
La Universidad Antonio Nebrija se suma a la Semana Internacional de la Educación Artística 2026 (EDART), con diez de sus investigadores pertenecientes al grupo Estudios Transversales en Creación Contemporánea (ETCC) en el contexto de la convocatoria impulsada por la UNESCO, orientada a destacar el carácter estructural y transformador del arte y la cultura en todas las etapas formativas y en los distintos campos del saber.
En el contexto español, esta edición se articula a partir de una labor conjunta entre las Facultades de Educación de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Alcalá, en colaboración con la Asociación de Profesores de Dibujo de Madrid, dando lugar a una red de cooperación con entidades culturales y educativas de alcance estatal.
Bajo la pregunta eje ¿Qué significa ser humano? hemos organizado nuestra participación desde un enfoque académico para funcionar como dispositivos pedagógicos activos que articulan creación artística, pensamiento crítico y producción cultural como estrategias de indagación sobre la condición humana de manera perenne.
Las propuestas exploran ámbitos como la relación con el cuerpo, la voz, la vida comunitaria, la tecnología, transformación de materiales, inclusión, memoria afectiva y sostenibilidad, no solo como contenidos temáticos, sino como marcos metodológicos de experimentación en el aula. En este contexto, las propuestas se documentaran como “microrrelatos audiovisuales” concebidos como piezas breves de investigación-creación (3 minutos), destinadas a una difusión sostenida durante el evento, creandose así una narrativa expandida que dialoga con la comunidad universitaria, el entorno y nuestras líneas de investigación.
La incorporación a la Semana Internacional de la Educación Artística fortalece el compromiso de la Universidad Antonio Nebrija con una cultura académica que articula arte, conocimiento e investigación aplicada, promoviendo reflexión crítica, responsabilidad social y transformación cultural.
Carlos Moya organiza una performance de cuerpo y voz en base a la premisa «¿qué significa ser humano?». Se llevará a cabo a mediados de marzo de 2026 en la Universidad Nebrija y participarán en ella en torno a cinco estudiantes de primer curso del grado de Artes Escénicas.
El estudio de la voz no se puede desligar del uso que hacemos del propio cuerpo, ya que es nuestro instrumento de trabajo. Como tal, cada uno de nosotros sonará de un modo concreto. Somos instrumentos capaces de movernos en el espacio y a la vez emitir sonidos. También podemos ser fuente de sonido desde la quietud o movernos en total silencio.
La pregunta sobre la que se asienta este ejercicio de creación (“¿qué significa ser humano?”) acota y define el producto artístico final. La creatividad del artista tiene así una intencionalidad, una razón de ser que le lleva a descubrir formas y sonidos concretos en los que materializarse.
Estas partituras físico-vocales son trabajadas en clase, habitualmente, de manera individual y con un carácter muy abierto; es decir, cada alumno expresa, según su imaginación, aquello que desea compartir con el grupo. En esta ocasión, la premisa sobre la que trabajar es compartida, aunque seguirá siendo un trabajo personal.
En la muestra, podremos observar a unos cinco o seis seres humanos que se mueven en un espacio común y que, sin perder su unicidad, expresan un mismo ideal.
Ana Bayo. La propuesta parte de una reflexión profundamente humana: la importancia de cuidar a nuestros mayores y reconocer el valor emocional, cultural y afectivo que representan. Para ello, se invita a los estudiantes a realizar una intervención creativa en una falda confeccionada por ellos mismos, incorporando en el diseño un elemento cargado de memoria y simbolismo: un pañuelo de abuela. Este objeto, tan cotidiano y a la vez tan significativo, se convierte en el hilo conductor de una experiencia que conecta moda, identidad y humanidad. Quienes tengan la posibilidad de visitar a su abuela deberán hacerlo para solicitarle un pañuelo, generando así un encuentro intergeneracional que, muchas veces, la vida acelerada deja en segundo plano. Para aquellos que no tengan abuela, el ejercicio propone acercarse a una persona mayor de su entorno —una vecina, un familiar lejano, una conocida— para pedir una donación equivalente. En ambos casos, el gesto implica un acto de cuidado, escucha y reconocimiento hacia quienes han abierto camino antes que nosotros. La esencia del proyecto reside en destacar aquello que nos define como especie: nuestra capacidad para proteger y acompañar a los mayores. A diferencia de otros seres vivos, para quienes el cuidado se centra principalmente en la prole con el fin de asegurar la supervivencia, los seres humanos extendemos ese vínculo en sentido inverso, velando también por quienes nos dieron la vida o contribuyeron a nuestra formación. Este rasgo no solo nos distingue biológicamente, sino también cultural y éticamente. La intervención sobre la falda, por tanto, no es solo un ejercicio técnico o estético, sino una acción cargada de significado. El pañuelo incorporado en el diseño actúa como símbolo de memoria, gratitud y continuidad entre generaciones. Cada prenda resultante contará una historia única, tejida entre manos jóvenes y manos experimentadas. Al finalizar el proceso, se grabará un video que recogerá el resultado de las faldas creadas. Este registro no solo mostrará las piezas terminadas, sino también la sensibilidad, el respeto y la intención humana que dieron origen a cada una de ellas, convirtiendo el proyecto en un homenaje visual al valor del cuidado y la memoria.
Alejandra Prieto. Este taller propone explorar la pregunta “¿qué significa ser humano?” desde la práctica escénica, no desde la teoría. No se trata de definir el concepto, sino de descubrirlo a través de la acción, la necesidad y la relación con el otro, y explorar quién es ese otro humano.
A partir de situaciones sencillas de improvisación, los estudiantes trabajan con necesidades concretas en un espacio compartido: necesitar ayuda, decidir si ayudar, pedir, ignorar, protegerse o exponerse. Desde ahí, aparece la escucha real y la respuesta viva al comportamiento del compañero. La emoción y el sentido no se buscan, sino que surgen como consecuencia de lo que ocurre en escena. El enfoque se apoya en principios de Stanislavski, donde el actor actúa en circunstancias dadas con un objetivo claro, y en Meisner, poniendo el foco en la presencia y la relación con el otro. Durante el trabajo, se hace visible que ser humano no es solo cuidar o empatizar. También es necesitar, dudar, fallar, mirar hacia otro lado y elegir. El teatro, más que ningún otro ámbito, es un lugar de reconocimiento del otro, el espectador se sienta para mirar, escuchar y sentir, compartir e incluso participar durante un tiempo determinado, lo que sucede delante de sus ojos, de forma consciente y deliberada. Sin el público y sin el actor/actriz, no hay teatro. Puede que sea uno de los actos más humanos que podemos realizar. ¿Se es humano porque se tiene conciencia de uno o porque se tiene conciencia del otro?
Este taller evita mostrar modelos ideales de conducta y permite que aparezcan comportamientos humanos reales, que después pueden ser observados y pensados colectivamente. En algunos momentos, surge la palabra a partir de la acción con frases como: “Somos humanos cuando…” Estas no funcionan como definiciones, sino como impulsos nacidos de la experiencia vivida.
El objetivo no es encontrar una respuesta única, sino ampliar la mirada e indagar dónde y cómo lo humano se revela.
Leyson Ponce. La propuesta que desarrollaré con estudiantes de la asignatura Educación Corporal III, en Artes Escénicas, es la respuesta encarnada a la pregunta “¿qué significa ser humano hoy en día?”, desplegándose en la acción como un eje que estudia el gesto como unidad y sentido de una acción compositiva que permita reconocer su potencia semiótica, afectiva y relacional. A partir de prácticas lúdicas y de exploración textual, trabajaremos el gesto como impulso kinestésico: se desplazado y reconfigura entre un grupo que alrededor de una mesa crean una estructura rítmica con carga simbólica traducida en dinámicas corporales. La fragmentación del cuerpo operará como estrategia dramatúrgica y epistemológica: las extremidades superiores asumirán la dimensión del ser humano, su voluntad, su deseo, su capacidad de agencia. Esta disociación funcional permitirá investigar cómo lo humano se negocia constantemente con su contexto. Cada participante creará un fragmento de humanidad, configurando una cartografía escénica colectiva donde emerjan fricciones, alianzas, indiferencias y cuidados. Observaremos cómo la naturaleza humana se manifiesta en esos microencuentros gestuales: en la calidad del contacto, en la resistencia, en la escucha y en la organización espacial. El proceso priorizará la observación reflexiva, el análisis del movimiento y la construcción de una dramaturgia corporal que haga visible, a través del gesto, las tensiones contemporáneas entre humanos encerrados en una acción performativa
Antonio Sierra. La participación de la asignatura de Canto se concibe como una oportunidad privilegiada para reconocer la importancia del arte en la educación, especialmente cuando se busca una formación integral que ayude a construir comunidades más creativas, sensibles e inclusivas. Bajo el eje temático “Qué significa ser humano”, la asignatura aporta una dimensión expresiva única que permite explorar la identidad, la emoción y la convivencia a través de la voz.
La actividad es organizada por el grupo de investigación de Estudios en Creación Contemporánea, en colaboración con el profesor de la asignatura Fundamentos del Canto. Se ha llevado a cabo como parte de una actividad dirigida de creación de un Vídeo Musical, explorando cómo las calidades vocales influyen en la interpretación de una obra musical mientras interpretan una canción y favoreciendo la reflexión individual como su experimentación sonora.
Pablo Álvarez de Toledo.
En la asignatura del Grado de Bellas Artes de la Universidad Nebrija «El dibujo artístico y figura humana» el profesor Pablo Álvarez de Toledo integra el proyecto ¿Qué es ser humano?, una actividad a modo de pregunta que invita a los estudiantes a reflexionar, a través del dibujo, sobre la esencia de la condición humana, en un momento histórico marcado por la irrupción de la inteligencia artificial, la hiperconectividad y el cuestionamiento mismo del ser humano, de lo que le define.
A través del dibujo artístico, los estudiantes propondrán una representación libre y subjetiva que responda a la pregunta del reto ¿Qué es ser humano?, creando imágenes sugerentes y una reflexión acerca de su propia humanidad.
Este proyecto, además, quiere abrirse a otro entorno educativo con el fin de fomentar un dialogo entre estudiantes de diferentes edades y niveles educativos. En colaboración con el Colegio Santa María de los Rosales, en Aravaca, Madrid, alumnos de primaria y secundaria guiados por sus profesoras de plástica, trabajarán en el aula de manera simultánea a los universitarios, abordando la misma pregunta: ¿Qué es ser humano? El objetivo final del proyecto será juntar los trabajos de los estudiantes universitarios y los de los colegiales, generando un diálogo intergeneracional no solo sobre sobre las diferentes miradas, sensibilidades y respuestas que la cuestión suscita, sino también sobre la propia educación artística, paraguas bajo el cual esta iniciativa se enmarca.
El proyecto busca trascender los límites del aula, conectar niveles educativos y fomentar una reflexión colectiva sobre la representación del ser humano.
Luis Garciga.
Inteligencia Estética: Episodios difusos para acompañar la apariencia humana. (Documentación de los episodios 12 y 13.)
Esta actividad artística y pedagógica se desarrolla como un proceso en episodios que acompaña al estudiantado desde la reflexión discursiva hacia territorios experimentales, sensibles y performativos. Está concebida para alumnos de 4to curso de Bellas Artes dentro de la asignatura de Taller de Proyectos de Creación Contemporánea.
Esta estructura dialoga con la doble genealogía histórica de los conceptos de inteligencia y estética: desde la inteligencia racional platónica y aristotélica asociada al nous y a la facultad abstractiva, hasta la estética como conocimiento sensible propuesta por Baumgarten y la experiencia perceptiva encarnada que más tarde desarrollará Kant en el juicio estético.
En los episodios 1–9, se trabajan los fundamentos de la creación contemporánea: investigar desde el arte, producir títulos y statements, distinguir entre registro académico y artístico y comprender cómo los materiales —bocetos, detalles, decisiones formales— generan sentido. Este tramo inicial permite al estudiantado contrastar su creatividad con la producción algorítmica, evidenciando la diferencia entre una inteligencia estadística basada en el procesamiento de información —heredera del cognitivismo y presente en la IA— y modos de pensamiento humano que teorías como las inteligencias múltiples (Gardner) o la inteligencia emocional (Goleman) ampliaron hacia dimensiones afectivas, culturales y corporales.
Con el episodio 10, la actividad se convierte en práctica artística. Elaborar un statement que la IA no pueda prever activa intuición, afectividad y subjetividad, resonando con tradiciones estéticas que van del Romanticismo a la fenomenología de Merleau-Ponty. La Inteligencia Estética (IE) aparece aquí como un modo de conocimiento que no responde a “¿qué significa ser humano?”, sino a ¿qué sentido tiene ser humano?, entendiendo el sentido como aquello que emerge de la experiencia vivida, la resonancia sensible y la conciencia situada.
En el episodio 11, el título se convierte en gesto perceptivo. El episodio 12 transforma ese título en onomatopeya, desplazando el lenguaje hacia registros preverbales y corporales cercanos a la estética asignificante de Deleuze y Guattari. El episodio 13 —un statement en lenguaje inexistente— activa modos no discursivos del sentido propios de la tradición fenomenológica y de prácticas experimentales contemporáneas.
MUY IMPORTANTE: Estos dos episodios (12 y 13) son los únicos presentados como obra en video, enfatizando su dimensión performativa y sonora.
El episodio 14 sintetiza el proceso: la onomatopeya se vuelve obra, el gesto se vuelve statement, y el proyecto se espacializa. Así, la IE se manifiesta como vía para pensar lo humano desde la sensibilidad, la percepción y la presencia.
Amaya Hernández.
La actividad propuesta por la docente Amaya Hernández, doctora en Bellas Artes, se enmarca en el estudio teórico y práctico de la fotografía documental contemporánea. Tras una sesión dedicada a la evolución histórica del género —desde el humanismo visual de Magnum Photos hasta los planteamientos conceptuales y tipológicos de la Escuela de Düsseldorf representada por Bernd Becher y Hilla Becher, así como por autores como Andreas Gursky y Thomas Struth— se plantea una experiencia de investigación visual situada en el contexto urbano de Madrid. El eje conceptual de la actividad se articula en torno a la pregunta “¿Qué es ser humano?”, que los estudiantes deberán responder exclusivamente mediante imágenes. Durante una semana, cada alumno recorrerá la ciudad con el objetivo de construir una serie fotográfica que explore las múltiples dimensiones de lo humano: identidad, vulnerabilidad, colectividad, memoria, trabajo, cuerpo y formas de habitar el espacio urbano. La propuesta enfatiza que la representación de lo humano no se limita a la figura o el retrato, sino que puede manifestarse a través de huellas, gestos, espacios, relaciones o ausencias.
Metodológicamente, la actividad integra investigación, producción y edición. Los estudiantes deberán generar un conjunto amplio de imágenes y, posteriormente, realizar un proceso de selección crítica para presentar una síntesis coherente en el aula. La fase final consistirá en una puesta en común y debate colectivo, donde se analizarán las decisiones formales, narrativas y éticas adoptadas, estableciendo vínculos con los referentes históricos estudiados.
Desde una perspectiva pedagógica, el ejercicio busca articular teoría y práctica, fomentar una mirada crítica sobre el entorno cotidiano y comprender la fotografía como herramienta de reflexión cultural. Asimismo, se subraya la importancia de la edición como acto discursivo fundamental, capaz de transformar la acumulación de imágenes en un posicionamiento conceptual. La actividad, por tanto, no solo propone una práctica artística, sino una experiencia de pensamiento visual que problematiza las formas contemporáneas de representar y habitar lo humano.
Luna Paredes.
El ser humano es eminentemente teatral. No todos los seres humanos hacen teatro, pero todos tienen la potencialidad para hacerlo. En palabras de Boal: «El teatro nace cuando el ser humano descubre que puede mirarse a sí mismo y, a partir de ese descubrimiento, empieza a inventar otras maneras de obrar». Las personas tenemos la capacidad de mirarnos para reformularnos y, para ello, nos expresamos desde la imaginación, la creatividad, la pasión, la vulnerabilidad o el equívoco.
Frente a un mundo individualista e invadido por la inteligencia artificial (‘que ejecuta operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico’, según la RAE), reivindicamos un modelo de sociedad que apueste por aquello que nos devuelve a nuestras raíces: ser seres humanos. El teatro, en este empeño, juega un papel fundamental, porque nos vincula al otro en presente y porque nos permite explorar nuestras emociones y pasiones.
Para investigar esta cuestión se ha desarrollado un proyecto de investigación con estudiantes. Partiendo de unas premisas (un fragmento de la obra teatral La gaviota y una silla), dieciocho alumnos debían elaborar una propuesta artística y registrarla en vídeo. Los resultados evidencian la excepcionalidad de cada individuo, su capacidad creativa, su necesidad de cooperación, su desarrollo imaginativo, su reflexión crítica y, sobre todo, su necesidad de transmitir emoción. Cada propuesta abre universos artísticos que nacen del impulso personal de contar algo desde lenguajes como la danza, el rap, el teatro o el videoarte.
Tal vez la IA podría generar dieciocho propuestas diferentes con estas mismas premisas, pero definitivamente no podría hacer varias cosas que el ser humano sí. No podría equivocarse: los alumnos no dicen el texto perfecto, porque sienten la necesidad de introducir o modificar algunas partes. No podría hacerlo ayudada de otros compañeros. Y, desde luego, no podría emocionarse mientras crea.
La participación supone el visionado de un vídeo resumen con las propuestas de los alumnos, junto a una ponencia por parte de Luna Paredes, que explicará las características principales del teatro como herramienta para construir una sociedad más humana y menos individualista
Nerea Lovecchio.
“A carta cabal”
En un mundo que avanza a una velocidad que a veces nos deja atrás, esta muestra explora los pliegues invisibles de la espera, la ausencia y la identidad. Los/as estudiantes han construido un proceso de creación dramática que parte de la investigación del personaje como eje vertebrador: cuerpos que se detienen, voces que buscan su lugar y presencias que se sostienen en el borde del tiempo.
Inspirados en referentes artísticos como La última cena de Leonardo da Vinci, los intérpretes se han interrogado sobre aquello que permanece inmóvil mientras todo cambia. ¿Qué ocurre en ese instante suspendido? ¿Quiénes somos cuando esperamos? ¿Qué identidades se construyen —o se desdibujan— en los silencios?
La pieza es el resultado de un profundo trabajo teórico-práctico donde cada alumno/a ha investigado la potencia simbólica de la imagen, el gesto y la composición.
“Bajo la piel”
Esta pieza se construye desde el cuerpo como origen. Los/as estudiantes han desarrollado un proceso de creación de personajes a través del teatro físico, entendiendo la acción como motor del sentido y el gesto como revelación de la identidad escénica.
Inspirados en referentes fundamentales como Jerzy Grotowski, Yoshi Oida, Julia Varley y Eugenio Barba, los intérpretes han atravesado un entrenamiento riguroso donde la presencia, la energía y la organicidad del movimiento se convierten en herramientas de exploración. El personaje no nace de la psicología, sino del impulso: del cuerpo que recuerda, resiste, vibra y se transforma.
Cada creador/a ha investigado desde su propio “cuerpo en estado de pregunta”, transitando por dinámicas de vaciamiento, acciones físicas, partituras corporales y composición espacial. El resultado es una dramaturgia que se construye en tiempo real, donde la escritura escénica es fruto del diálogo entre técnica, intuición y escucha.


