Daniel Iriarte explica cómo el microtargeting y la IA pueden manipular la mente de los votantes

Daniel Iriarte explica cómo el “microtargeting” y la IA pueden manipular la mente de los votantes

En la era de la saturación digital, el campo de batalla ha dejado de ser el territorio físico para trasladarse al tejido cerebral de las sociedades. Según el periodista Daniel Iriarte, nos encontramos en un escenario donde actores estatales y empresas privadas han perfeccionado el microtargeting, la herramienta más peligrosa de la guerra moderna. Esta técnica, que permite enviar mensajes persuasivos y personalizados a individuos específicos basándose en su rastro digital, tiene un objetivo claro: que el ciudadano deje de razonar, según detalló el autor, durante la presentación de su libro Guerras cognitivas en la Universidad Nebrija.

El gran salto cualitativo de la desinformación no es la mentira masiva, sino la hecha a medida. “Todos damos una cantidad de información abrumadora sobre nosotros mismos en redes sociales”, explicó Iriarte. Al procesar estos datos mediante Inteligencia Artificial, es posible detectar desde la orientación sexual a la geolocalización o las aficiones de un usuario, para a continuación ofrecerle el mensaje exacto que desea escuchar en el momento preciso, y así cambiar el resultado de unas elecciones.

Este “armamentismo” de la publicidad, que tuvo su exponente en Cambridge Analytica durante el Brexit y las elecciones de EE. UU., alcanza hoy niveles críticos en plataformas como TikTok. “Si la IA procesa esos datos de manera masiva y hace campañas de microtargeting con el mensaje que queréis escuchar, cambian el resultado de las elecciones”, advirtió el experto en su charla con alumnos, conducida por Carlos Galán, director del Máster en Análisis de Inteligencia y Ciberinteligencia.

El concepto de Iriarte de guerra cognitiva

Iriarte, reportero que ha cubierto conflictos en medio centenar de países, define el fenómeno de la guerra cognitiva como un salto evolutivo del mundo militar. Ya no se trata solo de difundir noticias falsas (misinformation), sino de una estrategia de “hackeo” mental. “No queremos que crean una cosa, sino que dejen de razonar de una manera determinada”, afirma.

La desinformación triunfa porque apela a los sesgos cognitivos y busca una reacción emocional inmediata. En este sentido, la IA está jugando un papel dual: se utiliza para crear “chapuzas” virales o para inundar internet con contenido barato que influya en los propios modelos de lenguaje, especialmente en idiomas minoritarios donde hay menos fuentes contrastadas.

Daniel Iriarte

El caso de España y la estrategia de división

España no es ajena a este teatro de operaciones. Según Iriarte, se ha demostrado “forensemente una campaña en redes a favor de la independencia catalana” orquestada por actores externos. La táctica no consiste en inventar un conflicto, sino en detectarlo y amplificarlo. “Rusia no crea la campaña; detecta problemas y los amplifica. La manera de ser más grande de Rusia es hacer a los demás más pequeños, una estrategia para dividir a Europa y a la OTAN”. 

También señaló que en España existen más de 60 canales de Telegram articulados desde el entorno ruso, que apelan a audiencias de extrema derecha, explotando la narrativa de una supuesta superioridad moral frente a la “corrupción de Occidente”.

Rusia y China: dos modelos de desestabilización

Iriarte se refirió también a las diferencias entre las potencias. Mientras que Rusia busca el caos sistémico utilizando medios como RT para difundir mensajes contradictorios (por ejemplo, apoyando o criticando la inmigración, según le convenga, para fracturar a la audiencia local), China ha pasado de la mera censura a la experimentación agresiva.

“Durante mucho tiempo la estrategia china fue la supresión del discurso negativo, pero ahora vemos una convergencia con las narrativas rusas”, señaló Iriarte. Como ejemplo, citó el uso de vídeos falsos sobre una supuesta ayuda humanitaria china para Gaza, con la intención de proyectar una imagen positiva de Pekín frente a un “decadente Occidente”.

Ante este asedio, países como Francia están innovando con agencias como Viginum, dedicadas a identificar y señalar públicamente al actor estatal que se esconde tras cada campaña.

Texto: Abigail Campos / Fotos: Zaida del Río.

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