“La palabra exacta es la distancia más corta entre dos personas”

Mar Castro, doctora en Comunicación y profesora del Grado en Comunicación Corporativa, Protocolo y Organización de Eventos y del Máster en Organización y Dirección de Eventos de la Universidad Nebrija, pone en marcha el curso MOOC “Oratoria en entornos digitales”, organizado por Global Campus en la plataforma MiríadaX. La inscripción está abierta hasta el 5 de febrero.

Ponente en congresos de comunicación y protocolo en España y Latinoamérica, y colaboradora en medios de comunicación, revistas y bitácoras especializadas, Mar Castro convence a los que creen que nunca podrán hablar en público; “ese es el mayor mito que existe”. Entre sus ideas, defiende un uso de la tecnología “óptima” que favorezca nuestra marca personal. La comunicadora lucense hace hincapié en la vertiente digital, pero sin olvidar el contacto real entre las personas.

Pregunta: ¿Por qué nos parece extraña la relación entre ´oratoria´ y `digital´?; ¿son dos términos tan opuestos como parece?

Respuesta: A diario interactuamos a través de pantallas de teléfonos inteligentes, tabletas y ordenadores. Como oradores, tenemos que ser conscientes de que la Red permite la difusión masiva, veloz e indiscriminada de la información, las ideas y el conocimiento. En los escenarios digitales, las barreras físicas, geográficas, espaciales y temporales se difuminan. Para destacar en un entorno dominado por la infoxicación, debemos ofrecer una charla excelente que nos permita singularizarnos y conectar emocionalmente con nuestro público objetivo.

La oratoria digital es una realidad de todas las personas que empleamos la tecnología para relacionarnos y comunicarnos. Hacer un buen uso de la misma, adecuado y óptimo, permite diferenciarnos y gestionar de forma óptima nuestra marca personal.

P: ¿Por qué cree que “existimos en torno a las palabras”? ¿No somos sin comunicar?

R: Siempre estamos comunicando, no podemos no comunicar. Comunicamos cuando hablamos y cuando callamos. Comunicamos cuando estamos quietos o en movimiento. Comunicamos cuando gesticulamos o cuando nos mantenemos estáticos. Siempre estamos comunicando.

Existimos en torno a las palabras, son el medio más importante de transferencia de información y de contacto personal. La eficiencia de la comunicación depende de la elección de las palabras que pronunciemos. Las palabas crean y transforman emociones.

La palabra exacta es la distancia más corta entre dos personas.

P: Empatía, espontaneidad, entusiasmo, convicción, frescura… ¿tenemos en cuenta estos aspectos a la hora de exponer una idea o un proyecto?

R: Son elementos determinantes en el éxito de la intervención. Al igual que lo son la naturalidad, la humildad y la pasión.

Como oradores debemos emplear un lenguaje, preciso, optimista y directo. Sonreír –de reconocidos efectos positivos- siempre que el tema que se aborde, el contexto y la audiencia lo aconsejen.  Ser dinámicos en nuestra intervención: ritmo, entonación, volumen, velocidad y silencios juegan un papel fundamental. Ofrecer una mirada que conecte con la audiencia y dar vida a la exposición con unas manos expresivas, libres de barreras.

P: ¿Cómo se trasladan todos estos valores a un entorno digital? ¿Son importantes los recursos audiovisuales para conectar con la audiencia?

R: La comunicación que realizamos a través de una pantalla, al igual que la que mantenemos en un entorno físico, revela nuestra personalidad. En la oratoria digital ofrecemos un lenguaje sencillo y fácilmente comprensible; hablamos con seguridad; introducimos el humor, cuando el tema lo permite; sonreímos con franqueza; mostramos el conocimiento con naturalidad, compartiéndolo con “amigos” que están al otro lado del cristal; hablamos más despacio, introduciendo silencios, a un volumen medio; miramos a nuestro interlocutor dirigiendo la mirada a la cámara y, gesticulamos de forma contenida. El plano medio es el habitual en este tipo de exposiciones orales digitales.

La comunicación visual es un elemento fundamental en la oratoria, somos seres visuales. Recordamos mejor palabras e imágenes juntas que de forma aislada.

Las imágenes aportan unidad, fuerza y veracidad a la información textual que se ofrece. Mejoran la comprensión, logran influencia e incitan a la acción.  Las imágenes generan emociones.

P: ¿Es el arte de escuchar uno de los menos practicados? ¿Cómo podemos desarrollar esta destreza?

R: La escucha facilita el acceso al conocimiento, al aprendizaje y al entendimiento.

Escuchar permite conocer de dónde procede el sonido, localizar la fuente, facilita la comprensión, genera un clima de confianza, minimiza los conflictos, reduce las diferencias de criterios, concede tiempo para pensar, estimula la cooperación entre los participantes en una conversación y favorece la humildad.

Sin escucha no hay comunicación. “Escucha, serás sabio” es una máxima que suelo recomendar.

La escucha, al igual que la oratoria, es una habilidad que se adquiere y desarrolla. Hay varios métodos efectivos que podemos poner en práctica:

– escuchar el silencio en escenarios tranquilos y escenarios alegres;

– distinguir los sonidos que nos acompañan en situaciones habituales: caminando hacia el trabajo, en la parada del bus, a la salida de la universidad, etcétera;

– conocer las posiciones que facilitan la escucha (cada persona tiene la suya): de pie con las piernas abiertas, de pie con los brazos sueltos, de pie con un pie adelantado, sentado con las piernas sin cruzar, etcétera.

La calidad de las relaciones que se establecen entre las personas se mide por la escucha que se dedican.

P: ¿Qué mitos tenemos que derribar a la hora de hablar en público en la realidad y a través de una pantalla?

R: ¡Nunca podré hablar en público! Es el mayor mito que existe. Todas las personas podemos convertirnos en buenos oradores si seguimos un camino de tres pasos:

  1. Querer hablar en público, desearlo de corazón, no por obligación, recomendación o por interés.
  2. Formarse, adquirir conocimientos y técnicas que permitan desarrollar la habilidad a través de cursos, charlas, libros, videos, etcétera.
  3. Practicar, practicar y practicar, en escenarios y contextos diversos y distintos.

Otro mito es la posibilidad de eliminar el miedo a hablar en público. Es frecuente encontrar reclamos comerciales con este objetivo. El miedo se CONTROLA, no se elimina. Siempre está al acecho para, en momentos de flaqueza- debilidad, nerviosismo, etcétera- aparecer con fuerza. Existes varios métodos efectivos para controlarlo. Hay dos que me fascinan, y son tan eficaces como determinantes para el éxito de una charla, con independencia del contexto físico o digital en el que se realice: la sonrisa franca y genuina, y el conocimiento del tema que se aborde.

P: ¿Por qué cree que el pensamiento creativo y crítico, junto a la confianza y la responsabilidad son condiciones indispensables en un orador?

R: Un orador debe presentar su charla de forma creativa, adaptada a la temática que aborda, la audiencia a la que se dirige, el espacio o escenario donde se ofrecerá y la hora a la que se produzca (la última hora de la mañana y la primera de la tarde demandan mayor dinamismo).

La confianza del orador -dada por el conocimiento del tema y de la audiencia, el ensayo, la concreción del tipo de discurso a ofrecer y la estructura que adopta- se manifiesta en forma de seguridad, y la seguridad incrementa la naturalidad del orador.

Somos responsables de nuestras palabras, nos representan. Hablan de nuestros valores, creencias, sueños, intereses, etcétera. Palabras y acciones deben ir de la mano, ser coherentes y reforzarse mutuamente.

P: Conocer a tu audiencia, crear una buena ventilación en la sala… ¿qué otras acciones igual de solapadas no acometemos a la hora de comunicar?

R: Conocer a tu audiencia –edad, intereses, formación intelectual, procedencia geográfica, etcétera- es una premisa fundamental para ofrecer una charla adaptada a sus conocimientos e intereses.

Una sala bien ventilada, que cuente con la temperatura adecuada (en torno a los 21 grados), con asientos cómodos (lo suficiente para aguantar horas sentado, pero sin que propicie gran relax) y luz, natural y artificial, que permite visualizar claramente al orador, a los asistentes y las acciones que se produzcan en el espacio facilitan la integración, interacción y satisfacción.

Es recomendable hacer referencia al sector de actividad, lugares de interés geográfico, costumbres y tradiciones, etcétera, de las personas que conforman nuestra audiencia.

P: ¿Qué opina de los cursos MOOC, son un acceso fácil e interesante para adquirir destrezas y conocimientos?

R: Los cursos MOOC son una valiosa oportunidad al alcance de todo aquel que quiera incrementar sus conocimientos, con información de calidad y actualizada, en temáticas diversas. De esta forma, cualquier persona puede desarrollar de forma rápida, cómoda y fácil habilidades y competencias claves en la realidad laboral del siglo XXI.

P: Algo más que quiera añadir….

R: Defiendo tres claves para ser un orador eficaz:

  1. Escoger las palabras precisas, cuidando los detalles y los matices.
  2. Mirar a todas las personas presentes, que noten que las miras a los ojos (si están situadas cerca) o a su zona o sector (si la sala es amplia).
  3. Reforzar el mensaje con las manos, en función del contexto (físico o digital) y del tipo de discurso que se ofrezca (caminando por el escenario, tras un atril, sentado frente a la audiencia o tras una mesa) la gesticulación varía.

Palabra, mirada y manos forman un trío ganador. Si le añadimos una sonrisa (mejor varias), somos humildes y comunicamos con pasión, ¡brillaremos!

Javier Picos Martín

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