Iván Redondo

«El asesor político debe militar como ciudadano, porque si no, no sería un buen asesor»

Ganar batallas imposibles en tiempo récord ha sido su seña de identidad. Iván Redondo llevó a la alcaldía de Badalona a Xavier García Albiol; consiguió que Antonio Basagoiti se convirtiera en la llave del cambio en el País Vasco y, contra todo pronóstico, le entregó a Monago la presidencia de la Junta de Extremadura, gracias a una revolucionaria campaña con la que se ganó el apodo de Barón rojo. Lo relata Toni Bolaño en la primera biografía sobre Iván que, bajo el título Moncloa es obra en la que que se explica de manera pormenorizada a través de más de 100 testimonios de la sociedad civil, incluidos los protagonistas y líderes de sus campañas, así como sus compañeros en los gobiernos, quién y cómo es trabajar con Redondo.

Tras despuntar en la liga provincial, decidió que ya era hora de jugar en primera división y se convirtió en el estratega en la sombra de un entonces moribundo Pedro Sánchez. Construyó un relato épico con el que el socialista derrotó a Susana Díaz en las primarias del PSOE y, desde ahí, sólo necesitó un año para poder presumir de ser el ideólogo del único éxito de las cinco mociones de censura que ha vivido la historia de la Democracia española.

Invitado por Miguel Ángel Oliver, profesor de la asignatura Planificación de Campañas Institucionales II en el Master de Comunicación Política y Gestión de Crisis y Emergencias de la Universidad Nebrija, Iván Redondo ofreció una clase magistral a la que asistieron los alumnos del máster, estudiantes de 4º de Periodismo y del Máster en Periodismo en Televisión. En un espacio docente como es la Universidad, Redondo defendió la profesionalización de la figura del asesor político frente a los políticos. «Muchos en esto ven un debe, yo veo un haber», matizó.

Oliver, en calidad de moderador, hizo las veces de entrevistador y con sus preguntas dirigió una conferencia en la que Redondo comenzó explicando cómo se forja un profesional de la comunicación política. «Lo primero que debéis tener claro es que los asesores son algo diferente a los políticos. Veréis a políticos haciendo el trabajo de asesores y a asesores haciendo el de los políticos. Son dos razas diferentes. Tendréis que elegir si queréis ser políticos o asesores. Las dos cosas no se puede».

Redondo realizó una distinción muy clara: «El asesor se mueve en el mundo de las recomendaciones y el político, en el de las decisiones». Así exhortó a los alumnos a enamorarse de la profesión «tal y como es». Una vez llegados a este punto, lanzó una pregunta al aula: «¿Dónde debe militar un asesor?». Él lo tiene muy claro y lo manifestó vehementemente. «Ni para el presidente, ni para los medios de comunicación. El asesor político debe militar como ciudadano, porque si no, no sería un buen asesor».

Tras realizar un repaso a la historia política de la democracia española, Iván Redondo defendió que «el multipartidismo ha venido para quedarse» y es en ese escenario donde tendrán que navegar los futuros asesores políticos. Por eso, considera que las reglas del juego han cambiado. Aunque ya lo ha publicado en su página de los lunes en La Vanguardia, Redondo lo repitió en el aula. «Si durante el bipartidismo para ganar las elecciones había que fijarse en la abstención; ahora, para ganar hay que hacer hincapié en dos generaciones: la desencantada, la que va desde los 18 a los 24 años y la de los jóvenes de la Transición, los que tienen de 58 a 68 años».

Certificó Miguel Ángel Oliver que su pasión por el ajedrez le ha otorgado la capacidad de ver muchos movimientos adelantados. «Una aptitud que no tiene cualquiera», añadió.

Iván Redondo confesó que el éxito es «un 50% de trabajo y un 50% de suerte y la suerte te la da el entorno». Divirtió a los alumnos haciendo un ejercicio en el que llamó por su nombre a uno de los periodistas que reconoció entre el público y señaló dónde trabajaba antes de saltar a la docencia. «Esto es ajedrez, esto es entrenamiento y vosotros tenéis que hacerlo. Hay que tener memoria y recordar», recomendó a los alumnos.

Controlar el tablero político

Para poder acordarse resulta necesario dominar el tablero político en el que se juega. Teóricamente el trabajo de un asesor pasa por cinco campos: punto de partida, estrategia, objetivos, mensaje y plan de acción. Es imprescindible conocer los mapas demoscópicos, su lenguaje, para poder sacar conclusiones. «Cualquier profesional que sepa leer los mapas podrá ganar unas elecciones», recalcó.

Además, defendió la importancia de conocer y leer periódicos. No solo los afines, sino especialmente los que no lo son. «No podréis ser buenos profesionales si no conocéis a los que están detrás de los medios. Lo sé, son demasiados, ¿cómo depurar? Muy sencillo, yo en Donosti iba cambiando con la intención de educarme en los que no eran de mis ideas. Si conocemos los patrones veremos que pasan cosas. Tenéis que leer periódicos como entrenamiento. Al final tenéis que leer los periódicos necesarios para ver con la cabeza antes que con los ojos. Debéis encontrar a ese periodista que protesta dentro de sus propias filas. Para empezar, os recomiendo leer a Enric Juliana, un magnífico analista político de La Vanguardia, y a Ignacio Camacho, columnista de ABC, muy literato y con una pluma estupenda».

Iván Redondo finalizó su clase magistral recordando a los estudiantes que hoy en día se busca «al mejor asesor, con la mayor independencia y profesionalidad posible». Por supuesto, nunca lo que sirve para un cliente se puede adaptar para otros. «Eso no funciona». Por eso, el gran déficit de la profesión radica en los contenidos. «Quien, frente a tanto ruido, sea capaz de hacer contenidos nuevos, ese será el que tenga la gran ventaja», concluyó.

Los comentarios están cerrados.