Dolor, pero refugio; cercanía, pero hondura; añoranza, pero presente. Los versos de Joan Margarit siguen cargados de recuerdos propios y extraños en el homenaje que acoge el Instituto Cervantes “así que pasen cinco años” de su muerte (física). Sus amigos —los artistas Joan Manuel Serrat, Ana Belén y Miguel Poveda, la librera Lola Larumbe, el crítico literario Jordi Gracia, el periodista Juan Cruz y los poetas Luis García Montero y Ramón Andrés—, glosan anécdotas y eternizan momentos. Antes, en la calle, los lectores han resistido viento y marea para entrar, pero en un golpe del destino, todos los que esperaron pudieron calentarse al abrigo de la poesía del Premio Cervantes 2019.
“No lo olvidéis, no dejéis de leerle”. Después del deseo condensado de Mònica Margarit, hija del poeta, todos se confabulan para moldear el acto, aunque esas siete palabras bien pudieran valerse por sí solas.

El tren de vuelta era dentro de dos años
A Luis García Montero lo llamó por teléfono Joan para despedirse y él cogió un billete de ida y vuelta a Barcelona. Cuando ya estaba a punto de coger el tren de regreso a Madrid, le hicieron ver que se había equivocado de fecha: la vuelta era para dentro de dos años. El tiempo conchabado con su amigo había jugado con él. El poeta granadino cuenta esto mientras precisa que en Margarit “hay una verdad en su imaginación poética” y una “reivindicación de su idioma materno”.
Sobre Joan Margarit, “uno de los grandes, grandes poetas de la cultura contemporánea y amigo” (el segundo “grande” también sale del atril donde se enraíza García Montero) encauza este torrente: “Se trataba de que el poema fuese habitado por el lector y que la inteligencia y el cuidado sirviese para comunicar y emocionar, y de ahí su capacidad para pasar de la vida cotidiana al recuerdo histórico, a la memoria, a los problemas filosóficos y a los problemas humanos: hacía un puente entre lo más cotidiano y lo más profundo y eso hacia posible que se emocionaran los lectores”.
El editor Emili Rosales destaca “la vigencia y la fuerza” de Joan Margarit, “un ser extraordinario, un poeta único y singular por ser arquitecto y poeta, por el uso del catalán y el castellano y por “su mirada, su capacidad de volver poético algo que a priori no lo es”. Para comprobar estas loas, Austral acaba de relanzar la antología Joan Margarit. Todos los poemas (1975-2017). Desde `Restos de aquel naufragio hasta un asombroso invierno´, con prólogo de José-Carlos Mainer.

“Tienes razón, eres un zorro, pero te amo”.
La periodista Pepa Fernández organiza el tráfico de intervenciones y amigos. Tal vez esté pensando en cómo el catedrático de Cálculo de estructuras —Joan Margarit para más señas— organizaba sus poemas a fuego lento de sentimientos. En el foro de amigos, Ramón Andrés rememora cómo le unió a Joan “una desesperación controlada de fondo ante el hecho de la vida y sus contradicciones como el dolor y la muerte”. Eran “el día y la noche”, con Bach como consenso, pero en las discusiones a veces Ramón convencía a Joan y este le espetaba: “Tienes razón, eres un zorro, pero te amo”.
Al albor de sus poemas, “como estufas que te permiten calentarte en este frío de la existencia” —Ramón habla pausado—, Lola Larumbe, el buque insignia de la Librería Alberti, relata lo rápido que aceptó Margarit su invitación para participar en un ciclo hace unos veinticinco años: “Su voz era unos de los rasgos más personales y en seguida nos entendimos a pesar de mi atrevimiento. Benjamín Prado me dijo que me iba a caer muy bien, y así fue, porque inmediatamente te abría el corazón y te quería”.
Juan Cruz confiesa que “él nació antes que yo, pero no tenía más años que yo”. Su amor por Tenerife y “su capacidad para contar el pasado que parece el presente de ahora” fluyen en su intervención. También aparece una sonrisa cuando recuerda la primera entrevista que le hizo en Barcelona y acto seguido Joan, “una persona verdadera de todos los días”, se comprometió a llevar al periodista a otro acto y se perdieron por la ciudad condal.
Hedonismo intelectual y moral
Dejando espacio para la risa, el profesor Jordi Gracia aprovechó la amistad de Joan Margarit con su colega Joaquín Marco para quedar con él y convertirse en habitual de intercambio de pareceres. “Era de un hedonismo intelectual y moral sin límites dentro de la lógica de la felicidad compartida a través de la poesía”, remata.
Todos alaban su empatía y su escucha tras preguntar por los demás. Todos se agarran al presente porque, como dice Lola Larumbe, “hablaban de dolor y la muerte, parecía que nos íbamos a hundir con él y ahí estaba el refugio de la poesía”.
Pepa Fernández les pide una palabra que les despierte Joan. Aquí va el resultado del cálculo: “añoranza” (Jordi Gracia), “necesidad de él” (Ramón Andrés), “ternura y dignidad” (Lola Larumbe) y “paz, se ganó la paz” (Juan Cruz). Solo Jordi Gracia se ha ceñido a la contención —ir el primero tiene sus contradicciones—.

Serrat y Ana Belén ponen voz a sus poemas
Aparecen en escena Joan Manuel Serrat y Ana Belén. Ellos, también con experiencias personales, se ciñen a poner voz a los poemas de Joan Margarit. El primero, en catalán; la segunda, en castellano. Se suceden, con el consentimiento de los lectores Dona de primavera / Mujer de primavera; Autoretrat / Autorretrato; Tancant l’apartament de la platja / Cerrando el apartamento de la playa; Voldran que et moris / Querrán que te mueras, y La muntanya més alta / La montaña más alta.
Perdonen la osadía de enlazar cinco versos seguidos y asilados de estrofas de esos cinco poemas: Detrás de las palabras sólo te tengo a ti. Todo el invierno sola y escuchando el mar. La vida es un capote de desertor. Oyes el mar tranquilo del crepúsculo. No conozco respuestas que no inspiren sospecha. Queda todo dicho.

Poveda y su No et veuré més
El cierre musical lo engarzan el cantante Miguel Poveda y el pianista Joan Albert Amargós con la canción No et veuré més, de su disco Desglaç. Antes de su actuación, se proyecta un vídeo en el que el propio Margarit felicitaba a Poveda por este tema de título homónimo al poema que empieza así:
Es la piel violeta de una noche
Que dejamos pendiente.
Tu silencio suena como un saxo
De oro negro al fondo de los días sin ti.
Mariona o Raquel (como aparece en sus versos), la mujer de Joan; el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; otros familiares, los amigos y los lectores se juntan a la salida del homenaje. Se van con un bagaje de poemas escuchados, unas palabras dichas y una ausencia vital de cinco años.

Galardones y demás
En 2019 Joan Margarit recibió el Premio Miguel de Cervantes, máximo galardón de las letras en español y también fue galardonado con el Premio Nacional de la Crítica (1984 y 2008), el Premio Rosalía de Castro (2008), el Premio Nacional de Poesía 2008 o el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en el año 2019, entre otros reconocimientos.
Entre los títulos premiados de su obra en catalán destacan Cants d’Hecatónim de Tifundis (1982); Vell malentès (1981); Mar d’hivern (1986); La dona del navegant (1987); Càlcul d’estructures (2005); Casa de Misericòrdia (2007), o Els primers freds (2005). Su obra ha sido traducida al alemán, euskera, hebreo, francés, inglés, portugués y ruso.

El Instituto Cervantes, en una iniciativa conjunta entre la Editorial La Cama Sol y la familia de Joan Margarit, también puso en marcha en el año 2023 el Premio Internacional Joan Margarit de Poesía.
Texto: Javier Picos / Fotos: Instituto Cervantes
