El Observatorio de Empresa y Sostenibilidad, una iniciativa académica y profesional promovida por la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad Nebrija y por el Instituto de Estudios Económicos, ha comenzado sus actividades con una jornada centrada en la sostenibilidad como palanca estratégica para la empresa.
Las principales tendencias regulatorias, financieras y de gobernanza vinculadas a los criterios ESG (Environmental, Social, and Governance) —conocidos en español como ASG (Ambiental, Social y Gobernanza)—, junto a los asuntos de sostenibilidad, economía circular y generación de valor a largo plazo, fueron los ejes de un coloquio al que dieron la bienvenida Ana Fernández-Ardavín, decana de la Facultad de Economía y Empresa, y Jesús López Zaballos, presidente del Consejo Asesor de EFFAS y director del Máster en Finanzas Avanzadas de la Nebrija Business & Technology School.

Con el encuentro “Empresa y Sostenibilidad: visión estratégica y experiencias empresariales”, el Observatorio, presidido por Gregorio Izquierdo, director General del Instituto de Estudios Económicos, nace con la vocación de consolidarse como un referente en el estudio de la sostenibilidad desde una perspectiva estratégica, transversal y aplicada a través de sesiones abiertas a los estudiantes, de diferentes temas de investigación, de premios y distinciones y de apoyo a tesis doctorales.
La confianza, una de las claves
La primera mesa redonda sobre la relación entre la sostenibilidad y la empresa y sobre los marcos estratégicos y las tendencias clave reunió a Gregorio Izquierdo; Alberto Matellán, director General de La Financière Responsable (LFR) del Grupo Mapfre, y Eduardo Polo, manager de Sostenibilidad y buen gobierno corporativo de KPMG España.
Para Gregorio Izquierdo, el reporte financiero obligatorio y voluntario de las empresas debe cumplir con los parámetros de utilidad, relevancia y generación de confianza. Con el fin de mejorar el desempeño sostenible de la gobernanza, hay que desterrar el denominado greenwashing —práctica con la que algunas compañías hacen creer a los consumidores que ellos o sus productos son sostenibles a través de afirmaciones engañosas o inciertas—. “De las 1.200 empresas mayores del mundo, el 7% hacen greenwashing. A pesar de que una mayoría cumple, este dato genera desconfianza en la información ESG”, señaló Izquierdo.

Sin obviar la búsqueda de las empresas para encontrar el vínculo de la sostenibilidad con el negocio, Eduardo Polo reconoció el esfuerzo de las empresas en cumplir la regulación que ha surgido en temas de responsabilidad ambiental. “El foco esta ahora en la cadena de valor, la economía circular y el clima”, analizó.
La emergencia del greenwashing
Por su parte, Alberto Matellán precisó que hubo un “bum de gestoras de fondos que nos decían que la inversión sostenible iba a mejorar el medio ambiente y la sociedad, pero pocos sabían de qué iba eso y luego apareció el greenwashing, que generó un gran problema en la confianza”.

A raíz de esa irrupción, llegaron ciertas normas en Europa que ya existían en Francia y ahora “la desconfianza se ha reducido mucho porque se ha limpiado el mercado”. Esta circunstancia mejora una inversión sostenible, que ahora “significa: voy a ser mejor inversor”.
Asimismo, el moderador del coloquio, Jesús López Zaballos, planteó la pregunta clave en la responsabilidad social corporativa: ¿regulación: sí o no? Alberto Matellán: “No menos regulación, pero sí mejor enfocada”. Gregorio Izquierdo: “Regulación necesaria, pero buena, que se adapte a los contextos y ayude a las empresas”. Eduardo Polo: “Regulación necesaria e inteligente enfocada a ayudar a las compañías”.
Los tres panelistas coincidieron en que la sostenibilidad, un pilar esencial de las empresas, atrae perfiles de analistas de datos y profesionales que sepan trabajar en equipos transversales.

El caso de Moeve
La segunda mesa redonda de la jornada celebrada en la Universidad Nebrija estuvo dedicada a la presentación de casos reales y experiencias empresariales en torno a la sostenibilidad.
Olalla del Río, directora de Sostenibilidad y Transición Energética de Moeve, reconoció el despliegue del sector energético en sostenibilidad: “Ya hay soluciones, el reto es ganar atracción, que coja velocidad, porque esta transición industrial implica muchos actores. En ese proceso, que tendrá como “pasos siguientes” la priorización y las alianzas, aparecen, “cinco obstáculos”: la demanda, la infraestructura (puntos de conexión eléctricos), nuevas cadenas de valor, la financiación y la excesiva burocracia.
En la aspiración de elevar los temas de sostenibilidad en las empresas hasta el máximo nivel, Del Río puso como ejemplo a Moeve, donde el consejo aprueba la estrategia basada en los informes de grupos de trabajo creados ad hoc.

La EMT y su cambio transformador
La EMT (Empresa Municipal de Transportes de Madrid) también es un ejemplo en este cambio de mentalidad desde un mero cumplimiento de la normativa a la transformación integral de la empresa. Desde la existencia en el pasado de un departamento de Responsabilidad Social Corporativa, la EMT, según su director de Infraestructuras, Gonzalo Fernández, ha embebido de sostenibilidad su estrategia, sus finanzas y sus infraestructuras.
Además de acciones específicas como la implantación de una flota de autobuses totalmente sostenible, Gonzalo Fernández apeló al beneficio “intangible” como la mejora de nuestra calidad de vida al eliminarse las emisiones de CO2. Aunque el debate ahora se centre en “cómo solidarizamos” las inversiones que nos lleven a una economía verde, “todos debemos adaptarnos a la sostenibilidad o nos morimos”.

Las tomas de decisiones también cambian
Otro cambio estructural ya se está dando en la forma de tomar decisiones en la empresa. “Cada vez operamos en un ecosistema más complejo y variable, no solo de pura rentabilidad financiera, y ahí la inteligencia artificial nos va a ayudar en una gestión que el Excel tradicional no soporta”, dijo Olalla del Río. Esta nueva manera de tomar decisiones “nos lleva a que el talento mismo es distinto, con profesionales que trabajan de forma más transversal con una cultura más orientada a los datos”.
Ese talento “distinto” para encarar los retos que vienen requiere, de acuerdo con Gonzalo Fernández, diferentes perfiles relacionados con una apuesta hacia la sostenibilidad y la adaptación ante episodios climáticos extremos.

Análisis de riesgo
Por último, Álvaro Cangas. líder de la práctica de Clima y Sostenibilidad de Marsh España, instó a las empresas a elaborar análisis de riesgo para abrazar la sostenibilidad y enfrentarse de alguna manera a la incertidumbre. En la creación de métricas “cada vez más complejas” y en el asesoramiento de consultoras especializadas reside, a su juicio, el quid de la cuestión.

La clausura institucional corrió a cargo de Amelia Pérez Zabaleta, decana presidenta del Colegio de Economistas de Madrid, que alabó el nacimiento del Observatorio de Empresa y Sostenibilidad, “una iniciativa que viene a mejorar el conocimiento y desempeñará un papel relevante en el futuro”.
Texto: Javier Picos / Fotos: Zaida del Río.
