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La promoción del 99 vuelve a casa con la memoria del corazón

Nostalgia, reencuentros y risas formaron un cóctel muy especial en el campus de Madrid-Princesa. La promoción del 99, la que hace dos décadas terminó sus estudios en la Universidad Nebrija, protagonizó uno de los actos más emotivos del año. Profesores, egresados y autoridades académicas se conjuraron para saber unos de otros y para no perder ripio de las andanzas profesionales de una generación que marcó la transición entre dos siglos. Nada más y nada menos. “El agradecimiento es la memoria del corazón”. Esta poética frase, de Rubén Esteller, licenciado en Periodismo en 1999 y actual adjunto al director de El Economista, resumió la velada de los que regresaron a su casa de aprendizaje.

Desde el Club Alumni Nebrija, Aldara Pereira y Carlota López rompieron el hielo con un alegato a los egresados a continuar ligados a la Universidad Nebrija: “En veinte años han ocurrido muchas cosas en vuestras vidas; queremos saber cuáles son vuestros sueños y los que vais a cumplir con ayuda de la Universidad”.

María del Pozo, Mery para los amigos, licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas y estudiante destacada de la promoción del 99, es directora creativa de proyectos digitales y ha trabajado en Disney, Caja Madrid –aquí ya hay una pista del inexorable paso del tiempo-, o Microsoft (cerca de Seattle). “Los de mi edad ahora nos metemos debajo de la mantita a ver Netflix. Hemos perdido un poco la capacidad de asombro y la ilusión a lo Mr Wonderful, pero siempre buscamos herramientas nuevas para una visión diferente de todo”, comentó.

Hace veinte años, según Mery, para elaborar un trabajo de clase “nos documentábamos en papel y nos pasábamos las horas en las bibliotecas”. Enfundada en una camiseta del Pato Donald, la directora creativa, de raíces nebrijanas, contextualizó 1999, el año del estreno de películas como Matrix o El Club de la Lucha, “cuando prácticamente ninguno teníamos teléfono móvil y solo el 5% de los españoles tenía acceso a internet”.

Después subió al estrado Manuel Villa-Cellino, presidente de la Fundación Antonio de Nebrija, del Consejo Rector de la Universidad Nebrija y primer rector de la institución, que departió sobre cómo ha cambiado el centro de enseñanza superior en el que habían estudiado los alumnos de la promoción del 99 y sobre los proyectos futuros de una Universidad “que piensa de cien años en adelante y que se hace entre todos”.

Reiterando la bienvenida a los antiguos alumnos a su casa, Villa-Cellino señaló que “lo relevante no es construir lo físico –en referencia a los nuevos campus que estarán en marcha próximamente- sino apreciar lo intangible, la emoción diaria por sentirte mejor”. En esta necesidad de “abrir la capacidad de ver” y de participar en los clubs de Nebrija, Villa-Cellino solicitó la ayuda de los egresados para cimentar y divulgar la Universidad. En este requerimiento de empatía y acción, citó a su amigo bioquímico Carlos López-Otín: “El altruismo mejora hasta los genes”.

Tipómetros y cíceros

En la celebración hubo espacio para otros formatos, aparte de los discursos o los monólogos creativos. Rubén Esteller entrevistó a Carlos Jiménez, profesor y coordinador de Investigación de la Facultad de Comunicación y Arte, y Belén Ramírez, profesora de Derecho y socia directora de Summum Training & Coaching. El primero recordó a los estudiantes licenciados en 1999 como unos jóvenes “que tenían dotes de escucha”; además, “había un ambiente fantástico y la creatividad fluía”. En unos años en que “aún maquetábamos con el tipómetro y hablábamos de cíceros”, los profesores y los alumnos, como ocurre ahora, “nos sentíamos parte de un proyecto”. En otra mirada centrada en el presente, Carlos Jiménez aseguró: “La integración de Comunicación con Artes es un acierto y el crecimiento de la investigación, antes dormida, resulta excepcional. Realmente la Universidad Nebrija está deslumbrante y sigue apostando por el futuro”.

Belén Ramírez vino a Nebrija con su materia, Derecho Internacional Público, bajo el brazo, pero todavía estaba montándose la Facultad de Derecho y tuvo que regresar a su Málaga natal. En quince días recibió una llamada de las autoridades académicas para que trabajara en La Berzosa. Entre cuatro mujeres, “que a veces nos juntábamos en el baño a llorar y reír”, organizaron la Facultad.

Interpelada por Rubén Esteller, la profesora también se acordó de la anécdota de un alumno que repetía todo el rato la letanía de “yo voy a ser empresario y me voy a forrar”. Belén Ramírez, a la que algunos estudiantes conocían como Terminator, continuamente le aconsejaba que terminara la carrera. “Ahora ese alumno vive en Dubái y está forrado y me recuerda que su objetivo era ser empresario y forrarse”, contó entre risas.

“En aquella época no sabíamos que estábamos tan avanzados, que éramos tan modernos –evocó Ramírez-, aprendíamos viendo y haciendo, pegados a la realidad”. Una visita con los alumnos a Bruselas y Estrasburgo para conocer las instituciones de la Unión Europea fue uno de los ejemplos traídos a colación por la profesora de Derecho en esta apuesta por una metodología audaz.

8760 días o 210240 horas después del día que la promoción del 99 pisó la Universidad Nebrija por primera vez –dato apuntado por Rubén Esteller-, los exalumnos escucharon también a Carlos Moliner, team lead and senior Field Sales en Citrix. Aparte de agradecer a Nebrija el haberle ayudado a encontrado trabajo, Moliner animó a los presentes, incluso a los que tienen más de 40 años, a aportar su experiencia y conocimiento en Nebrija Alumni. En la misma línea, Luis Díaz Marcos, antiguo responsable de Desarrollo Universitario de Nebrija y director académico de postgrado en CUNEF, reseñó que “ya tenemos edad para devolver cosas a la sociedad y a los demás”. Por su parte, Javier Ortego, director de Operaciones en Barcelona y Valencia de Help Acommodation, alabó la calidad y el talento de los estudiantes que acuden a Nebrija. En la última ronda de intervenciones antes de las cañas y los canapés –acertado colofón al reencuentro para seguir charlando- Javier Chico, director de Pitching en CBRE, se congratuló de sentirse parte de la Universidad: “¿No os sentís como en casa? Esto no puede pasar cada veinte años. Dentro de una década podremos decir que fuimos uno de los primeros `ladrillos´ del Club Alumni Nebrija”.

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