«Revista de Occidente» presenta su monográfico sobre Antonio de Nebrija

Revista de Occidente ha dedicado su número 497 a la figura de Antonio de Nebrija y a su V Centenario. Para presentar un acontecimiento como este, la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón organizó el pasado miércoles un coloquio junto con la Universidad Nebrija en el que el director de la revista, Fernando Rodríguez Lafuente, y el presidente del Patronato de la Universidad Nebrija, Darío Villanueva, reivindicaron el legado del humanista.

Moderada por María Gil, directora de Comunicación de la Universidad Nebrija y en un recién estrenado salón de actos de la Fundación, la conferencia comenzó con las palabras de agradecimiento de José Muñiz. El rector de la universidad subrayó en su discurso lo que supone para la figura de Nebrija que una revista centenaria, que ha sobrevivido a dos dictaduras y a una Guerra Civil, le dedique un monográfico. “Antonio de Nebrija bien merece todas las conmemoraciones, ahora bien, es todo un honor que una revista que aún mantiene vivos los principios que la vieron nacer en 1923, una revista que sigue ahí, incólume, siendo un faro de la cultura y las ciencias españolas le dedique un número”.

Recordó Muñiz que existe un hilo conductor entre Nebrija, Ortega y Gasset y Marañón, “un hilo invisible, como pasa a veces en física y en lo humano, pero claro y evidente, el humanismo”.

De ahí el título del monográfico, Nebrija y el Humanismo, una publicación que presenta ocho artículos de especialistas cuyas diferentes visiones dibujan a un Nebrija nuevo y completo. Quinientos años después de su muerte Nebrija vive porque sus valores son inalterables.

“Aquí estamos por las palabras, la clave de todo son las palabras”, manifestó Darío Villanueva. “Conmemorar una figura es muy comprometido porque hay que contextualizarla y reivindicar sus hechos. Estoy muy satisfecho porque vamos logrando los objetivos y para ello este monográfico ha supuesto un hito importante”, continuó.

Revolución tecnológica

El exdirector de la Real Academia Española (RAE) equiparó la revolución tecnológica que en su día supuso la imprenta, esa que definió perfectamente Marshall McLuhan en su libro La galaxia Gutenberg, con la que vivimos en pleno siglo XXI gracias a la aparición de las nuevas tecnologías. “Nosotros estamos inmersos en otra revolución brutal, la que viene del desarrollo informático de la galaxia de internet, esa que ya está en plena era de la inteligencia artificial”.

Para Villanueva “Nebrija fue un militante decidido contra la ignorancia”. Según sus palabras, antes “esa ignorancia, cuando menos, se ocultaba, hoy se ha convertido en histriónica, palmaria y pública”.

Villanueva recordó que las aportaciones de Nebrija no se limitaron a la gramática. “Fue una protoacademia española. Él solito hizo lo mismo que la RAE en 1713 cuando se creó. Logró una unidad ortográfica, fue un lexicógrafo que firmó el primer diccionario castellano-latino y latino-castellano en el que incluyó la primera palabra amerindia, canoa. Escribió la gramática latina que en su día se convirtió en un bestseller y en un manual de estudio y, por supuesto, fue el responsable de la primera gramática de una lengua vulgar”.

Para Villanueva la gran reivindicación de este centenario es conseguir separar la imagen de Nebrija de la idea que se instaló en el imaginario popular de que era el ideólogo del imperialismo español. “Hay que desmontar esa idea que se le ha atribuido por la frase que escribió en el prólogo de la Gramática, frase que estaba dirigida a la reina y que decía: la lengua siempre fue compañera del imperio. Nebrija eso lo escribe en agosto de 1492 y Colón, por serendipia, se tropieza con América el 12 de octubre. Estoy seguro de que Nebrija era un tipo listísimo, pero no era profeta”. Ni veía clara la expedición de Colón, como apuntó María Gil.

Facilitar el aprendizaje del castellano

Rodríguez Lafuente recordó que uno de los empeños de Nebrija fue “facilitar el aprendizaje del castellano para quienes lo tienen como lengua materna. Esa fue su mayor y más brillante actuación”. Como buen periodista, tiró de cifras, esas que nunca engañan, y recordó a la audiencia que “hay en el mundo 496 millones de personas que tienen el castellano como lengua materna, lo que significa un 6,3% de la población mundial”. Respecto a sus usuarios potenciales las cifras suben hasta 595 millones, lo que supondría 7,5% de la población. “El español es la segunda lengua materna después del chino y la cuarta en el cómputo general. En España estas cifras causan miedo escénico. La sociedad española no es consciente del petróleo que tiene con su idioma. Ligar la figura de Nebrija a los más de 400 millones de hablantes es la grandeza del centenario”.

Ninguno de los dos ponentes se atrevió a valorar los efectos que ha tenido el centenario. “La valoración habrá que hacerla cuando todo termine. De momento debemos sentirnos muy orgullosos porque el aniversario se fraguó en sede parlamentaria por absoluta unanimidad”, puntualiza Villanueva.

Para Rodríguez Lafuente “queda lo escrito, quedan los libros, queda la revista, queda el enorme esfuerzo que ha realizado la Universidad Nebrija para que su figura llegue a ese pleonasmo que llamamos sociedad civil”, concluyó.

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