver las obras premiadas y seleccionadas hasta el 10 de Junio de 2017.

Primer Premio: Enrique Radigales, Domingo, 2016

La obra de Enrique Radigales reflexiona sobre los desechos informáticos, la memoria digital y la memoria personal ¿Qué ocurre con los elementos de una máquina cuando su usuario muere? El artista trata de cerrar el ciclo que conlleva la “muerte” del dispositivo y lidiar con el fantasma digital de su usuario (un octogenario fallecido). Para ello desmonta las piezas de su ordenador, las interviene, las escanea y las separa por elementos casi como un entierro al cielo abierto tibetano.

Segundo Premio: Elisa Pardo, Museo, 2014

El proyecto de Elisa Pardo se basa en la recogida y catalogación de escombros procedentes de edificios derruidos por diversos motivos: el valor especulativo del terreno, abandono del edificio o por haber sido declaradas viviendas ilegales. El proceso de realización de esta pieza imita las prácticas arqueológicas y muestra los restos que recopila como se haría en un museo arqueológico, sin embargo el análisis y la catalogación de los fragmentos se realiza de forma absurda. La obra es una instalación compuesta por dibujos, una exhibición de los materiales encontrados y cuadernos que recogen los procesos de investigación de la artista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *