El final de la guerra de Ucrania cambiará la seguridad internacional tal y como la entendemos hoy

El 24 de febrero de 2022 Rusia invade Ucrania y genera una tormenta militar y política. Casi dos años después, la guerra, según muchos analistas, parece estancada y desde las instituciones internacionales se empieza a aportar diferentes ideas sobre el fin del conflicto y sus repercusiones en la seguridad mundial.

Para arrojar algo de luz ante ese escenario, como apuntó en la bienvenida José Muñiz, rector de la Universidad Nebrija, el CINSEDAT (Centro de Investigación Nebrija en Seguridad, Estado de Derecho y Altas Tecnologías) y SEGERICO (Grupo de Investigación en Seguridad, Gestión de Riesgos y Conflictos de la Universidad Nebrija) organizaron una jornada en el Campus de Madrid-Princesa a la que concurrieron diez expertos académicos en la materia. Sus investigaciones, apuntadas en este congreso, se recogerán en un monográfico especial de la revista RESI, en mayo de 2024, cuyo editor es el profesor Carlos Espaliú, investigador principal de SEGERICO.

Precisamente, Carlos Espaliú estimó que la invasión de Ucrania supuso la ruptura definitiva del consenso en torno a la prohibición del uso de la fuerza y al propio sistema de seguridad contenido en la Carta de las Naciones Unidas. Rusia, un miembro permanente del Consejo de Seguridad, “que tendría que ser uno de los garantes de la seguridad en el mundo, va más allá de una simple violación de la Carta porque destruye el consenso después de la Segunda Guerra Mundial”. A su juicio, este conflicto “de una gran gravedad” rompe ese consenso universal de una manera “profunda y difícil de componer”.

“Si gana la guerra Rusia, este sistema desaparecerá y estaremos ante un escenario diferente del sistema de seguridad de Naciones Unidas, ante un cambio de paradigma; si gana Ucrania, el sistema quedará dañado, pero se mantendrá siquiera por un tiempo”, añadió el investigador de la Universidad Nebrija.

Herencia del sistema soviético

Yago Rodríguez, experto en seguridad internacional, y fundador y director de The Political Room y de Cosas Militares, se centró en la moral como clave de la guerra, la relevancia de la inteligencia militar y sobre todo en la generación de fuerzas y el uso de sus componentes industriales y humanos por parte ambos bandos. “A Rusia le ha salvado la herencia del sistema soviético, tenía un almacenaje impresionante al que ha recurrido durante el conflicto”, señaló.

La capacidad de regenerar las tropas -el reclutamiento se sitúa en torno a 260 000 personas por año- y el depósito de material son, según Yago Rodríguez, dos de las ventajas de Rusia sobre Ucrania, también la supremacía aérea y naval, aunque en esta última Ucrania ha plantado cara, “lo que va a provocar que las estrategias mundiales se replanteen todo el diseño de la defensa naval”.

Tras las intervenciones de Zeno Leoni, profesor visitante del CINSEDAT y del Kings College, y Veronica Strina, profesora de la University for Foreigners of Perugia, sobre la irrupción de China como agente determinante en el escenario mundial y su delicado equilibrio político y económico ante la guerra de Ucrania, Adela Alija, directora del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Nebrija, hizo hincapié en la incertidumbre, “en un mundo complejo, desorientado e inseguro”, que marca el presente histórico. En esta tesitura, la agresión de Ucrania, actúa como “gozne entre un orden y otro orden”.

¿Cómo será ese nuevo orden?  Alija apuntó que la polaridad, con decenas de protagonistas retos y enfoques transnacionales o una “bipolaridad blanda”, con China como protagonista, podrían ser opciones ante “un 2024 que aumentará la imprevisibilidad en un mundo más diverso y con alianzas e intereses cambiantes”. La legitimidad, por tanto, “está siendo erosionada” y el equilibrio de poder estará marcado por la rivalidad entre China y Estados Unidos ante la “desmembración de Oriente Próximo”.

La OTAN después del conflicto

La segunda mesa redonda del congreso El fin del conflicto de Ucrania en el horizonte: Repercusiones para la seguridad internacional congregó a los siguientes expertos: Carlos López, Gracia Abad, Jordi Regí y Sonia Boulos (Universidad Nebrija) y Alberto Priego (Universidad Pontificia de Comillas).

Centrado en la situación de la OTAN después del conflicto, Carlos López dejó a la audiencia una declaración de intenciones en forma de cita: “Intentar predecir el futuro mirando a la Historia es como tratar de conducir un coche mirando sólo por el retrovisor” (Nassim Nicholas Taleb, ensayista e investigador libanés).

Como “un drama en tres jornadas o una ensoñación dickensiana”, el profesor de Relaciones Internacionales dividió la cronología de la OTAN a través del “fantasma de las Navidades pasadas” (la OTAN hasta febrero de 2022), “el fantasma de las Navidades presentes” (desde febrero de 2022 hasta el momento actual) y “el fantasma de las Navidades futuras (el difícilmente escrutable devenir)”.

En el último “fantasma”, Carlos López estableció los cuatro escenarios sobre cómo y cuándo acabará la guerra: derrota total de Ucrania –“el país es controlado o absorbido por Rusia lo que produce una máxima tensión y la defensa del territorio OTAN”-; derrota total de Rusia –“Ucrania recupera sus fronteras de 2014, no sabríamos cómo queda la situación interna de Rusia, Ucrania entraría en la OTAN”-; la congelación del conflicto –“opción plausible caracterizada por la incertidumbre y la dificultad para que Ucrania entre en la OTAN-“: y un acuerdo de paz para la delimitación de la frontera –“opción potencialmente deseable para diversas partes porque implica la merma territorial ucraniana pero permite que el país entre en la OTAN”-.

La incógnita turca

Atisbando el futuro, Carlos López advirtió del riesgo de la llegada de Trump a la Casa Blanca porque podría haber “connivencia con Putin en la corrosión de las democracias occidentales”, de la relación de la UE y Estados Unidos con China y de la “incógnita turca”, que plantea dos preguntas: “¿un equilibrio difícil de sostener ante la agudización de la tensión con Rusia? o ¿una vía de comunicación con Rusia útil para la OTAN?”.

Ante este planteamiento de su colega y ante una “coyuntura de incertidumbre”, Jordi Regí consideró que el más certero es el “acuerdo de paz con merma; el más coherente y lógico probablemente otorgaría a Ucrania la posibilidad de tomar decisiones de futuro”. Sin olvidar que Ucrania es un país “con realidades contrapuestas y con influencias históricas rusas”, en la actualidad, advirtió Regí, “no hay un referente global que diga lo que está bien o mal en el orden mundial”.

Sobre la posible entrada de Ucrania en la UE, Regí lo tiene claro: “El escenario bélico tiene que cesar, a medio plazo no es viable el ingreso, la UE no puede y no debe aceptar una adhesión ad hoc y rápida de Ucrania. Aun así, la UE tiene que buscar el punto intermedio entre geopolítica y democracia porque tenemos el recuerdo de los Balcanes”.

Lecciones en la UE

Por su parte, Gracia Abad enseñó las lecciones que el conflicto puede generar en la política común de seguridad y defensa de la UE. “La invasión rusa de Ucrania ha sido percibida en el seno de la UE como un cambio estratégico trascendental que desafía los intereses de los estados miembros” dijo.

El impulso real a la autonomía estratégica, el impacto en la brújula estratégica tanto en la identificación de desafíos como en la preparación de la respuesta, y la posible ampliación de la Unión de la UE –“que supondría la inclusión en ella de estados que podrían constituir un importante activo en términos de seguridad y defensa, lo que redundaría en un reforzamiento de la UE en ese ámbito”- fueron las otras tres consecuencias, apuntadas por Abad, que la guerra de Ucrania puede tener en el seno de la Unión Europea.

Alberto Priego (Universidad Pontificia de Comillas), con un mensaje optimista y un análisis de tres escenarios rusos de estancamiento, de desorden controlado y de desorden absoluto, aunque “tarde o temprano las opciones democráticas en Rusia acabarán llegando”, y Sonia Boulos (Universidad Nebrija), con una precisa observación sobre el derecho internacional ante el final de la guerra de Ucrania pusieron en punto y final a una jornada que forma parte del compromiso de SEGERICO y CINSEDAT por transferir conocimiento a la sociedad sobre temas actuales y con repercusiones geopolíticas.

Hiperrespuesta ante la agresión rusa

Sonia Boulos habló de la hiperrespuesta (hyper-response) de las instituciones jurídicas internacionales ante la agresión rusa contra Ucrania. Centrándose en la posibilidad de procesar a los dirigentes rusos por el crimen de agresión, criticó el papel de los cinco miembros permanentes del consejo de seguridad al limitar la competencia de la Corte Penal Internacional en relación con el procesamiento del crimen de agresión, y abordó los modelos alternativos que se están sugiriendo para proceder con el intento de responsabilizar a los dirigentes rusos por el crimen de agresión. Sostuvo que esta hiperrespuesta representaría un punto de inflexión en el derecho internacional “sólo si las acusaciones de justicia selectiva se toman en serio y sólo si las instituciones jurídicas internacionales responden de la misma manera a otras situaciones trágicas, principalmente a la guerra en Gaza. De lo contrario, todo el orden jurídico internacional quedaría devaluado y deslegitimado”.