Nando López, novelista, dramaturgo y profesor del grado en Comunicación Audiovisual, rompe la cuarta pared del salón de actos y organiza un corro con los jóvenes lectores que acuden a una nueva sesión del Nebrija Book Festival, el ciclo literario que organiza la Facultad de Comunicación y Artes. Es su primer gesto de rebeldía contra lo establecido y de compromiso por una comunicación cercana que permita dialogar sin tapujos del pasado de la dictadura franquista, de la homofobia, de las diferentes vertientes del amor o del sedimento que deja la poesía en las almas libres.
Sobre los argumentos y elecciones a la hora de escribir Los elegidos dicurre su charla. Las preguntas de los asistentes y la acertada moderación de Celia Sancho, directora del Máster Universitario en Periodismo en Televisión, y Andy Tavárez, director del Máster en Creación de Programas de Entretenimiento – Fremantle, conforman un canto a una lectura que incita a “hablar de realidades incomodas y también de voces que quedaron apagadas”.
En la primera elección de Los elegidos (2023) aparece la historia y el teatro, “una de las artes más valientes, necesarias y de las más arriesgadas, una forma de pelear, reunirnos y generar pensamiento colectivo”. En la relación o pacto de los protagonistas, Santos y Asun, hay cinco libros que marcan el ritmo de la novela: La señorita Julia, de Strindberg; La vida es sueño, de Calderón, Doña Rosita la soltera, de Lorca; Salomé, de Wilde; y Antígona, de Sófocles: “toda una erótica de la lectura” que desprende un homenaje al personaje de Sherezade, de Las mil y una noches.

“Hombres que se proyectan en las mujeres”
Con esas cinco obras teatrales, “escritas por hombres que se proyectan en las mujeres” y asumidas por Asun en la novela, aparece la lucha feminista, las reivindicaciones del colectivo LGTBIQ+ y la educación “machista y patriarcal” de una dictadura “corta de miras e ignorante”.
Sin perder de vista que una misión de la literatura es “hablar de todas las identidades que llevamos dentro”, Nando López explica que “hemos tardado mucho” en contar estas historias. En un momento de subida de la violencia homófoba, “me di cuenta de la cantidad de gente que no había oído hablar de cárceles y campos de concentración para homosexuales durante el franquismo”. “O contamos esto o se va a perder porque gran parte de esta generación ya no está, estamos perdiendo esa memoria y ese tiempo”, detalla.
Nando López, con 55 libros en activo, se documentó sobre la época durante siete años con material para escribir “hasta una saga”, pero también entrevistó a protagonistas que sufrieron vejaciones de todo tipo. En esos encuentros reconoce que lloró con ellos; parte de esas lágrimas están vertidas en la novela.
Postura crítica
En Los elegidos también pululan la revuelta del 56, protagonizada por universitarios con ansia de libertad, y una forma de acercarse a una realidad cercana que “cada vez se trata menos” en los institutos. “Tengo un posicionamiento crítico y claro, no creo en la equidistancia, no puedo ser equidistante ante un hecho que comienza con un golpe de Estado que veta todos los avances sociales, no puedo ser equidistante con un régimen donde mi propia naturaleza no podía existir. Ante los derechos humanos no cabe la neutralidad. Ahora parece que hay un pacto de silencio, echo de menos una movilización y una toma de conciencia más reales sobre lo fácil que podemos perder esos derechos”, opina mientras recuerda “la memoria de todas las personas LGTBIQ+ que nos precedieron y abrieron camino en la lucha que aún seguimos librando” —la dedicatoria literal de la novela—.

Aquí se vierten más elecciones que confiesa Nando López en el Nebrija Book Festival. De las tres versiones distintas que escribió de Los elegidos desestimo la “cobarde”, basada en una mujer actual que investigaba el pasado, y la “experimental”, apegada a un lector minoritario. Al final, se quedó con la “valiente” porque “no quería quedarme en un lugar conocido”.
“Me interesaba invitar a reflexionar sobre el amor, sobre cuántas maneras de amar tenemos en nuestra vida y cuántas encajan en las definiciones que nos han dado. En nuestras vidas hay muchos amores que no entran en las casillas. Hay historias de amor que no se basan en las relaciones sexuales sino en la admiración como la de Santos y Asun”, explica a los lectores del encuentro.

“Volar con la memoria emocional de los personajes”
Frente a los “corsés” a la hora de sentarse ante el folio en blanco, apuesta por “volar con la memoria emocional de los personajes” y “dejarse llevar por los hechos” de la trama. En ese acompañamiento, sin quitar importancia a Santos, Asun es la protagonista de la novela, la niña de sus ojos, “la aventurera que aprende muy pronto y va descubriéndose a sí misma”. En sus palabras también hay referencia a otros personajes fundamentales como el librero Ginés; Carmen, con su lucha clandestina y la que mejor entiende a Santos y Asun; Alonso, “la lucha intelectual del débil que no es débil”; y Miguel, que encarna la lucha física contra la dictadura y una masculinidad “no agresiva”.
Nando López, galardonado en 2023 con el Premio Arcoíris del Ministerio de Igualdad, el Premio Triángulo Cultura 2022 y el Premio Gran Angular 2020 por La versión de Eric, sigue de elección en elección (y no es político, aunque no rehúye los temas espinosos de la política). Después del éxito del libro, elige un nuevo canal: habrá película de Los elegidos. Con el duodécimo guion del escritor ya aprobado, solo falta rodarla bajo la dirección de Belén Macías. “Estoy muy emocionado con esta propuesta ambiciosa. Es un gran momento para serme infiel. Ha quedado una película en papel tan intensa como yo esperaba, con mucho detalle, silencios y miradas que reproducen muy bien la intimidad de esa novela”, confiesa.
Antes de irse más de la lengua, confiesa que en la gran pantalla veremos a Asun de mayor interpretada por una actriz “que tenía en la cabeza cuando ya estaba en el teclado”. En plena euforia, le aborda la timidez: “Eso sí, competir contigo mismo es un rollo y con la película nunca me quitaré el complejo de intruso en un mundo audiovisual donde el síndrome del impostor se dispara”.

Machado, Lorca, Miguel Hernández y Elena Fortún
En plena vorágine de proyectos —cortos para una escuela de cine, serie para una productora, un guion para una película, más libros e ideas teatrales— no pierde de vista referentes literarios como los tres poetas que “representan los tres destinos trágicos” de España: Antonio Machado (el exilio), Miguel Hernández (la cárcel, la privación de libertad) y Federico García Lorca (la muerte y el asesinato), “cuya figura en poesía y teatro es imbatible”. También asoma en sus elogios Elena Fortún y sus obras Oculto sendero y Celia en la revolución.
La elección de reconocer el cariño de los suyos es otro camino por el que invita a transitar Nando López. En Los elegidos reposa la historia de su abuela, que perdió la memoria un poco después de terminar de leer el libro y cuya voz recogió “su nieto favorito” para la posteridad. “El personaje de Asun está basado en ella, en esas mujeres que tuvieron que trabajar desde niñas en la posguerra. A ella la sacaron con nueve años del colegio. Vivo que sea escritor como un triunfo de mi abuela”, evoca.
Desprenderse del pesimismo inoculado
Nando López, autor de Pequeña historia de la literatura española, La edad de la ira, Presente imperfecto, Nadie nos oye o Desengaños amorosos, no elige poner fin al coloquio lector pero atardece en el campus de Comunicación y Artes en Madrid-San Francisco de Sales y es hora de recoger velas. Antes pide a los jóvenes “tomar conciencia de lo que nos ha costado llegar hasta ahora en derechos humanos”, recordar “las vidas que no fueron” y expulsar de su interior “el pesimismo que nos han inoculado para no intentar cambiar las cosas”.

En sus libros no suele dejar mensajes, prefiere que cada lector saque sus propias conclusiones. De hecho, reconoce que tiene más en cuenta las opiniones de los lectores que de los críticos, pero ahí viene la encrucijada: los alumnos de la profesora Marta Saavaedra han de entregar una crítica de Los elegidos en los próximos días. ¿Admitirá sus comentarios como críticos en ciernes o como lectores empedernidos? Ese es el quid de otra de sus elecciones y posicionamientos.
Texto: Javier Picos / Fotos: Oliver Heras
