¿Dataqué?

Autora: Águeda Jarrin Rois

 

A veces, las abuelas son muy gráficas. Terriblemente gráficas. La mía al menos frunció el ceño hasta límites insospechados cuando, después de preguntarme: ¿Pero a ver, nenina, tú qué estás estudiando exactamente?, a mí se me olvidó cambiar de registro y le solté a la pobre: ¡Para profe! Y, ah, una cosa que se llama Data Science, abu. Ahí es cuando mi abuela sentenció casi como si le hubiese hablado en sánscrito:

 

¿Dataqué?

 Sin embargo, no creo que la diferencia hubiese sido demasiada de habérselo contado a mi padre, a mis amigos o incluso a algún profesor mío del instituto. Y es que a veces se nos olvida, inmersos en nuestro campo laboral o estudiantil, que los demás no tienen por qué saber nada acerca de a lo que nos dedicamos. Adelanto que la historia con mi abuela tuvo final feliz: ahora ella dice que me dedico a ser científica de ‘los ordenadores esos que se llevan ahora’ y me sigue diciendo que lo fundamental es seguir comiendo croquetas para “seguir siendo tan lista”. Si es que nuestras abuelas saben latín.

 

Dicho todo esto, me gustaría que vosotros, queridos lectores ajenos al dataqué, también dejaseis de fruncirme el ceño (que seguro que sigue fruncido u os ha hecho ir a buscar el término a Wikipedia), por el mero hecho de que me he propuesto liderar la misión de explicaros un poco todo esto. A fin de cuentas, es otro paso más hacia la alfabetización científica de una sociedad tan tecnológica como en la que se ha ido convirtiendo la nuestra con el paso de los años. Así que…¿preparados?¿listos? ¡YA! (Que sí, que no es tan complicado, palabrita de dataqué).

 

 

¿De verdad que no te lo has inventado?

Que no, de verdad. De verdad de la buena. Lo que pasa es que en castellano no se llama Data Science, claro, sino Ciencia de Datos. Y sí, eso es lo que hacen Facebook, Twitter e Instagram con todo lo que subís a internet porque, queridas señoras y queridos señores, la Ciencia de Datos es un campo científico que, a grosso modo y en síntesis, se dedica a extraer información de todo tipo de datos empleando métodos desarrollados científicamente. Datos como las croquetas que os hizo vuestra abuela la semana pasada y subisteis una foto a Facebook, datos como quién podría ganar las elecciones de un determinado país mediante el análisis de los comentarios realizados al respecto en Twitter; incluso en ella se podrían catalogar datos falsos creados solamente para dirigir la opinión pública hacia un lado u otro de una determinada situación. Sin embargo, si ya estáis con la idea de que los científicos de datos son el mal, nada más lejos de la realidad: sea lo que sea en esta vida, no es bueno o malo persé, pero sí el uso que se le da.

 

 

Venga, sí, y un jamón, ¿de verdad se usa para algo como tú dices o te estás haciendo la interesante?

Ay, lectores de poca fe…¡pero así me gusta, críticos con la información! Pues sí, os prometo que, actualmente, se utiliza para muchas (y quiero decir MUCHAS cosas). Os voy a poner algún ejemplo llamativo, para que no os quedéis solamente con que puede que alguien esté analizando una foto de las croquetas de vuestras abuelas para conseguir la mejor receta del mundo, pero como no puedo escribir aquí El Quijote os animo a seguir investigando sobre el tema, ¡veréis que soy una dataqué de fiar!

 

  1. Diagnóstico de enfermedades: aunque podríamos estar hablando de esto hasta la saciedad, os voy a destacar un trabajo científico publicado en Nature en 2017, que es una de las revistas científicas más conocidas públicamente. El estudio en cuestión, llevado a cabo por científicos de datos de la Universidad de Standford (EEUU), se basaba en una Inteligencia Artificial (sí, una máquina inteligente, para entendernos aquí en petit comité) para el diagnóstico de diferentes lesiones cutáneas (malignas o no malignas) y, para vuestra sorpresa…¡lo hacía mejor que dermatólogos expertos! Por supuesto que eso no significa que la próxima vez que vayáis al médico os vaya a atender un ordenador para diagnosticaros la gripe (y recetaros Ibuprofeno), pero sí que los diagnósticos médicos, asistidos por profesionales, se están haciendo cada vez menos tediosos y más precisos, de forma que la probabilidad de un mal diagnóstico irá disminuyendo muchísimo a la par que se puedan implementar estas Inteligencias Artificiales en los Sistemas Sanitarios. De hecho, los autores de esta Inteligencia Artificial estuvieron hablando de hacer una aplicación para móviles de forma que, con el simple gesto de sacarle una foto a un lunar en tu piel, la Inteligencia Artificial pudiese indicarte si sería recomendable que fueses o no al médico. Alucinante, ¿eh?

 

  1. E-learning: ya que es la principal temática del blog, ¡cómo no mencionarlo! Sí, damas y caballeros, el e-learning está íntimamente relacionado con una rama de la Ciencia de Datos llamada Learning Analytics (de la cuál tengo constancia que ya se ha hablado en este blog, pero para refrescar las cabecitas, es el uso de datos de índole educativo para mejorar todo aquello que se pueda perfeccionar en relación a la educación). ¿Y por qué son el e-learning y la rama de Learning Analytics tan buenos colegas? Pues porque la primera ha facilitado enormemente el desarrollo de la segunda, dado que el e-learning posibilita enormemente la recolección de datos estudiantiles puesto que es un aprendizaje online. Así que ya sabéis, si queréis cambiar algo en vuestros estudios…¡a rellenar las encuestas de satisfacción ahora mismo! Vuestros profes y profas os agradecerán las propuestas de mejora.

 

Espera, Águeda, no me ha quedado clara una cosa…¿esto no significa que en un futuro nos vayan a gobernar las Inteligencias Artificiales, no?

Si os preocupa un futuro distópico del estilo de Yo, Robot o Blade Runner…son unas películas estupendas, os las recomiendo enormemente. Sin embargo, repetiros que no es tanto el potencial que tenga la Ciencia de Datos para hacer el mal como también tener en cuenta que, actualmente, se está utilizando para el bien (como el ejemplo que os he puesto de las enfermedades). Al final, es una herramienta más al servicio de la humanidad y depende, sobre todo, de para qué quiera utilizarse.  Para entendernos: “un gran poder conllevar una gran responsabilidad” (como dice mi amigo Fran…y también los cómics de Spiderman). Yo me centraría más en que, ahora, justo ahora, habéis pasado de creer que soy una dataqué a (espero al menos) creer que mi campo de trabajo puede merecerse un huequito en vuestro cerebro. Si es así, esta noche me merezco cenar croquetas.

 

Muchas gracias por acompañarme hasta aquí y…¡que la fuerza os acompañe! (si es la que da la comida de vuestras abuelas, mejor).

 

Águeda Jarrin Rois

Alumna del Máster en Formación del Profesorado de ESO y Bachillerato, FP y Enseñanza de idiomas

 

 

 

 

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