Club de Mentores de Derecho

Un alumno, un mentor: Derecho en la Universidad Nebrija

El departamento de Derecho de la Universidad Nebrija ha puesto en marcha la segunda edición del Club de Mentores en el que los alumnos del primer curso del Grado en Derecho tendrán la oportunidad de estar en contacto con grandes profesionales del sector de la abogacía para que les acompañen durante toda su carrera universitaria.

Cuarenta abogados y socios de empresas y bufetes como Écija, Banco Santander, Ponce de León, Ontier, Garrigues, Ferrovial, Dávila Abogados, Colegio de Procuradores de Madrid o López-Rodó Abogados, entre muchas otras, formarán parte de esta segunda edición del Programa de Mentorización tras el éxito del curso pasado. Los primeros contactos entre mentores y mentorizados comenzarán en la segunda quincena de marzo y se reunirán presencialmente con los alumnos al menos dos veces al semestre.

Cada alumno tendrá un mentor que será su guía y orientador durante los cuatro años de formación en la Universidad Nebrija. El mentor le ayudará a desarrollar su camino, a descubrir su vocación y sus potenciales oportunidades. Esta unión entre alumno y mentor ayudará a los próximos egresados a comenzar su carrera profesional en el sector. Los alumnos escogen a su mentor según la experiencia profesional de este último, iniciando así el camino profesional al que se quieren dirigir.

Ester Mocholí, directora del departamento de Derecho, ha reunido hoy a los mentores para dar comienzo a esta nueva edición y ha explicado que el objetivo del Programa de Mentorización es “ir un paso más allá en la formación de los alumnos”. Durante sus estudios de grado, los alumnos adquieren las competencias necesarias para ejercer su profesión, “pero queremos que tengan también la capacidad de adaptación al cambio, determinación de la vocación como jurista, abogado, funcionario público, consejero, emprendedor u otras muchas opciones profesionales que se le presentan al futuro graduado en Derecho”, ha asegurado Mocholí.

Para los mentores, la directora del departamento también ha dicho que se trata de “devolver a la universidad lo que un día hizo por nosotros” y que el programa está pensado para que no suponga una carga extra de trabajo, sino una experiencia excepcional también para los mentores.

Esta segunda hornada de mentores cuenta con nombres como Francisco Javier Silván Rodríguez, socio de Ontier; el abogado penalista José Aníbal Álvarez; el abogado y profesor de Derecho Constitucional de la UCM José Carlos Cano Montejano; Isabel María Romero Lucas, Jefa de la Asesoría Jurídica de la Subdirección General de Personal Civil del Ministerio de Defensa; Javier Jiménez-Ugarte, Embajador de España y Of Counsel de López-Rodó Abogados; la manager de Écija Ana Parés López de Lemos; Cristina Fernández, socia del Estudio legal Vallehermoso y letrada de la Rota; Germán Ramos Ruano, jurista del Consejo de Ministros de la Unión Europea; Pedro García Cifo, General del Ejército del Aire y Subdirector General de Enseñanza Militar, entre muchos otros.

Enrique Fernández, vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado ha asegurado que este programa es “de una trascendencia fundamental para los alumnos de la Universidad, es un hito en su formación”. El vicerrector ha explicado que “la estrecha vinculación que se crea va más allá de lo que se puede transmitir en un aula”. Fernández ha querido dar las gracias a todos los profesionales que “se han comprometido con los alumnos” y ha celebrado que “las futuras generaciones de abogados contarán con una preparación más acorde a las necesidades de la sociedad”.

Para conocer de primera mano cómo es el trabajo que realiza un mentor, Inmaculada Herranz, socia de derecho laboral en PwC, ha compartido con los nuevos mentores su experiencia, que comenzó el curso pasado en la primera edición: “Ha sido una experiencia maravillosa encontrar la ilusión de gente que empieza la universidad con miles de ideas”. Herranz ha encontrado en el programa “un terreno donde plantar lo mejor de nosotros y sacar provecho de lo mejor de ellos”. La abogada en ningún momento ha sentido que tuviera que hacer un esfuerzo extraordinario porque los alumnos están volcados con el proyecto y “nuestra labor es escucharles activamente, escuchar qué quieren hacer y apoyarles, darles instrumentos con los que seguir su camino, según nuestra experiencia”. Como resumen, Inmaculada Herranz ha calificado el programa como “una experiencia gratificante en la que salimos ganando ambas partes”.

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