“Ningún problema que agita la vida política y social tiene su origen en la Constitución”

Miquel Roca, abogado, exdiputado y uno de los siete ponentes de la Constitución Española, se adelantó a la conmemoración del 41º aniversario de la carta magna, aprobada en referéndum el 6 de diciembre de 1978, con una clase magistral organizada por la Facultad de Ciencias Sociales, en concreto por el Departamento de Derecho, de la Universidad Nebrija. Bajo el título La Constitución y su vigencia como norma fundamental de convivencia, Roca defendió la buena salud de la Constitución, que “hoy es más una garantía que una generación de problemas”. A su juicio, “fue un acierto y una necesidad imperiosa haber podido definir un marco en el que todos y cada uno de nosotros ha sabido ejercer nuestros derechos, y esto hoy no se valora”.

En un discurso basado en el reconocimiento y los valores “fundamentados y sólidos” de la vigente carta magna, Roca admitió que puede mejorarse, pero también que “ninguno de los problemas que agitan la vida política y social española tiene su origen en la Constitución”. Ante los críticos y los que esgrimen que ellos no habían nacido cuando entró en vigor, el fundador del despacho Roca Junyent les pidió “propuestas alternativas” y no “un lenguaje confuso” porque “lo que quieren no es reformar la Constitución, sino librarse de ella”.

Al final de su exposición, se dirigió a los jóvenes que, junto a las autoridades académicas de la Universidad Nebrija, como Fernando Tomé, vicerrector de Estudiantes y Empleabilidad, y Ester Mocholí, decana de la Facultad de Ciencias Sociales, -presentes en la mesa presidencial- llenaban la biblioteca del Campus Madrid-Princesa: “El gran éxito de la democracia es que no valoréis la libertad que tenéis”. En este marco normativo, “sin necesidad de percibir ese esfuerzo de generaciones”, Roca les recordó que “no debéis olvidar que la libertad es muy frágil, fragilísima, pero aprender a vivir con ella es más difícil que ganarla”. Defendiendo la Constitución como el legado de la libertad o el legado de la Transición, considero que “sería un lujo pecaminoso ponerla en riesgo porque nadie tiene derecho a arriesgar este inmenso patrimonio”.

En su clase magistral, que intentó desvincular de “una homilía de domingo”, Roca aconsejó a los alumnos de Derecho celebrar el 41º aniversario de la Constitución “en pleno desbarajuste” y percatarse de “que esto funciona y de que depende de nosotros mismos para que siga funcionando”. En este sentido, aprovechó la inauguración de la Cumbre del Clima de Madrid para pedir a los jóvenes que, igual que protestan contra la contaminación de la Tierra, se posicionen a favor de la Constitución “para que nadie perjudique la libertad que hemos heredado”.

“Ya no la cambio”

Roca, que asignó a todos los ciudadanos, y no solo a los siete ponentes históricos, el título de “padres de la Constitución”, reiteró su mensaje desde el estrado universitario: “Suscribo de arriba abajo esta Constitución, enterita. Yo no voy a revisar mi posición a mi edad, ya no la cambio”.  Tanto a él como a Miguel Herrero de Miñón –los dos únicos ponentes vivos- “nos invitan a las universidades del mundo entero para explicar la Transición, pero, aunque ya no voy fuera, pongo mucho entusiasmo en su defensa” en cualquier foro. “Fue fantástico; no he hecho nada más importante –en el terreno profesional- en mi vida”.

Asimismo, quiso poner en valor el periodo de vida de la Constitución Española: “Jamás en la Historia de España hemos garantizado un periodo de normalidad constitucional tan largo y solvente”. Roca rememoró el momento en el que las fuerzas políticas deciden elaborar una Constitución “para dar respuesta a nuestra propia incapacidad histórica y sentar las bases de la convivencia”. Por encima de valoraciones políticas y sociológicas, Roca planteó con una anécdota lo que les estaban exigiendo en ese momento los ciudadanos españoles. El exdiputado había informado al presidente de Cataluña Josep Tarradellas de los debates sobre las ponencias constituyentes. Salió de madrugada del Palau de la Generalitat y un hombre se le acercó. Viendo su “expresión de susto”, le espetó: “Tranquilo señor Roca, vengo a decirle que esta vez esto tiene que salir bien”. Para Roca, “este señor no sabía nada sobre el artículo 44 ni el 63 pero definió lo que nos estaban exigiendo los ciudadanos españoles; no podíamos defraudar la enorme voluntad y exigencia de los españoles, porque nos reclamaban acuerdos, pactos y una capacidad para generar un futuro de libertad”.

Por otra parte, Roca enumeró los cinco aspectos fundamentales a los que intentaron dar respuesta con la redacción de la Constitución: la forma de Estado, la “larga” lista de derechos y libertades, una “buena” división de los poderes, la descentralización del poder del Estado y la decisión del Tribunal Constitucional como el organismo sobre el que recae la última palabra en la interpretación de la Constitución. Respecto al primer punto, Roca estimó que “lo fundamental era devolver la soberanía al pueblo, la forma era secundaria”. En un momento en que “la gente pide que la Corona intervenga”, el exdiputado se planteó la siguiente pregunta: “¿Pero no nos habíamos puesto de acuerdo para que no interviniera para nada, para que su grado de espontaneidad no pasara de la sonrisa?”. Y dejó la respuesta: “Se necesita mucha imaginación para decir que la monarquía ha generado un problema real a los ciudadanos”.

En la aceptación de la monarquía parlamentaria como forma de Estado, Roca subrayó el acierto histórico de esa decisión y valoró la posición de los partidos republicanos, que demostraron una “enorme capacidad de pacto”. En su opinión, “hay que entender que, cuando se construye entre todos, no se construye sin renuncia”.

Debate abierto

Respecto a la lista de derechos y libertades, el abogado y Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid explicó la necesidad de disponer de “un título extenso para decirles a los ciudadanos que en la Constitución está todo” y que “no hay ninguna situación jurídica que no encuentre apoyo” en estos derechos y libertades. “Cuando consagramos los valores fundamentales de la Constitución, estábamos introduciendo en nuestro ordenamiento jurídico el pluralismo, que significa tolerar al discrepante y exigir el pacto”, dijo.

Roca, en el tema de la división de poderes, señaló el debate “abierto” entre el autogobierno del poder judicial o el sistema actual con el control político. “En 1977 no podíamos hacer otra cosa que lo que hicimos, hubiera sido un grave error operar de otra manera; era fundamental que el poder judicial tuviera una vinculación con la expresión de la voluntad y la soberanía popular”, afirmó a la vez que apostaba por arreglar estas tensiones “con buenas prácticas parlamentarias”.

Tras aludir al sistema electoral, en el que “prima el papel de los partidos políticos”, como “lo más difícil de resolver en la práctica democrática, porque siempre se habla de él, pero nadie se atreve a modificar”, Roca se acercó “con sinceridad y riesgo” al siguiente de los aspectos esenciales de la Constitución: “España vivía un enorme deseo de descentralización del Estado. Lo defendí y lo defiendo, yo no puedo negar a nadie el derecho que quiero para mí. Funcionó desde un punto de vista de la eficiencia administrativa y del arraigo democrático”. Sobre el papel de la Cámara Alta en el juego político, Roca reconoció que en aquel momento histórico “no teníamos experiencia; quizás dibujamos un Senado como una segunda instancia de corrección gramatical, normalmente no tiene un papel de representación territorial”. De esta manera, apostó por una función “más articulada” del Senado, lo que “permitiría un diálogo interterritorial no solemne y favorecería la comprensión y el respeto”.

Los dos interlocutores de Miquel Roca, Fernando Tomé y Ester Mocholí, también tomaron la palabra en este acto académico. Mientras el primero esbozaba un perfil personal del invitado y le recordaba su cita de “La Constitución no es una letra, es música”, la segunda, en uno de sus primeros actos como decana de la facultad de Ciencias Sociales, tildó a Roca como “hombre polifacético, de Estado, de consenso, excelente abogado y profesor magnífico –condición que lleva en su ADN a pesar de no ejercer ya en las aulas-”. La intervención del abogado y exdiputado finalizó con la rúbrica de tres ejemplares de la Constitución Española para la biblioteca de la Universidad Nebrija.

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