Lecciones de una emprendedora que pasó de facturar un millón a la quiebra en diez años

Lecciones de una emprendedora que pasó de facturar un millón a la quiebra en diez años

Gloria Gubianas Blanes cofundó una empresa de moda sostenible en 2015 que llegó a facturar un millón de euros. Diez años después, la compañía estaba en la quiebra. “No se me ocurría a ninguna persona a la que llamar para que me contara cómo es el proceso de cierre y cómo lo puedo afrontar”, explica.

En una una honesta charla en el campus de la Politécnica y Ciencias Sociales en Madrid-Princesa ante alumnos del grado de C-ADE y del Club de Emprendedores, la empresaria habló de estrategia, crisis y reinvención. Y, sobre todo, de esos aprendizajes desde la quiebra que no figuran en ningún manual de emprendimiento.

“Hay pódcast sobre rondas de inversión, registrar la empresa, cómo empezar. Nadie cuenta el cierre y es una pena porque emprender también es cerrar. Hay un 90 % de posibilidades de cerrar”, advirtió, recordando que 2400 empresas lo hicieron en 2024.

La historia de Hemper

La historia de Hemper Handmade comienza en 2016, como una marca que transforma la artesanía tradicional de Nepal en mochilas y otros accesorios de diseño contemporáneo, utilizando el cáñamo como eje central para demostrar que la sostenibilidad y el impacto social podían ser los motores de un lujo consciente y honesto. 

La carrera fue meteórica. Ventas en redes sociales, relación con influencers, 50.000 euros facturados en un único día (un Black Friday), campañas sólidas respaldadas por prensa y colaboraciones con firmas como Stradivarius (del grupo Inditex) o Camper. Entre rondas de financiación, Gubianas recibió el premio Mujer Emprendedora del Año en 2019 y se dio el saltó a la internacionalización en 2023.

Con la misma celeridad, todo se cayó. A partir de 2024 comenzó un reguero de decisiones en situación errática y en enero de 2025 llegó el cierre. “Habíamos levantado tanto dinero que no sabíamos cómo lo íbamos a devolver”, confesó Gubianas.

Confesiones de una emprendedora

Entre los aprendizajes más duros de todo este proceso, la emprendedora insistió en que “nadie te cuenta lo que no tienes que hacer o a qué prestar atención cuando estás emprendiendo”. En su caso, con su relato personal, quiso dar ejemplo con detalles muy concretos, a modo de consejos. Y empezó por la cuenta de resultados y su seguimiento. “Es lo más importante. Los números lo son todo. Cuando estás emprendiendo, muchas veces esto se te olvida. Con los números estás viendo la salud de tu empresa. Y esos números los tienes que hacer como fundador. Yo no sabía contabilidad, no era buena en finanzas y siempre lo subcontrataba. No sabía supervisar ese trabajo”.

El segundo de sus consejos se refiere a los bancos, el lugar al que cualquier emprendedor se dirige cuando está comenzando. “Si tienes bien los números, te dan dinero. Pero, con poco tiempo en el mercado, avalas tú la deuda. Muchos emprendedores tienen mucho dinero avalado. Nosotros pedimos deuda bancaria porque un director financiero a quien no supervisamos nos lio. Teníamos que pedir deuda bancaria pero no tanta. Compramos mal. Hay que saber qué deuda necesitas”, detalló.

Estar preparados para el crecimiento que debe seguir a una ronda de inversión, adaptarse al mercado, cuidar que una relación laboral no acabe con las relaciones de amistad, asegurarse de actualizar los planes de negocio de manera periódica y de que el consejo de administración se pronuncie al respecto; y tomar la decisión de cerrar cuando aún queda dinero, para hacer frente a los gastos pendientes, son algunos de los consejos que la emprendedora ofreció a la audiencia.

Texto y foto: Abigail Campos Díez

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