Digital reading

Los niños y la lectura digital

Ya antes de la era COVID se hablaba de un crecimiento exponencial de la tecnología. En el año 2001, Kurzweil(1) estimó que al final de este siglo el progreso logrado equivaldrá, no a 100 años, sino a 20.000.  A lo anterior hay que sumar que la pandemia ha acelerado aún más la llamada cuarta revolución tecnológica, que data desde inicios de la segunda década de este siglo, y a su vez la enmarca en uno de los escenarios más inciertos que hayamos vivido.

Así, en esta experiencia vamos todos como en un tren en marcha, que sin detenerse va incrementando su velocidad y en minutos pasa de ser impulsado por energía a vapor a electromagnética, con todos nosotros, los pasajeros, obligados a adaptarnos a estos vertiginosos cambios en plena marcha. Es un viaje excitante y divertido, sin duda, y sin temor a equivocarnos, la cantidad de preguntas sin resolver será cada vez mayor.

Es difícil calcular y predecir el crecimiento del mundo digital, pero si hay algo que podemos dar por cierto es que vivimos cada vez más a través de una pantalla y nuestros niños, bien llamados nativos digitales, no escapan a esto. Hoy la pregunta no es CUÁNDO, sino CÓMO involucrarlos con la tecnología. Este artículo busca plantear más que una alternativa, una necesidad, que es la de saber seleccionar y también generar contenidos de valor que les sirvan de puerta de entrada y que les permitan aprovechar el potencial de estas herramientas en pro de su desarrollo.

Ya hemos explorado este concepto y no nos queda duda de que la lectura es una de las mejores puertas de entrada a la tecnología que podemos darles a nuestros niños. Más aún, estudios ratifican que los recursos digitales son el plus que necesitan los educandos en la actualidad para hacer de la lectura un hábito(2).  Cabe recordar que el desarrollo del hábito lector (sea a través de la tecnología o no), provee innumerables beneficios a largo plazo, y que su instauración depende más de lo que se haga en casa que en la escuela. En una cita a Bruno Bettelheim y Karen Zelan, Ballester e Ibarra(3) explican que la percepción de la relevancia de la lectura en las fases iniciales viene de “la elevada valoración paterna”, la cual hace que la lectura resulte tan atractiva para el niño. “Este atractivo no emana de los propósitos racionales y utilitarios que los padres puedan satisfacer por medio de la lectura. Aquello que aporta atractivo para él es el hecho de que parece fascinar a sus padres. Lo que el niño desea poder compartir es el conocimiento secreto de los padres”.

Hemos escrito anteriormente acerca de los beneficios y riesgos de la tecnología y también hemos concluido que el mundo digital está llegando a nuestros niños cada vez más pronto. Es inevitable y necesario que ellos puedan desenvolverse en él, ya que su éxito académico y profesional (si no en muchas áreas más), está cada vez más supeditado al desarrollo de habilidades tecnológicas(4).

Además del desarrollo del hábito lector, cuando nos adentramos en este a través de medios digitales, estamos hablando de alfabetización mediática. Entonces, el aprendizaje de nuestros niños va aún más allá e incluye tres grandes habilidades: 1) la capacidad de obtener acceso a comunicaciones, 2) comprenderlas y 3) crearlas en una variedad de contextos. “Obtener acceso incluye las habilidades y competencias necesarias para localizar contenidos mediáticos utilizando las tecnologías disponibles y el software correspondiente (…). Comprender incluye la capacidad para decodificar o interpretar los medios (…) También supone el conocimiento de procesos de producción y de pautas de propiedad y control institucional, así como la capacidad para elaborar una crítica de los medios (…). Por último, crear implica la capacidad para usar los medios orientados a producir y comunicar mensajes propios, ya sea con fines expresivos o con el propósito de influir sobre otras personas e interactuar con ellas(3)«.

Hemos hablado también sobre el exceso de información disponible, la dificultad de clasificarla, organizarla y de saber reconocer cuál atiende a las necesidades de desarrollo de nuestros niños y cuál no. Las alertas y recomendaciones van desde las edades en las que podemos iniciarlos en la tecnología, el tiempo máximo de exposición según la edad, hasta la imperiosa necesidad de que todo el contenido al que accedan sea bajo supervisión y previamente aprobado por los padres/cuidadores/educadores(5).

Hay dos elementos adicionales que deseamos profundizar para cerrar este artículo: 1. Desde el rol de padres o cuidadores, la necesidad de saber dónde buscar y qué evaluar para escoger el material adecuado para las necesidades de nuestros niños. 2. Desde el rol de quienes deseamos producir material de valor, en qué enfocarnos, dónde colocarlo y hacerlo accesible. Sea una u otra la motivación, esperamos que la información a continuación pueda ser de valor.

Tan importante es tener claridad de dónde acceder a material “seguro” para nuestros hijos, como producirlo y saber dónde colocarlo.

Dejamos aquí un check-list de lo que es importante revisar en los contenidos digitales a los que acceden nuestros niños, y también compartimos algunos links especializados, aunque siempre es importante verificar las políticas de cada lugar y pasarlos además por el filtro de nuestras preferencias.

¿En qué enfocarnos a la hora de escoger/desarrollar un contenido digital para niños?

Como ya señalamos, la lectura digital implica una ampliación del concepto en sí, e incorpora nuevos recursos que enriquecen la experiencia y la hacen, no solo mucho más atractiva para los niños, sino que en efecto, cambian totalmente la manera de leer(6)(7). Así mediante el uso de formatos digitales, tenemos acceso inmediato y simultáneo a material escrito, audios, videos y animaciones, juegos, trivias relacionadas con el contenido, interacción con otros lectores o con el autor, entre muchas más. Debemos entonces, basados en este concepto “ampliado” que provee la experiencia de la lectura digital, evaluar factores que los abarquen de manera general:

  1. El punto de partida, debe ser siempre el requerimiento del(los) niño(s) lector(es). ¿Qué objetivo se busca lograr con la lectura?: diversión, aprendizaje de un tema particular, estimular la fantasía, ampliar vocabulario, incentivar el hábito lector, reforzar valores o conductas, etc.
  2. Encontramos varios estudios que han trabajado propuestas de variables para analizar contenidos digitales para niños(8)(9). Dejamos los enlaces en la biografía de este artículo para quien desee profundizar y compartimos un resumen del modelo de García y Gómez(8). Estas autoras proponen una lista muy completa de selección para ayudar a cuidadores y educadores (y agregamos, a desarrolladores de contenido), basado en dos dimensiones principales: forma y contenido.
    1. La  dimensión  forma  incluye:
      1. Disponibilidad: sistemas operativos (Android, iOS, etc), sitios/aplicaciones, idiomas, título e íconos identificables. 
      2. Adquisición: precio, modalidad.
      3. Seguridad: bloqueo de compras, control parental, código de acceso.
      4. Privacidad: política confidencialidad y privacidad, anonimato del menor.
      5. Popularidad: puntuación de lectores.
      6. Reconocimiento: premios, sellos de calidad.
      7. Usabilidad: velocidad, navegación.
      8. Ergonomía: legibilidad, claridad, uso adecuado del color.
    2. La de contenido abarca:
      1. Autoría: autor, editor, desarrollador.
      2. Actualización: fecha de creación, versiones/ediciones y actualizaciones de títulos, etc.
      3. Contenidos: temas, edades, géneros, de acuerdo con necesidades del(los) niño(s). 
      4. Accesibilidad: Campos de búsqueda, información sobre los títulos, lectura sin conexión a internet.
      5. Organización: tipos de visualización, posibilidad de cambiar estilos, organización de carpetas, posibilidad de eliminar/bloquear/restaurar títulos.
      6. Personalización: letra, brillo, idioma, modo de lectura, audio, video, anotaciones, diccionario, etc.
      7. Interacción con los contenidos: compartir comentarios, puntuar contenidos.
      8. Calidad del audio: tipo de audio y efectos y calidad de la narración (entonación, modulación, dramatización).
      9. Interactividad.

De manera complementaria, adjuntamos una infografía que ya habíamos compartido en un artículo anterior(5), creada con el fin de facilitar el proceso de selección de app de lectura para niños. Estos investigadores condujeron un estudio que ratifica el rol de la tecnología como “herramienta facilitadora” para padres, docentes y demás personas ligadas a la educación infantil(10).

Fuente: AppTK.es – http://apptk.es/infografia-te-animas-con-las-apps/

Para finalizar, dejamos algunos enlaces con recomendaciones de aplicaciones y sitios web que ofrecen lectura infantil digital para que puedas empezar a explorar.

A manera de conclusión, nuestra invitación en estas líneas es a que nos tomemos con seriedad la introducción de nuestros niños al mundo digital, a que tengamos en cuenta que la lectura puede ser una de las mejores maneras en que lo podemos llevar a cabo, y que al hacerlo, no solo estaremos reforzando el hábito lector, sino que además aprenderán a navegar y utilizar el lenguaje de la tecnología. Lo anterior requiere de conocimiento de parte de padres y educadores sobre dónde encontrar información de valor, y de que nosotros, los generadores de contenido sigamos preocupándonos por hacerlo con responsabilidad, en medios que busquen promover experiencias seguras y enriquecedoras para nuestros niños.

Es muy importante recordar que el dispositivo NUNCA sustituirá la interacción adulto-niño, la cual es indispensable para el desarrollo del hábito lector y siempre recomendaremos por sobre cualquier cosa. No más de diez minutos diarios de lectura conjunta en voz alta pueden hacer una gran diferencia.

Paula Sicard

Psicóloga y escritora de cuentos infantiles

Instagram @smallbigtalk

REFERENCIAS

  1. Kurzweil, Ray (2001). The Law of Accelerating Returns. The Law of Accelerating Returns « Kurzweil
  2. Moreira, Gema (2021). Recursos digitales para fomentar la animación lectora en los estudiantes de la básica elemental de la unidad educativa Manabí. Trabajo de investigación, Magister en Educación, mención Educación y Creatividad. Universidad San Gregorio de Portoviejo, Ecuador.
  3. Ballester, Josep, & Ibarra, Noelia. (2016). La educación lectora, literaria y el libro en la era digital. Revista chilena de literatura, (94), 147-171. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-22952016000300008
  4. El poder sanador de los cuentos infantiles – Global Campus Nebrija. Junio 2021.
  5. Jugar a leer no es juego: Sobre el uso de las herramientas digitales para incentivar la lectura desde edades tempranas – Global Campus Nebrija. Abril 2021
  6. Margallo AM, Aliagas C. (2014) ¿Cómo transforma el Ipad las prácticas lectoras literarias?: un estudio etnográfico sobre los efectos del soporte digital en las experiencias de lectura infantil en el contexto familiar. En: Moscoso MF, editora. Etnografía de la socialización en las familias. [sl]: Traficantes de sueños; 2014. p. 25-32.
  7. Morales Morillas, Beatriz (2017), «La digitalización de la lectura en el aula de LE.» Thesis, Georgia State University,
  8. García-Rodríguez, A., & Gómez-Díaz, R. (2015). Las demasiadas aplicaciones: parámetros e indicadores para seleccionar las TopAPP de lectura para niños. Anales de Documentación, 18(2).
  9. García Rodriguez, A. (2014). Aplicaciones de lectura infantil y competencias digitales: evaluar antes de enseñar. Vegajournal, 10 (1), 21-39. https://gredos.usal.es/
  10. Cencerrado Malmierca, Luis Miguel; Pelosi, Sofia; Yuste Tuero, Elisa (2018). Recomendar contenidos digitales para niños y jóvenes: reflexiones, herramientas y criterios. Palabra Clave (La Plata), vol. 7, núm. 2, 2018 Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

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1 COMENTARIO: “Los niños y la lectura digital

  1. Este artículo es muy revelador, no debemos evitar la tecnología pues nuestros niñ@s son nativos digitales; sino que debemos usarla con consciencia. Estoy muy de acuerdo con Paula Sicard, nunca se debe sustituir la interacción humana, el tacto y la lectura familiar.

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