Los expertos exigen el respeto de los derechos humanos en las políticas migratorias

En la actualidad, según Naciones Unidas, hay unos 281 millones de migrantes en todo el mundo. Si bien esto supone tan solo el 3,6 % de la población a escala global, las migraciones plantean desafíos de diversa índole. Para contribuir al debate, pero también, a la generación de políticas y de leyes “que garanticen el respeto de los derechos más fundamentales”, la Universidad Nebrija presentó la nueva Cátedra Global Nebrija-Santander de Migraciones y Derechos Humanos, dirigida por Diego Acosta, catedrático en Derecho Europeo y de Migraciones de la Universidad de Bristol.

La recién estrenada Cátedra, que programó su acto inaugural en el Campus de Madrid-Princesa, contó con la participación de Felipe González Morales, antiguo Relator de Naciones Unidas para los Derechos de los Migrantes (2017-2023) y profesor de la Universidad Diego Portales de Santiago de Chile); Elspeth Guild, catedrática de Derecho de la Universidad Queen Mary (Londres) y catedrática Jean Monnet ad personam, y María Jesús Herrera, jefa de la Misión de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) en España. Todos aludieron al Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, firmado en 2018 por la mayoría de los Estados miembros de las Naciones Unidas en una Conferencia Intergubernamental en Marrakech (Marruecos), como una referencia en esta materia que por primera vez fija la migración como un asunto multilateral.

Camino “muy largo” por recorrer

Sobre el Pacto, “un paso sin precedentes para reforzar el multilateralismo en migración”, Felipe González Morales precisó que en el tema de derechos humanos “no hace aportes significativos salvo algunos puntos como el enfoque de género”. Reconociendo que abordar la migración “no es nada fácil desde el punto de vista jurídico” y que “queda un camino muy largo” por recorrer para “dar vigor” al Pacto, el profesor de la Universidad Diego Portales puso el acento en la tensión entre seguridad y derechos humanos, que “concierta una gran parte de los temas migratorios actuales”, por ejemplo, las devoluciones “en caliente”, el tráfico de migrantes y la trata. Estos dos últimos aspectos “en muchos países se usan de manera indistinta y no es lo mismo; muchas veces esta confusión justifica políticas restrictivas y represivas”.

Asimismo, Felipe González Morales advirtió de los “avances volátiles” en las políticas migratorias de los Estados, “que cambian cuando cambia el color del gobierno de turno o la persona a su cargo y que incluso con los mismos responsables cambian de la noche a la mañana”. A su juicio, la implementación de un “mayor multilateralismo” hace “más difícil” la estrategia de muchos gobiernos de virar en estas estrategias y de usar como “moneda de cambio” a las personas migrantes”. El antiguo relator de Naciones Unidas instó también a la sociedad civil a estar informada sobre las políticas migratorias de sus países y a tener acceso a toda la información pública en este campo.

“Problemáticas” relaciones

Tras calificar de “iniciativa fantástica” la creación de la nueva cátedra de la Universidad Nebrija para asentar la base de pensamiento sobre migraciones y derechos humanos, Elspeth Guild disertó en la jornada de debate sobre el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, el primer acuerdo negociado intergubernamentalmente, preparado bajo los auspicios de las Naciones Unidas, que cubre todas las dimensiones de la migración internacional de manera holística e integral.

En las “problemáticas” relaciones entre migración y derechos humanos donde la primera a veces es percibida como un desafío para la soberanía de los Estados, Guild defendió que, por su propia definición, los derechos humanos tienen que aplicarse no solo a los nacidos en un país, sino también a los que llegan a él, “y esto choca con la idea de que el Estado tiene que proteger y asegurar los derechos humanos para su propia gente”.

La educación como uno de los baluartes de la migración y los derechos humanos, las instituciones implicadas en el Pacto Mundial y las limitaciones derivadas de los movimientos de libre circulación de personas fueron otros elementos presentes en el discurso de la catedrática de Derecho de la Universidad Queen Mary.

“Santo y seña de la cultura de la globalización”

Precisamente la movilidad humana como “santo y seña de la cultura de la globalización” y las fronteras como “punto de encuentro y diálogo” conformaron la intervención de María Jesús Herrera, marcada por ver la migración “como una contribución al desarrollo y la mejora de la vida de las personas tanto de los países de origen como de destino”.

Ante retos como el cambio climático o la digitalización, desde la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), “entendemos que la migración puede y deber ser parte de la solución”, que cuenta con el Pacto Mundial y la Agenda de Acción del Secretario General de Naciones Unidas sobre los Desplazamientos Internos “como hojas de ruta para no dejar a nadie atrás”.

María Jesús Herrera, que pidió no perder el optimismo, alertó de la “creciente” politización en cuestión migratoria que también “ensombrece” la protección de los derechos humanos. De esta manera, las políticas coordinadas y elaboradas por organismos internacionales con el concurso de los Estados y otros agentes son, en su opinión, una herramienta “única”.

Nueva cátedra en la Universidad Nebrija

Desde la Cátedra Global Nebrija-Santander de Migraciones y Derechos Humanos, Diego Acosta hizo hincapié en dos desafíos: “ver cómo regular situaciones en las cuales un gran número de personas se ve forzada a dejar su país de manera simultánea, bien como refugiados o bien bajo otras figuras jurídicas, y ver cómo facilitar la movilidad laboral tan necesaria para muchos estados, pero también la de estudiantes, la de familiares o la de pensionistas”. La tendencia en este último reto apunta a la creación de áreas regionales de facilitación de la circulación de personas, como en la Unión Europea pero también en América del Sur, el Caribe, África o en el espacio postsoviético,

La Cátedra Global Nebrija‐Santander, que “servirá de marco a un amplio abanico de actividades de carácter docente e investigador y foros de debate”, surge en una etapa histórica clave, justo cuando se acaba de cumplir el 75º aniversario de la firma de la Declaración Universidad de Derechos Humanos.

Alfonso López de la Osa, decano de la Facultad de Derecho y de Relaciones Internacionales de la Universidad Nebrija, unió esta nueva cátedra a la Cátedra Global Nebrija-Santander del Español como Lengua de Migrantes y Refugiados y a la Cátedra Jean Monnet EUDEFENCE como ejemplos de la reflexión de la Universidad Nebrija, asentada “en sus cuatro pilares de excelencia académica, innovación pedagógica, internacionalización y empleabilidad”.