Modificar la medicación del VIH controlado no perjudica la salud a largo plazo

Modificar la medicación del VIH controlado no perjudica la salud a largo plazo

Cambiar un tratamiento que funciona siempre genera dudas, pero la ciencia acaba de aportar una dosis de tranquilidad para las personas con VIH controlado. Un nuevo estudio liderado por la Universidad Nebrija, el ensayo clínico INSTINCT/GESIDA10918, confirma que modificar la pauta de medicación hacia terapias más modernas no supone un riesgo para la salud a largo plazo.

En el ámbito del VIH, en el que las terapias actuales consiguen suprimir el virus de forma sostenida, una de las preguntas más frecuentes en la consulta ya no es si la medicación funciona, eso se da por hecho, sino si modificarla puede tener consecuencias silenciosas con el paso del tiempo. La preocupación se centra en aspectos menos visibles, pero clínicamente relevantes: la inflamación crónica de bajo grado, el metabolismo o el peso corporal.

Este reciente ensayo clínico aleatorizado liderado por el investigador Sergio Serrano Villar, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Nebrija, analiza precisamente este escenario y aporta una respuesta basada en datos clínicos. Los resultados demuestran que, en pacientes que ya tienen el virus bajo control, el cambio de fármacos no provoca variaciones en el peso corporal ni en la inflamación silenciosa del organismo, factores clave para prevenir problemas cardiovasculares en el futuro.

Ensayo en adultos con VIH controlado

El trabajo se realizó en adultos con VIH que mantenían la carga viral suprimida. Es un detalle importante, porque el objetivo no era evaluar la eficacia antiviral, ya demostrada en los tratamientos actuales. Se trataba más bien de observar qué sucede en el organismo cuando se pasa de un tratamiento (dolutegravir y lamivudina) a otro tipo de pauta antirretroviral moderna (bictegravir, emtricitabina y tenofovir alafenamida), sin dejar de mantener el virus controlado. La cuestión de fondo era determinar si la modificación terapéutica podía alterar parámetros biológicos asociados al riesgo cardiovascular y metabólico a largo plazo, que pudieran derivar de un control virológico más profundo en los tejidos.

El ensayo INSTINCT/GESIDA10918 examinó de forma específica los marcadores inflamatorios y la evolución del peso tras el cambio de tratamiento, en un diseño controlado, aleatorizado, multicéntrico, en diferentes centros españoles. Los investigadores evaluaron indicadores biológicos de inflamación sistémica, así como variables metabólicas habituales en el seguimiento clínico.

La conclusión del trabajo fue que no se observaron diferencias clínicamente relevantes entre ambas estrategias terapéuticas. Cambiar al régimen con bictegravir, emtricitabina y tenofovir alafenamida mostró resultados comparables a continuar con dolutegravir y lamivudina en inflamación, metabolismo y evolución del peso corporal en personas con infección controlada.

Implicaciones prácticas

El hallazgo tiene implicaciones prácticas. Desde hace años se sabe que, incluso con el virus suprimido, la infección por VIH se asocia a un estado inflamatorio persistente que puede influir en la aparición de enfermedad cardiovascular y trastornos metabólicos a largo plazo.

Por ello, cualquier modificación del tratamiento suele evaluarse con cautela, especialmente cuando se realiza por motivos de simplificación, tolerabilidad o interacciones farmacológicas y no por fracaso terapéutico. Los resultados indican que, en este contexto concreto, esas preocupaciones no se traducen en efectos medibles en los parámetros estudiados.

Margen de decisión clínica

La coincidencia entre ambos estudios refuerza la solidez de la evidencia disponible. Lejos de mostrar un impacto adverso oculto, las dos estrategias presentan un comportamiento biológico similar más allá del control virológico. Esto amplía el margen de decisión clínica, ya que permite adaptar la pauta antirretroviral a las necesidades individuales (comodidad, comorbilidades o compatibilidad con otros fármacos) sin que los datos indiquen un deterioro metabólico o inflamatorio asociado al cambio.

“En conjunto, el trabajo aporta un mensaje claro: en personas con VIH bien controlado, las terapias antirretrovirales modernas evaluadas mantienen un perfil comparable no solo en la supresión del virus, sino también en indicadores relacionados con la salud a largo plazo. Una evidencia relevante en una etapa en la que la atención sanitaria se orienta cada vez más a la calidad de vida y al envejecimiento saludable de los pacientes, y donde la toma de decisiones se apoya progresivamente en resultados clínicos objetivos y no en suposiciones”, apunta Serrano Villar.

Referencias:
Serrano-Villar, S., et al. (2025). Comparable Inflammatory and Metabolic Outcomes After Switching to Bictegravir/Emtricitabine/Tenofovir Alafenamide Versus Continuing Dolutegravir/Lamivudine in Virologically Suppressed Adults with HIV (INSTINCT/GESIDA10918 Study). Clin Infect Dis. 2025.

Serrano-Villar, S., et al. (2025). Comparable Inflammatory and Metabolic Outcomes After Switching to Bictegravir/Emtricitabine/Tenofovir Alafenamide Versus Continuing Dolutegravir/Lamivudine in Virologically Suppressed Adults with HIV (INSTINCT/GESIDA10918 Study). Clin Infect Dis. 2025. Clinical Infectious Diseases. Advance online publication. 

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