Aquí están. Ocupan su lugar en un tiempo que las necesita. El síndrome del impostor, el miedo, la falta de referentes, la conciliación laboral, determinados contextos familiares y sociales y otras circunstancias no ayudan al impulso de las mujeres científicas ni a aumentar el número de chicas estudiantes en ciencias. En pleno 11 de febrero —Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia—, el Club de Divulgación e Investigación Científica, la Fundación Nebrija y la Politécnica Nebrija celebran diversos actos en reivindicación de una imparable demanda en una realidad insuficiente.
En la mirada de las jóvenes y mujeres de la foto —irán apareciendo sus nombres a lo largo de la crónica— reside todo. “Hoy es 11F y hay muchas mujeres haciendo ciencia y tecnología, perofisica ¿qué pasa después? En el mundo laboral hay más mujeres que hombres trabajando en puestos bajos. Cuando llega el momento de promocionar sigue habiendo cortapisas y obstáculos. La conciliación y los referentes son importantes, pero los cambios en el mundo laboral también lo son”. Esta flecha que da en el centro de la diana es de Patricia Ruiz Guevara, matemática y periodista de ciencia y tecnología de El Confidencial.

Perspectiva de género
En sus artículos, Ruiz Guevara se afana en buscar también portavoces mujeres, aunque las propias estructuras de los centros a los que acude en busca de información y a veces la resistencia de las propias mujeres a analizar un tema que piensan que no controlan en su totalidad apuntan en sentido contrario.
Durante su charla inspiradora en la Universidad Nebrija, insta a hombres y mujeres a cultivar “la perspectiva de género” para solucionar los problemas de desigualdad y así luchar, por ejemplo, contra los vídeos ultrafalsos que replican actitudes machistas, imágenes sexistas y repiten estereotipos de mujeres de otra época. “Las mujeres son necesarias en la ciencia, pero mucha gente no lo cree así e inunda cualquier canal de comentarios feos”, advierte.

Más realidades que constata: “Hay más investigaciones sobre por qué los hombres se quedan calvos que sobre el dolor menstrual”. Pone más ejemplos, pero en su discurso prevalece una apuesta por la divulgación desde la ética y la información veraz y científica para hacer una sociedad mejor y más igualitaria: “Si nunca sobresalen los logros femeninos, las mujeres no van a sentir que tienen espacio para hacerlo”.
Científicas en la sombra
Según sus propias palabras, Patricia Ruiz Guevara nació como periodista hace nueve años de un 11 de febrero con el artículo Científicas en la sombra: las mujeres que fueron eclipsadas por sus colegas (y maridos), toda una declaración de intenciones para reivindicar a Mileva Maric y Maria Winkelmann, entre otras. Su último contenido en El Confidencial tampoco arroja dudas: “Investigar sin perspectiva de género empobrece el avance científico y aumenta el riesgo de los resultados en medicina, espacio, arqueología e inteligencia artificial. Los hombres también pierden con una ciencia y una tecnología sesgadas”.
No se olvida tampoco de subrayar cómo el periodismo de ciencia y tecnología lleva a los ciudadanos a estar más informados para tomar decisiones en el día a día. Su mente matemática, capaz para la abstracción, y su destreza periodística le han permitido desvelar las matemáticas que se esconden en tu factura de la luz y las que protegen la democracia. Patricia Ruiz Guevara obtuvo el Premio Boehringer Ingelheim al Periodismo en Medicina, con el articulo El matemático que lucha contra el cáncer: así salvarán vidas los algoritmos, que puso en el mapa de la ciencia y los medios de comunicación a Víctor Manuel Pérez García.

Los riesgos de “regalar” la identidad digital de datos biométricos como los iris de nuestros ojos y los peligros de las dietas milagro y de la suplantación de profesionales de la salud por ChatGPT y otras inteligencias artificiales generativas son otros de los temas más recurridos en el quehacer profesional de una divulgadora que en su día sorteó la elección “simplista” de ciencias o letras y que recomienda a pie juntillas la lectura Cartas a una joven matemática, de Ian Stewart y el contenido del portal Mujeres con ciencia.
Cátedra Women in STEAM Nebrija
Durante la jornada, toma la palabra Clara Matutano, profesora, investigadora, ingeniera de Caminos y madre. En esa apuesta por la perspectiva de género y por la presencia de la mujer en las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) reconoce que “siempre se puede hacer algo más porque las cifras son aterradoras y no mejoran”. En ese sentido, su aportación será la puesta en marcha de la Cátedra Women in STEAM Nebrija (WinSTEAM), fruto de un proyecto de innovación docente, que estudiará, entre otros factores, “los constructos de la autoestima” en las niñas desde primaria, los climas de igualdad en clase y los “condicionantes machistas y otros lastres”.

En su opinión, hay que ir a los colegios a debatir este asunto y que las niñas vean referentes donde poder reflejarse. De obligada visualización es un vídeo británico que define su sentir y que muestra a todos los asistentes al acto de la Universidad Nebrija. “Mujeres como yo somos bichos raros, creo que se quedan muchas niñas que no llegan porque no tienen la libertad para elegir”, opina.
El ejemplo de Sara Hermana y Andrea Morrás
Sara Hermana y Andrea Morrás, estudiantes del doble Grado en Matemáticas Aplicadas + Física Aplicada de la Universidad Nebrija, aportan al debate una dosis de frescura y nitidez. Sara expone que cuando sacaba buenas notas en las materias que luego dieron nombre a sus estudios sus compañeros se asombraban. Aunque reconoce que su entorno familiar le ayudó a escoger la senda universitaria que le gustaba, cree que a otras niñas se les “criba” desde el principio.

Po su parte, Andrea, también con un apoyo en casa esencial, cree que faltan muchos “referentes femeninos” de todo tipo. Ella da tres: Emmy Noether, Maryam Mirzakhani y Marie Curie. La conciliación laboral y familiar también aparece en su discurso y pone el acento en el daño que hacen frases como “se te va a pasar el arroz”.
El protagonismo es de ellas
El coloquio lo modera David Martín de Diego, investigador del ICMAT (Instituto de Ciencias Matemáticas)-CSIC y miembro del Club de Divulgación e Investigación Científica de la Universidad Nebrija. Rehúye el protagonismo y no aparece en la foto para dar visibilidad a sus compañeras.
Después de citar a la científica Lise Meitner —“La vida no tiene que ser fácil con tal de que no esté vacía”—, Patricia Ruiz Guevara se encarga de poner el broche a la jornada con una reflexión en voz alta: “A veces escucho: ¡Qué cansadas son estas mujeres! Yo sí que estoy cansada, que estamos en 2026 ya”.
La Universidad Nebrija completa el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia con otros actos como los Paseos de cuidados en el Museo Thyssen-Bornemisza, el recorrido “Descubre un personaje histórico de la Ciencia con Matemápolis” en la Politécnica, talleres como “Crea tu nudo” o “Experimentos sobre la Física cotidiana” y el coloquio “Mujeres que inspiran, ciencia que transforma” en el campus de Lenguas, Educación y Psicología en Madrid-Arturo Soria.
“Aprovechar las sinergias entre la inteligencia artificial, las ciencias sociales, las STEM y el sistema financiero: construir un futuro inclusivo para las mujeres y las niñas” es el tema elegido de 2026 para el Dia Internacional promocionado por la ONU.
Texto: Javier Picos / Fotos: Zaida del Río.
